Sorprendente inicio belga, inmejorable final galés: ésta fue la esencia de la sala Moby Dick el pasado martes, que acogió el primer concierto madrileño de los ingleses The Joy Formidable. Como teloneros, Balthazar, venidos de tierras belgas, sorprendieron a un público que
Son hermanos y son de Carolina del Norte. Seth Avett a la guitarra, Scott Avett al banjo y su amigo Bob Crawford al bajo. Pasaron de dormir en tiendas de campaña y furgonetas cuando se iban de gira, a llenar el Madison
Dicen que son las mejores maquetas del 2010 y la revista Mondosonoro les ha juntado para que toquen juntos pero no revueltos y así, los madrileños, podamos disfrutar de su sonido en la sala Heineken de Madrid dentro del programa en nuestro
El Columpio Asesino sigue matando. Esta vez lo hace con Diamantes, disco que hoy sale a la venta en formato físico de la mano de Mushroom Pillow. El primer single, 'Toro', vino acompañado de 'Pez en la ola' y pudimos escucharlos en
Son el sonido de una era, la desmaterialización en notas, efectos, y átomos de música de museo, de una realidad en la que vivimos varios millones de personas de mi generación. Radiohead, sin duda, es el grupo más importante de los últimos
Han vuelto. Radiohead reaparecen en escena provocando un aluvión de tachaduras en el calendario esperando a ese pasado sábado 19, día en el que habían anunciado la publicación de su nuevo disco The King Of Limbs. Pero como siempre, nos sorprendieron y,
Algo me ocurre cuando le doy al play y suena esa voz delatadora de una mujer con un pie en el cielo y otro en el infierno. Y es que escucharla es desolador, pero no puedo parar ni quiero. Es como
Manuel Ortega Juárez, nacido en Sevilla, conocido primero como el Niño de Caracol y luego como Manolo Caracol. Tataranieto de El Planeta, biznieto de Enrique el Gordo Viejo y Curro Durse, nieto de El Águila, tío de Gabriela Ortega Gómez, hijo
El público daba muestras de cansancio, pues el objeto de su expectación se demoraba en llegar, pero de pronto, de una forma súbita y con la ceremoniosidad de un cadáver viviente, Niccolo Paganini irrumpía, cubierto por un oscuro manto y sobre un