Entre las sombras de los naranjos que inundan las plazas, Sevilla esconde en cada rincón de sus calles diferentes relatos que mezclan la historia y la fantasía, desde santas desafiando al Imperio Romano hasta cabezas colgadas en las puertas de antiguas casas
En Liérganes aún se recuerda como uno de sus habitantes se convirtió en un hombre pez.