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Miguel Ángel Arenas, alias Capi: “Yo no vendo música, vendo estrellas”

El cazatalentos Miguel Ángel Arenas 'Capi'
Miguel Ángel Arenas 'Capi'

El cazatalentos visitó a los alumnos del Máster de Periodismo Cultural

“Perdonad la voz, anoche estuve con Mario Vaquerizo”, así se presentó Capi a los alumnos del Máster de Periodismo Cultural. Y no pudo elegir mejor carta de presentación porque esa frase resume perfectamente quién es Miguel Ángel Arenas, alias Capi, una persona clave de la música popular de este país. Gracias a él tenemos a Alaska, a Los Pecos, a Alejandro Sanz y a Mecano. Es el primer gran cazatalentos y el epicentro del gran terremoto cultural de la movida madrileña. Pero, sobre todo, él se considera a sí mismo un artista.

«Mamá, quiero descubrir artistas»

Su vida no puede ser más apasionante. Es de esas personas que con solo verlas sabes que ha vivido mucho. Y no lo esconde. Tampoco alardea de ello, simplemente lo menciona con la mayor naturalidad. “Vi el cadáver de Franco”; “Compraba hachís en El Rastro”; “Comí macarrones con Michael Jackson y bailé con Madonna”; Capi siempre tiene un titular porque siempre tiene alguna anécdota que contar.

Siempre soñó con ser artista; artista o árbitro de tenis porque, según dice, es “muy vago” y así “no trabajaría mucho”. Finalmente, siguió la filosofía “mamá, quiero ser artista”, de Concha Velasco y, no solo se convirtió en uno, sino que su legado perdurará por descubrirlos. Sobre ese don de ver estrellas dice: “Soy disléxico, pero tengo un ojo que sé lo que va a venir. Es una videncia. Me he sentido diferente y he ido a psiquiatras toda mi vida. El tener esto es un don que no puedo explicar”.

La movida madrileña en Malasaña

En “La casa convento”, en el número 14 de la calle de La Palma de Madrid, en pleno Malasaña, nació la movida madrileña y Capi fue uno de sus pilares: “En esa casa pasaron muchas cosas, la llamaban también la casa de los descarriados. Nuestra forma de vida era la imaginación. Éramos muy eclécticos”.

La movida fue un movimiento de clase media-alta que llegó a la gente de la calle también porque se hablaba de libertad y de ser uno mismo en una España que poco a poco se despedía de una dictadura. La movida tuvo un impacto no solo en la música, sino en otros campos artísticos, en el pensamiento humanístico y en la forma de vivir y entender la vida.

Algunos de los nombres que protagonizaron su banda sonora fueron Alaska, Los Pecos, Mecano o Nacha Pop, todos descubiertos por Capi. “Yo firmé Chica de ayer, aunque no es su mejor canción”, y lo cuenta como si no se hubiera convertido en un himno en este país que aún hoy sigue sonando en bares. Su única espinita clavada sería no haber descubierto a Hombres G: “Fueron los únicos a los que no descubrí, aunque éramos muy amigos y fumábamos canutos en Arturo Soria”.

Del que no tiene un buen recuerdo es de Pedro Almodóvar. “Si nos vemos por la calle no nos saludamos”, afirma. Aunque admira el talento y el cine del director y toda su influencia fuera de España, su tono también es de decepción: “El éxito a veces trae unos efectos secundarios, el primero es la falta de memoria. Pedro Almodóvar se ha olvidado de su pasado y se ha quedado dentro de sí mismo”.

La movida madrileña terminó porque “nada en el tiempo es eterno”. “Nos tuvimos que adaptar a la vida”, cuenta con resentimiento, pero también como quien está orgulloso de todo lo que ha vivido porque sabe que estaba escribiendo la historia de un país.

“Si tuviera que apostar por un artista, sería Rosalía»

Sobre la música actual se quedaría con aquellos artistas que, según él, tienen personalidad y sello propio: “Si tuviera que apostar por un artista hoy, sería Rosalía, es la única que ha aportado algo nuevo”. También con Pablo Alborán, Manuel Carrasco, C Tangana y, por supuesto, su sobrina Malú. De otros como Pablo López opina que “están sobrevalorados”: “No es Elton John”.

Ahora, su descubrimiento es el artista Daniel Da Silva, del que asegura que es “el nuevo Miguel Bosé”. Si tuviera que definir su trabajo con una frase sería: “Yo no vendo música, vendo estrellas”. Sin duda, Capi ha vendido muchas estrellas a lo largo de su vida y lo seguirá haciendo, seguirá soñando y, más importante aún, haciendo realidad los sueños de otros.

Paula Pardo Luz

Quiero vivir en los cuadros de Sorolla. Coldplay es mi banda sonora y La La Land mi imperio romano

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