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LOS ROQUES, EXOTISMO PARA NAÚFRAGOS

PARÍS, DE LA QUIMERA A LA LÍNEA DE METRO

20 abril, 2011 Comentarios (0) Visitas: 2269 Miscelánea

CERVEZA Y RELAJACIÓN EN PRAGA

Tarde o temprano los viajeros que llegan a Praga se ven atraídos por el encanto y el ambiente medieval de esta maravillosa ciudad situada a las orillas del río Moldava, aunque es en la Ciudad Nueva en donde las compras y las tiendas más vistosas se convierten en el punto de mira. No es tan turística como los otros barrios, pero es el lugar ideal para observar el ir y venir de los praguenses en su vida cotidiana. Na Příkopě, que separa la Ciudad Nueva de la Ciudad Vieja, es la calle comercial por excelencia en donde pueden encontrarse centros comerciales y restaurantes de alto nivel para disfrutar del famoso goulash o carnes ahumadas.Si por casualidad pasas por delante de un lugar llamado Bellevue, en Smetanavo Nabredi 18, podrás disfrutar de una de las mejores vistas del puente Carlos y el Castillo de Praga, al tiempo que saboreas la cocina checa creativa o la refinada gastronomía europea.

 

Después de esta parada para reponer fuerzas, que mejor que realizar un pequeño recorrido por los lugares más turísticos mientras espero a un viejo amigo que me guiará por una Praga menos conocida y más insólita: la de la cerveza. Antes de comenzar este divertido camino, decido tomar fotos de la bella Plaza de la Ciudad Vieja, la más importante de la Praga Real. Me impresiona gratamente el ayuntamiento, cuyos edificios de estilo gótico y renacentista son dignos de ver.

La torre de unos 69,5 metros de alto, según nos explica Jan: el guía, ofrece una panorámica espectacular de la ciudad. Por otro lado, el famoso reloj astronómico cuenta en la parte superior con los signos del zodiaco y en la inferior con un calendario.

Jan, Juan para los españoles, lleva más de diez años enseñando las calles de Praga a los miles de turistas que cada año la visitan. Por ello, no es de extrañar que se conozca los rincones más insospechados, y nos indica a las fanáticas de la ropa y de la moda, que en la calle Karoliny Svétlé, escondida detrás de las vías más concurridas de la Ciudad Vieja, se encuentran las mejores boutiques. Además,  para comprar cristal de bohemia y juguetes de madera (típicos de esta zona) la mejor opción es echar un vistazo en Manufaktura.praga panorámica

La llegada de mi amigo puso fin a una infinita tarde de compras para dirigirnos a Pilsen (Plzen para los praguenses), una bohemia ciudad que vio nacer la primera y original cerveza pilsner. La conexión entre la ciudad y la preciada bebida dorada viene de antiguo, concretamente del año 1295 cuando el Rey Wenceslao II otorgó varias licencias para fabricar cerveza exclusivamente a 257 familias de Pilsen. 

Muchos años después, ya durante el siglo XIX, algunos pequeños productores unieron sus esfuerzos y revolucionaron el negocio cervecero creando una empresa municipal, Plzensky Prazdroj, en la que nacería ese mismo año la famosa lager Pilsen Urquell, una de las mejores y más copiadas del mundo. El emblema que lucen las botellas de este oro líquido es la puerta de entrada a la histórica fábrica Prazdroj, en donde se pueden transitar desde las salas de cocción hasta las de embotellamiento y terminar con una degustación en las bodegas. 

Tras la visita, nos quedamos a comer en la propia taberna de la fábrica, Na Spilce, donde sirven contundentes especialidades checas a base de carne y pasta regadas con alguna de las variedades de Pilsen Urquell

Como complemento llegamos hasta el Museo de la Cerveza, ubicado en una de las primeras casas a las que se otorgó el derecho a la fabricación de la preciada pivo (cerveza en checo), en pleno casco histórico de Pilsen. Es allí donde Kateřina, vestida con un impecable traje de chaqueta azul marino que resaltaba su elegancia, nos dio a conocer la historia de esta bebida, no solo en Pilsen sino también en toda la República Checa, desde la antigüedad hasta nuestros tiempos.

Como la cerveza no podía acaparar toda nuestra atención, tras este tradicional trayecto nos despedimos de Kateřina -en un correcto inglés- y continuamos dando una vuelta por el centro histórico que cuenta con una preciosa arquitectura de edificios renacentistas y barrocos, algunos de los cuales se encuentran congregados alrededor de la plaza Namesti Republiky. cervezas praga pilsen

Me llama especialmente la atención la fachada del antiguo Ayuntamiento, del siglo XVI, esgrafiada en blanco y negro, y la Iglesia de San Bartolomé. En uno de sus portales exteriores, un curioso angelito de metal, ya sin forma ni color, nos indica cuál de todos los que decoran la verja es el que tiene un don especial para conceder deseos. Así, siguiendo una vieja tradición, pedimos nuestro deseo mirando fijamente al lugar que nos indica el angelito con la esperanza de que nuestro pensamiento se haga realidad.

Gracias a las indicaciones de mi amigo, consigo ir descubriendo poco a poco las curiosidades que encierra esta ciudad, y por tanto, no me pierdo la visita a la Gran Sinagoga, que es la tercera más grande del mundo, y a la Pilsen Subterránea (Museo Histórico Subterráneo de Pilsen) que está constituida por una red de pasajes bajo la ciudad, construidos entre los siglos XIII y XIX, que servían para almacenar cerveza y como refugio de guerra. Sin duda, un verdadero escondite de lo más original y asombroso, tal como nos lo explica Peter, natural de Inglaterra pero afincado en Pilsen desde hace más de 20 años: “Si quieres vivir como un auténtico praguense”, me asegura Peter, “solo tienes que seguir tres reglas básicas: deambula de una cervecería a otra, sal de juerga por las noches a escuchar jazz y visita las ciudades termales”.bohemia occidental praga

Y es que la mejor forma de enterarte de lo que sucede no es leer el periódico, sino pasar parte del día en Marianské Lazne, una de las más bellas ciudades balneario de la Bohemia occidental. Cuentan que Goethe o Kafka, junto a otros muchos artistas, aristócratas y soberanos, curaron aquí sus reumas y dolencias del riñón, igual que lo siguen haciendo los más de 20.000 visitantes que recibe cada año la ciudad.

Con gran curiosidad hago el peregrinaje de fuente en fuente como es debido, y para ello, es importante contar con una taza de porcelana especial y unas obleas que ayudan a aligerar el mal sabor de boca que dejan algunas de estas aguas milagrosas.

Pruebo las aguas de las 39 fuentes terapéuticas del área termal, cada una con susespecíficas cualidades indicadas en unos antiguos carteles de metal que proclaman justo lo que se experimenta al salir de este pequeño paraíso relajante. Paraíso que es capaz de elevar los espíritus más desanimados y “eludir, reducir y acabar con las causas de muchos males”. En este reino de los remedios finaliza mi viaje a esta maravillosa ciudad que ha logrado reconciliarme conmigo misma.

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