La cineasta gallega sigue moviéndose en los festivales con su segunda película. Mientras, compagina su papel como directora con dirigir su productora y la enseñanza
Anxos Fazáns Estévez (Pontevedra, 1992) se define como una cineasta y espectadora con interés en «un cine autoral, pero que tenga en cuenta al público». Un cine narrativo con personalidad cuyos temas tengan que ver con lo social y que pueda conectar con las emociones del público.
Desde joven ya le gustaba el cine y escribir, pero no pensaba que fuese realista dedicarse a ello en Galicia o que pudiese ser su futuro. Estudió Comunicación Audiovisual pensando en dedicarse a algo creativo y, a lo largo de la carrera, veía como destacaba en dirección, guión y producción, lo que le llevó a hacer un máster en Dirección de Cine y otro en Arte Contemporáneo, Creación e Investigación. A mayores, compagina su trabajo de guionista y directora con el de productora. Fazáns reconoce que «vivir solo de escribir y dirigir no es muy factible hoy en día, salvo que seas un gran nombre del cine». Eso le llevó a fundar junto a Silvia Fuentes su productora: Sétima.
Empezó haciendo cortometrajes hasta que en 2017 le llegó la oportunidad de dirigir su primera película: A estación violenta, una adaptación de la novela homónima de Manuel Jabois. Casi una década más tarde llegó As liñas discontinuas, un filme protagonizado por dos perfiles que no solemos ver como principales. Dos películas de estilo muy diferente, pero que muestran elementos muy presentes en su cine: las relaciones íntimas y los cuerpos. Tras ganar tres premios en diferentes festivales, el largometraje sigue moviéndose.
Cultura Joven: Dime una serie, álbum y libro que definan el espíritu de As liñas descontinuas.
Anxos Fazáns: Libro diría La seducción, de Sara Torres. De álbum, uno de Triángulo de Amor Bizarro, que se llama así, concretamente donde está la canción ASMR para ti, que aparece en la película. Y serie… quizá We are who we are, de Luca Guadagnino.
CJ: Nace de una noticia de un ladrón descubierto al quedarse dormido donde estaba robando, ¿cómo empezaste la película?
AF: Recordaba leer esa noticia. Me interesaba la idea de partir de un encuentro fortuito, la contradicción de que un encuentro que debería separar a esas dos personas terminase forzándolas a convivir y conectar. Luego la película habla de muchos otros temas y el robo termina siendo anecdótico, pero sí fue el punto de partida.
CJ: Algo muy presente en tu cine son las relaciones y el trabajo con el cuerpo, ¿qué es lo que te llama de estos elementos?
AF: Es algo que mi cabeza está continuamente analizando y pensando, creo que es algo bastante común en la contemporaneidad. En mi cine siempre busqué analizar las relaciones íntimas que nos afectan. Creo que es algo que nos afecta a todos en nuestro día a día y que me interesa analizarlo desde una perspectiva crítica poniendo en cuestión las narrativas sobre amor, género, sexualidad… Con el cuerpo pasa un poco lo mismo, creo que es algo que nos atraviesa mucho como personas y como mujeres, y por eso me interesa trabajarlo.
CJ: Tanto en A estación violenta como en As liñas descontinuas coescribiste el guion, ¿prefieres trabajar de esta manera o es que aún no te ves lista para afrontar ese cargo sola?
AF: Me gusta esa forma de trabajar. Realmente escribí sola durante gran parte del proceso, pero sí hubo un año clave que me interesaba compartir el proceso con Ian. Llegué a un punto muerto donde no conseguía desatascar algunas dudas y quería coescribir. La escritura es una de las cosas que más me gusta, pero también es muy solitaria y a veces es difícil. La idea de compartir procesos es algo que forma parte de mi manera de trabajar en general, seguramente vuelva a repetirlo. Es más una forma de trabajar que me interesa, por compartir procesos, que por limitación.
CJ: Los protagonistas son una mujer adulta y un chico trans, dos perfiles que no solemos ver como personajes principales, ¿tenías claro que querías trabajar con papeles así?
AF: Sí, surgió bastante rápido en el proceso. No se quien era la persona de la casa ni el ladrón, pero decidí muy rápido que fuesen una mujer de 50 años y un chaval trans. Me interesa buscar el análisis y la perspectiva crítica de la realidad y construir personajes que me generen curiosidad, investigar, ponerme en su piel y que crea que valga la pena relatar. Hacer una película implica muchísimo esfuerzo y para mí tiene sentido que las historias aporten algo, aunque sea pequeño, a nivel social o emocional. Por eso me interesa trabajar con personajes que se salgan un poco de la norma y nos ayuden a poner en juego nuestros preconceptos sobre cómo funciona la vida.
CJ: Como son personajes muy definidos, ¿qué buscabas en los que se presentaban?
AF: Tenía claro que el personaje de Denis tenía que ser un chico trans gallego real menor de 30 años, y para Bea quería una mujer de 50 años real, con esa presencia física y ese apego con la realidad del personaje. Buscaba esa realidad y que fuesen capaces de interpretar y de sostener la película. En el caso de él sabía que tendría que trabajar con un actor no profesional, así que buscaba a alguien con potencial. Con ella era más fácil, porque quería una actriz que tuviese un recorrido, ya que tiene que ver con el personaje que estaba construyendo: una mujer trabajadora que se dedica al mundo creativo. También era importante sentir que había buena comunicación entre ellos y conmigo.
CJ: Las mujeres a partir de cierta edad dejan de recibir papeles o quedan encasilladas en un perfil, ¿cómo lo manejas?
AF: Soy consciente de ello, sobre todo en los últimos años que estamos intentando poner perspectiva crítica feminista en estas cuestiones. Precisamente por eso me interesaba trabajar con un personaje de 50 años. Trabajo con ello desde la consciencia, intentando revertirlo e intentar que eso vaya cambiando poco a poco dentro de lo que puedo hacer.
CJ: Y en el caso del personaje de Denis, ¿fue complicado no hacer hincapié en su transición?
AF: No, porque era algo que tenía claro desde el comienzo. Me interesaba trabajar la cuestión trans desde la naturalidad y sin que fuese desde el conflicto. El colectivo venía demandando que, las pocas películas que existían con personajes trans, estaban centradas en el drama que hay en una transición. Al estar en contacto con el colectivo y trabajarlo desde la investigación, me di cuenta que era importante hacerlo así.
CJ: Estamos en un momento en el que la escena musical gallega no para de crecer, ¿te metiste en este mundo para inspirarte?
AF: Siempre tuve un pie en la música, estoy vinculada a la música en directo y participo en la escena desde hace años. Tuve brevemente un grupo de punk y siempre he estado conectada a gente vinculada a la música. De nuevo, hay una recogida de mi vida cotidiana y las cosas que me preocupan o interesan. Es algo que forma parte en mis películas. En este caso, sí que es verdad que introduzco esta música urbana más juvenil y electrónica que me interesa mucho de estos años. Simplemente me sumo a eso y recojo lo que está saliendo.
CJ: ¿Cómo influye la música en tu cine?
AF: Para mí es un elemento narrativo más con el que me relaciono de forma natural, me viene solo lo de poner momentos musicales. Pienso que la música tiene poder para emocionar y conectar con el público, por eso la utilizo.
CJ: As liñas descontinuas ha sido premiada en tres festivales, ¿te lo esperabas?
AF: No, nunca piensas en los premios. Es una alegría, pero no haces una película pensando en eso.
CJ: ¿Te supone una presión añadida sobre tus próximos trabajos?
AF: No. Sí que quieres seguir creciendo y haciendo películas que lleguen más lejos, pero los premios son algo relativo. Lo importante es que ayuden a poder seguir trabajando.
CJ: Han pasado varios años entre tus largos, ¿a qué se debe ese tiempo?
AF: Entre rodajes pasaron siete años, pero entre estrenos nueve. Nace más o menos al mismo tiempo la idea de esta película y de montar la productora. Sabíamos que eso iba a hacer que el proceso fuese largo porque necesitábamos asentar la empresa y que tuviera experiencia. El audiovisual es un mundo lento y hace falta afianzar los proyectos y, en nuestro caso, afianzarnos como productora, que eso implicaba hacer otros proyectos antes. Cuando fundamos Sétima teníamos claro queríamos hacer esta película, pero que no queríamos hacer solo mis películas, sino también producir a otros. Estratégicamente decidimos hacer otros proyectos antes, esta sería la tercera película de la productora. Todos estos años son porque la película necesitaba un proceso largo y la empresa tenía que asentarse.
CJ: Tu primer largometraje adapta la novela A estación violenta de Manuel Jabois, ¿la habías leído antes de dirigirla?
AF: Antes de dirigirla sí, varias veces. Esa película fue bastante especial porque era un encargo: un productor de cine de autor en Galicia había comprado los derechos de la novela y quería sacarla adelante, pero no tenía directora. Contactó conmigo en un momento en el que estaba distribuyendo mis primeros cortos y me propuso dirigir el proyecto, así que leí la novela para decidir si me interesaba y si sentía que podía aportar algo. Ahí empecé a hacer propuestas y vimos que había sintonía productor-directora para levantar el proyecto.
CJ: Este año es su 9º aniversario, ¿cómo ha evolucionado tu estilo desde entonces?
AF: Muchísimo, hay cosas que evolucionaron pero muchas siguen en contacto. En esta segunda película di más espacio al trabajo interpretativo. Al ser una película centrada en dos personajes en una casa, me permitía profundizar en el trabajo con cada uno y su interpretación. La primera, al ser una adaptación, no tuve la oportunidad de pensar tanto en eso al tener tantos espacios. La primera era más formalista, rodamos en 16mm, había un mayor peso en lo estilístico, y en esta segunda hay una evolución cara a una ligereza en la cuestión formal y más trabajo en las interpretaciones, la narrativa y la parte emocional, sin dejar de lado la parte estética, buscando un equilibrio. Pienso que me interesa ese equilibrio y que mi cine posiblemente tenderá hacia ahí, pero también pienso que cada proyecto pide una cosa.
CJ: Tienes un evento donde se volverá a proyectar nueve años después. ¿Qué te queda por decir?
AF: Más que decir, es una oportunidad de volver a compartirla. Por temas de distribución estuvo mucho tiempo en un cajón, nunca estuvo disponible más allá de la plataforma de la TVG. Con la llegada de mi segunda película me parecía que tenía sentido recuperarla en pantalla grande, ya que mucha gente cercana nunca pudo verla en pantalla grande. Va a ser un pase especial que sirva de reencuentro. Y… ¿qué decir? Pues no lo sé. Voy a volver a verla después de muchísimo tiempo y tengo esperanza de disfrutarla como público, porque las directoras no disfrutamos de nuestras propias películas (risas).
CJ: Tu cine está inspirado en Galicia y hecho en su lengua, ¿vives tu papel de cineasta como un compromiso con la cultura gallega o es algo natural?
AF: Las dos cosas. Hay una conciencia política y cultural detrás de usar el gallego, igual que la hay detrás de ciertos personajes o temas. Pero también es el idioma en el que vivo y pienso, así que me sale de forma natural.
CJ: ¿Cómo ves el nuevo panorama audiovisual gallego?
AF: Con mucha ilusión, pero también expectante de ver qué pasa. Tengo muchas ganas de que surjan nuevas voces, estoy atenta también como productora. Pero, a la espera de que se confirmen esos talentos emergentes, de que vayan situándose, produciendo y que sus proyectos vayan saliendo adelante. Creo que estamos en un momento de transición y tengo mucha esperanza, les veo con fuerza. Me siento bastante vinculada a ellas porque creo que fui una generación bisagra entre el llamado ‘Novo cinema galego’, que me llevan sobre 10 años, y las nuevas generaciones que vienen ahora. Creo que estamos en un momento de expectación, de espera a ver qué pasa y hasta dónde logran llegar.
CJ: Más allá del evento con Numax esta semana, ¿qué podemos esperar este año?
AF: Sigo acompañando As liñas descontinuas en festivales. Ahora estará en Madrid y Transilvania, luego irá a Polonia, Grecia e Islandia. También llegará pronto a HBO y habrá pases en cineclubs y otros espacios en Galicia. Mientras tanto, estoy empezando a pensar en posibles nuevos proyectos, aunque este año todavía seguiré muy vinculada al recorrido de la película.


