Daiquiri: 3/4 de ron blanco, 1/4 de zumo de limón y una cucharadita de azúcar. Hielo, mezclar todo, y servir en copa de champán escarchada con hielo y azúcar. Blues: género musical vocal e instrumental, basado en la utilización de notas de
Era febrero, y el tercer milenio estaba ya bien entrado. Pero una fiesta no tiene por qué justificarse, y los fans de John Boy celebran la nochevieja cuando quieren. No temen al "efecto dos mil", porque cuatro noches seguidas, los fans de
"Nuestro próximo invitado aún no ha visto físicamente a su chica, pero aún así quiere decirle algo muy importante esta tarde. ¡¡¡¡¡¡Demos un fuerte aplauso a Johnny/Cristian/Yerai!!!!!". No nos suena tan extraño. En la televisión vemos a gente que, gracias a Internet,
En medio del llamado Triángulo del Arte madrileño, el delimitado por los museos del Prado, Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía, no ha mucho tiempo que habitaba una central eléctrica de las de base de granito, paredes de ladrillo, ventanas tapiadas y abandono al
El Búho Real se veía un poco raro sin humo. Al valiente que se subía al escenario se le presentaba el reto de conseguir que los pobres drogodependientes no abandonasen sus canciones para entregarse al frío de la calle y al
Se dice que Micah Paul Hinson es el Bob Dylan de la época. Se habla de su infancia difícil, de su juventud complicada y de su pasado. Se habla, obviamente, de su música, de su voz de Leonard Cohen sureño. Y ahora
El Adelanto de Salamanca. Enero de 1906. “La nueva residencia ha roto los antiguos y uniformes patrones de las construcciones salmantinas, en las que una edificación sólida, pero desprovista de gusto, reemplaza a los elegantes estilos de las casas modernas. La
Madrugada de un miércoles (o un jueves, según se mire). Mensaje: “Me han tocado entradas para un concierto de Arizona Baby en un salón mañana, te vienes?”. No entiendes nada. Vuelves a dormir y lo mezclas con el subconsciente más absurdo. Mañana
Había pasado exactamente un año desde el último concierto conjunto de Rebeca Jiménez y Gastelo en Madrid. Otras ciudades, como Valladolid, Badajoz, Gijón o Salamanca ya habían comprobado por qué se habla de ellas como “las dos Venus de la música en