Si Margarita Xirgu, gran dama de teatro, levantara la cabeza no sé muy bien qué pensaría de que uno de los grandes hacedores de dinero del teatro, Jesús Cimarro, se haya hecho con la dirección de programación del Festival de Teatro Clásico
En el siglo XIX, Gustave Flaubert reconocía que «Un hombre, al menos, es libre; puede recorrer las pasiones y los países, atravesar los obstáculos, gustar los placeres más lejanos. Pero a una mujer esto le está continuamente vedado». En el siglo XXI,
Dos locos andan sueltos en el Teatro Galileo de Madrid. Elling y Kjell Jarne (Carmelo Gómez y Javier Gutiérrez) sobrepasan los cuarenta y llevan una larga temporada en el psiquiátrico. Acaban de recibir la noticia de que vuelven a formar parte de
Si hay un arte que ha debido renovarse incansablemente a lo largo de su historia, es el teatro. Constantemente prohibido por ser un oficio “de putas y maricones”, las autoridades religiosas y civiles han intentado históricamente reducirlo a representaciones cortesanas, místicas
El pasado fin de semana, las Naves del Español de Matadero bajaron el telón de El Montaplatos, la obra de Harold Pinter dirigida por Andrés Lima e interpretada en la Sala 2 del espacio madrileño por Alberto San Juan y Guillermo Toledo. Después de
¿Tienes un minuto? Venga, busca bien en tu reloj, seguro que sí... ¿Encontrado? Pues dedícaselo al propio tiempo. Aquel que no nos deja vivir, que nos controla, nos obsesiona o, como mínimo, nos carga las muñecas con su peso. Olvídate por un
Grooming, el ciberacoso sexual a menores, es el título de la obra escrita por Paco Bezerra y dirigida por José Luis Gómez. Pero esto es algo más que Grooming. Porque el hostigamiento virtual es sólo el áspero hilo del que el espectador
Cuentan, los que han tenido la suerte de viajar por esas lejanas latitudes, que en ciudades como San Petersburgo, durante las fechas próximas al solsticio de verano, el día parece no querer descansar y osa arrebatarle terreno a la noche. El cielo
Recuerdo cuando empecé a venir a Madrid para ver teatro. En mi mente provinciana, me sorprendía la austeridad del público de la capital. Lo que en Sevilla hubiera arrancado bravos y ovaciones, en Madrid se resolvía con un breve aplauso. Con el tiempo aprendí