Camaleones sueltos por Madrid: Crónica de Costa e Israel B en La Riviera

Dos de los artistas más prolíficos y camaleónicos de la escena de la música urbana en nuestro país, Costa e Israel B, se comieron el pasado fin de semana la sala La Riviera dentro del ciclo de conciertos Carrete, organizado por Vibra Mahou y Live Nation.

Con las entradas agotadas a poco de empezar la velada (aunque la sala no se vio llena en ningún momento), Costa salió puntualmente al escenario acompañado de su inseparable Chacal en los coros y de Alquimista en los platos. Y, precisamente, tras una breve intro de Tiguerazo, arrancó el show con Je suis Ali, tema producido en estudio por el propio Alquimista. Pronto, con Christian Dior, llegó el primer momento de explosión de la noche, y no hizo mucha falta pedir ruido al público para que éste la cantase de principio a fin con el rapero madrileño.

Con Costa ocurre algo bastante insólito en esto que se conoce como género urbano: en sus directos prescinde de todos los efectos vocales que utiliza en las canciones grabadas (salvo cuando le es estrictamente necesario porque no existe voz humana capaz de reproducirlo), por lo que el resultado difiere bastante de lo que se escucha en sus discos. Y no digo con esto que sea algo ni bueno ni malo; unos opinarán que tiene más mérito y que es más auténtico, y otros que debería ser más fiel a cómo suena en estudio.

Volviendo al concierto; cuando Alquimista soltó la mítica ranchera mexicana El Rey, de Jose Alfredo Jiménez, sobre la que, nuevamente, tanto Costa como toda la sala cantó, ya se sabía que la siguiente en llegar iba a ser precisamente el tema homónimo de su penúltimo álbum, Inmortal (2014), con una base explosiva producida por Ikki que puso a botar a toda La Riviera. Retrocedió aún más en el tiempo con Cocaína en base, de Bestia (2012), disco producido íntegramente por el mismo Ikki (como casi todas las canciones que sonaron en el concierto) y que supuso un punto de inflexión en la carrera de Costa y del hip hop en España, confirmando que, si se sabe hacer bien, electrónica y rap pueden ir de la mano.

Mientras ofrecía tragos de Jagger a las primeras filas, se puso serio para presentar 20 del 20, tema en el que colabora Cecilio G y que está dedicado a su padre fallecido. Nuevamente intro mítica, esta vez del Devórame otra vez del puertorriqueño Lalo Rodríguez, y tras la cual pide que le cambien el color de las luces para Lunático (vídeo del tuit), de su última y aclamada referencia discográfica Maldito (2018). Del mismo álbum interpreta Pobre de ti (soy más gato y castizo que el oso y el vermú de barril) y vuelve a Inmortal con una de sus más famosas y hardcore, Demonios y bares de viejos, que sacó con Natos y Waor y que de nuevo puso a botar a toda la sala.

https://twitter.com/VibraMahou/status/1457424204744302594?s=20

«Esta es por los que están, por los que se fueron y por los que vendrán». Pide mecheros y linternas del móvil, y la intro de La Bohème, de Charles Aznavour, enlaza repentinamente, por sorpresa y para delirio general, con Ficción, otra de sus más aclamadas y con todo el mundo cantando a pleno pulmón incluso las partes de Bebe. La locura total llega cuando empieza a sonar la base de Inmortal, haciendo de La Riviera un auténtico karaoke, y tras la cual da a entender que su bolo ha finalizado.

Pero al poco tiempo volvieron para los bises con Periquito, con Chacal como voz principal (se le olvidó la letra durante un tiempo), convirtiendo por momentos la sala en una auténtica rave; Halloween, con Costa cantándola casi entera entre el público (¡vuelta a la normalidad!); y, terminando el concierto, arriesgando y con botella de ron en mano, su última canción publicada, Bebiendo ron, muy bien acogida por la gente, como todo el concierto en general. Lo de dejarse las más famosas para el final no es algo que case con todos los artistas.

De Orcasitas a la Ribera del Manzanares

Tras una espera de media hora saltó al escenario Raúl Marqués Aguirre, aka Israel B (el mejor en español), acompañado, en su caso, por Lowlight (quien también ha trabajado con Costa) en los platos y coros. La Riviera aumentó su afluencia considerablemente para disfrutar del oriundo del barrio madrileño de Orcasitas, uno de los artistas más eclécticos, respetados y exitosos del rap en nuestro país y que ha estado metido en mil proyectos y colectivos musicales. Es por ello que su actuación dio tanto de sí que resulta tremendamente complicado explicarla por escrito. No hubo canción que no fuese coreada entera por el público, e Israel B, consciente de ello, hizo varias bromas sobre que al final íbamos a tener que cantar nosotros para él: «me hace una ilusión que flipas, os camelo».

Desde el comienzo con temas clásicos como Intro ‘98, Nike tiburón (de su proyecto de trap Los Alemanes con Takers y PXXR GANG) o Cianuro; hasta más recientes, como BBS Freestyle 1.2, Anti Sapo o, su última canción, Ebay, publicada con Cruz Cafuné («cantadla por él, que finalmente no ha podido venir») y Erdo Pro. Éste último, quien demostró sobre el escenario unas tablas y aplomo dignos de mención, como si estuviese rapeando delante de sus colegas, cantó la propia Ebay, Creo que no (del último disco de Israel B, Islas) y, junto con ILL Pequeño, su tema 341 Lords, en el cual colaboran los tres.

Por cierto, en la mitad de la canción empezó a petardear uno de los micrófonos, y se produjo un gesto un poco feo por parte de Israel B hacia los técnicos, increpándolos por el problema: «encima de que me dais unos micros del año 98».

La carrera de Israel B, aún sin ser tampoco excesivamente larga, sí es realmente extensa. Y muestra de ello fue cuando, hacia el final del show, y completamente por sorpresa (como se manifestó en las caras de felicidad de varios asistentes), subió al escenario a los otros miembros del colectivo Takers en un ambiente más reggaetonero y muy festivo, con las canciones sonando de fondo y ellos cantando por encima; aunque a algunos, como Kaydy Kain, no se les veía muy capaces de articular palabra. Antes que ellos, había sido también De la rue quién se había cantado con él No face no case, que sonó con una fuerza y energía increíbles.

Tampoco faltaron, por supuesto, sus temas más reconocidos entre el gran público: Pegajosa, Shooters, Complicada, Yoyanosé o, ya para terminar, su último hit junto a C Tangana, Tranquilísimo; y, después de corearle el público el famoso «otra, otra», Hielo: «una y no más, no me vais a hacer más chantaje emocional», finalizó entre risas. Fin al show de dos camaleónicos (ya que tocan mil palos) artistazos, Costa e Israel B, que tienen más que forjado y asentado su nombre en el mundo del hip hop y del género urbano en general. Porque actuar en solitario, sin banda, requiere de un saber estar sobre el escenario y de un esfuerzo extra que no todos son capaces de demostrar. Organizado por Vibra Mahou y Live Nation, el ciclo de conciertos Carrete continúa el próximo viernes 21 de noviembre con la actuación de Xavibo y Miren.

 

Manuel Gamarra

Cultureta crónico, friki furgolero y pesado en general. Periodista aporreador de teclados. La música anoche me volvió a salvar.

1 Comment

Deja una respuesta

Your email address will not be published.