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Aldo Linares

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30 abril, 2017 Comentarios (0) Visitas: 916 Música

4 consejos para disfrutar del jazz y no perder la cordura en el intento (playlist incluida)

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Quitémosle las mallas de encaje a esta enigmática figura de largas improvisaciones y sugerentes sonidos. Desnudemos sus notas para que estas puedan desnudarnos a nosotros. Parece reservada, y lo es, pero cuando comienza la charla uno acaba acostumbrándose a regocijarse en sus guiños, su melancolía, a sus juegos de dedos íntimos, y a su súbita alegría, donde nos vemos reflejados inequívocamente.

Muchas veces el desconocimiento de una experiencia es la excusa perfecta para no adentrarse en ella, quizá esta sea la mayor lacra que impregna el jazz, una palabra que por encerrar tanto halo, en realidad, no encierra nada más que música, en efecto, al alcance de todos. Desde sus orígenes, fue la expresión del pueblo, una ceremonia de exteriorización popular. A pesar de ciertos movimientos posteriores que buscaban distanciarse del público, la variedad es la clave de este género, desconfiemos, por lo tanto, de englobar el conjunto como una “música complicada” ¿Por qué no buscar la faceta accesible de este arte? Rastreemos el jazz que a ti te gusta:

 

1. Identifícate como oyente

Bailando Swing

Interrógate, ¿cuando escuchas música qué experiencia buscas?

– Te encanta bailar, sentirte animado/a al son de la música, sin excesivas complicaciones. Las estructuras sencillas y el lenguaje más asequible te asegurarán una melodía que puedas seguir sin dificultades. ¡A por el swing! Glenn Miller y esta versión de New York Jazz Lounge son perfectos para ti.

– Eres un explorador musical, melómano. Necesitas encontrar nuevos estilos que toquen rincones recónditos de tu inquieto espíritu. Prueba con la sonoridad de Shai Maestro, esta singular versión de Smells like Teen Spirit de Robert Glasper o el jazz modal de John Coltrane.

 

– Deseas recargarte, tener un momento afable e íntimo de desconexión. Sea solo o acompañado utilizas la música como forma de reencuentro contigo mismo/a, de recuperación emocional o hasta de rejuvenecimiento. ¿Qué te parece el trío de Avishai Cohen o este tema de Ambrose Akinmusire?

– ¿Requieres de un ambiente tranquilo que propicie la concentración? Prueba con las armonías meditativas de Bill Evans, el sonido orgánico de Theo Croker o el estatismo de este jazz etíope.

2. Regálale a tus oídos sus timbres y estilos favoritos

Es altamente probable que tengas especial predilección por timbres característicos de la música popular urbana tales como el saxo, el piano o las voces canónicas. Si no es así, enhorabuena, comienza el singular viaje de buscar tu sonido particular: el clarinete de Benny Goodman, la afligida voz de Chet Baker, el arpa orientalista de Alice Coltrane, el minimalismo y la trompeta de Miles Davis, el saxo de Charlie Parker junto a una orquesta de cuerdas, el trombón de J.J. Johnson, la voz soul de Esperanza Spalding, el jazz gitano parisino o el sonido eléctrico de la banda de Stanley Clarke.

Otro hecho característico del jazz es la inabarcable cantidad de estilos que esta palabra ha acabado por englobar hoy en día. A pesar del disgusto de los más puristas, en cualquier festival, discografía o playlist podemos encontrar los sonidos más dispares, ideal para que nunca nos conformemos diciendo “el jazz no es para mí”. Si tienes predilección por algun tipo de género musical (pop, clásica, rock, rap, afromaericana, hip hop, funk, flamenco, latin, house, reggae…) te propongo que aproveches esta afinidad para fusionarla con una pizca de jazz:

Jazz fusión

– Pop Jazz: New York Jazz Lounge – Killing Me Softly
Cóctel Flamenco: Jorge Pardo trío – Historia de un Amor
Crossover clásico-impresionista: Kamasi Washington – Clair de Lune
Jazzrock: Return to Forever – Majestic Dance
Rap, hip hop y jazz: Kase.O Jazz Magnetism – Renacimiento
ElectroswingParov Stellar – All Night
Afrobeat: Fela Kuti – Water No Get Enemy
Jazz Funk: Fred Wesley – Funk For Your Ass
Reggae y Ska Jazz: New York Ska Jazz Ensemble – Take Five

 

¿Desean el señor y la señora la carta de géneros “más puros”? No hay problema, tenemos un swing exquisito con la voz de Ella Fitzgerald, saxo alto marca Johnny Hodges, disponemos de bossa nova denominación de orígen, un dixie gran reserva y el plato fuerte, el bebop de John Coltrane (cuidado, está picante).

3. Centra tu atención y disfruta escuchando, pero ¿cómo demonios lo hago?

El trompetista Dizzy Gillespie

El trompetista Dizzy Gillespie

Escuchar a varios intérpretes intercambiando improvisaciones, sea en una grabación o en un concierto en directo, es una tarea que requiere todo nuestro interés. Esa forma de expresión, más bien de autoexposición, por parte del intérprete es un momento irrepetible. Debemos centrar toda nuestra atención para poder captar las sutilezas y matices del mundo interior del músico, el cual se está expondiendo, en directo, ante nuestros ojos y oídos.

Esto se asemeja mucho a una meditación, un acto de atención plena. Podemos escoger entre perdernos todo lo que sucede, si nos distraemos o evadimos, o, por el contrario, acceder a un estado de trance donde la música nos mantenga absortos. En ese momento podemos llegar hasta el punto de fundirnos con el saxo o el solo de batería y olvidar momentáneamente, durante una brevísima eternidad, la percepción de ser entes separados. Problablemente este hecho sea la magia del jazz en directo; disfrutar de ese efímero secreto compartido donde sólo los que presencian la escena pueden hacerse partícipes, algo que jamás podrá comunicarse con palabras.

Por suerte, disponemos de la música grabada para poder detenernos y comprender mejor lo que ocurre dentro de ese discurso continuo. Te propongo dos ejercicios, uno de ateción y otro de disfrute:

Ejercicio de Atención

Concentrate en observar cada instrumento por separado. El piano comienza trazando los acordes/armonía básicos del tema, ¿oyes cómo, acto seguido, entra la batería y la línea de contrabajo marcando el groove? Detectar esto último puede serte más fácil utilizando auriculares o unos altavoces con buena presencia de graves (desde luego los altavoces del portátil no son la mejor opción). A continuación entra la melodía del tema ejecutada por la trompeta y el saxo alto; esta melodía principal se compone de dos partes: a) Una melodía estilizada que ambos vientos ejecutan al unísono. b) El uso de una frase/motivo descendente que ambos ejecutantes tocan de forma imitativa, casi persiguiéndose.

Tras la introducción y ejecución del tema de la canción viene el juego del jazz: la ronda de improvisaciones. Aquí cada solista, sujeto por el resto de la banda, realizará su autoexhibición. ¿Logras percibir reminiscencias de la melodía del tema principal dentro del inicio de la improvisación del pianista? ¿Ves como interactúan los miembros y el solista? Fíjate cómo en cada improvisación el conjunto va dirigiéndose hacia un clímax, es un crescendo que culmina para dar paso al resto de solistas. Es todo muy orgánico, y en esta parte no hay nada escrito, todo se basa en escoger las notas adecuadas y en la empatía que se establece entre los músicos.

Recrearse con el disfrute

Descansa, si has llegado hasta aquí te mereces una copa de vino. El jazz es una música que casa muy bien con los rituales cotidianos más nimios y delicados: Como banda sonora de una cena, para acompañar la lectura o para arreglar la casa antes de una visita. Te propongo algo que, personalmente, es irresistible y funciona genial. Tómate cinco minutos y escucha esta balada de Joe Henderson mientras disfrutas de un placer tuyo (una copa de vino, unas onzas de chocolate negro, una cerveza, una taza de café, un cigarrillo…); cada uno sabe cuáles son sus rituales de descanso. Si al finalizar este ritual no logras un estado de sosiego y disfrute, siéntete libre de pedirme que te devuelva tu tableta de chocolate.

4. El jazz también está ahí afuera

Ahora que ya eres un experto diletante te propongo que busques más allá de la intimidad. Es fácil encontrar en tu ciudad conciertos y jam sessions (muchos de estos gratuitos). Además de esto, existen en abundancia charlas, libros, películas, series y documentales que pueden darte una visión más amplia de lo que supone disfrutar de este género. No menos relevante es la gran cantidad de historias y anécdotas que han rodeado al jazz durante toda su historia. ¿Conoces a Rahsaan Roland Kirk? Aquí te adjunto una ejecución suya donde destaca su excéntrica habilidad a la hora de tocar tres saxofones de manera simultánea. A este tipo de anécdotas me refiero cuando hablo del fecundo mundo de personalidades y sucesos que plagan la historia de este género.

Lista de interés 

– Películas: Round Abought Midnight (“Alrededor de la medianoche”, 1986), Acordes y Desacuerdos (1999), Los Aristogatos (1970) y The Commitments (1991).

– Documentales y programas: Jazz: La Historia. Un film de Ken Burns (miniserie documental en 12 capítulos, 2001), The World According to John Coltrane (2010) y Jazz Entre Amigos (programa de RTVE con 87 programas).

– Series: Treme (2010), Cowboy Bebop (1998) y Homeland (2011).

– Libros: Escritos de Jazz de Boris Vian (Ed. Planeta),  Miles: La Autobiografía de Miles Davis y Quincy Troupe (Ed. Alba), Historia del Jazz de Ted Gioia (Ed. Turner),  El Ruido Eterno de Alex Ross (Ed. Seix Barral) y En el camino de Jack Kerouac (Ed. Anagrama).

Finlamente, os dejamos con esta ecléctica playlist de 60 temas que hemos creado para que explores la gran cantidad de posibilidades que ofrece este género ¿Ya te atreves a jazzear?

 

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