/

Cabiria y Tegra, música para hadas y sirenas en el Café La Palma

Cabiria en concierto en el Café La Palma
Cabiria en concierto en el Café La Palma // Propia

La cantante catalana le dio la bienvenida al nuevo año con su dulce y suave voz, precedida por la gallega, que estrenó nombre en el escenario, para ofrecer unos temas oníricos que funcionaron como una entrada calmada para la velada

El polifacético Café La Palma celebra durante este mes su trigésimo primer aniversario con una plétora de conciertos. Anoche, dos jóvenes presentaron sus proyectos musicales más recientes: la cantante catalana Cabiria, su álbum Radio Coral (2025); la gallega Tegra, su EP Tegra entrega (2025).

Abrió la noche Tegra con Mis cuerdas, un tema experimental dedicado a su propia voz que suena como cantos de sirena. Enfocaron a la cantante pontevedresa con unas luces azules creando una neblina entre misteriosa y melancólica.

Varias personas entre el público lloraron con Tan Real y Nido de alfileres y cables. La primera tiene un ritmo más bailable y una curiosa letra sobre el sueño que le contó una amiga. Nido —para abreviar— es sobre un antiguo amor que le tejió un jersey. Con una música que parece creada por y para las hadas, podría no decir nada y sería igual de emotivo.

Mariña Paz —ese es su nombre real— se quiso presentar ante el público para agradecer la asistencia, pero se vio en un momento muy cercano ya que en las primeras filas estaban sus amigos. Su conexión con Cabiria es de amistad, y esta la invitó a presentar su concierto.

Ritmo city pop

Cabiria acaba de lanzar un sencillo, Ninja Love, y esa fue la canción con la que empezó su show. Con unas botas brillantes de tacón, bailó, cantó y manejó la música. Ella fue su propia DJ, tocando las melodías en un teclado y pulsando botones sobre la tarima.

Ambas cantantes usaron un efecto de eco en el micrófono, que convirtió sus voces en instrumentos envolventes. Cabiria casi susurró sus canciones, pero no por ello el público se negó a bailar. Ella les pidió por favor que se menearan, pues venía con ganas de mover las caderas, y nadie se hizo de rogar.

El sonido de Radio Coral casi convirtió el Café en una «pecera musical», con unos sintetizadores tan radiantes como Medias Brillantes. Entonó ¡Pirueta Mortal! frente a un público hipnotizado, dejando una bonita postal en contraste con lo desesperanzador de la letra, y después pasó a tocar unos ritmos más enérgicos.

Este álbum sirve bien para bailar a saltitos, bien para menearse de lado a lado. Lo demostró cantando Superestructura, dando ella misma mil vueltas y haciendo que parte del público las diese también.

También hubo un momento para algo de tristeza con Como si se inclinara, para pensar un poco en esperar a alguien —y desesperarse mientras tanto— o también para olvidarse de ese estrés y desahogarse.

Sonidos propios

En la tracklist incluyó una versión de Tenemos lagos, de la banda Doble Pletina, tema al que le dio su toque personal con el sonido retro de Radio Coral.

Paseándose entre los aparatos que la rodeaban en el escenario, compuso unas introducciones interesantes para cada canción. Alguien de entre el público se vino muy arriba y aulló aleatoriamente, pero Cabiria elogió la entonación.

Con una mezcla entre melodías de ensueño y ritmos para menearse, Cabiria finalizó el concierto, agradeciendo la apertura de Tegra y recordando el aniversario del Café La Palma. La sensación final fue de alegría y comunión con el público —además, apenas se vieron móviles—, en contraste con el aura extrasensorial de Tegra.

Se le preguntó a Cabiria si Ninja Love representaba un proyecto futuro, pero lo más probable es que ahora se viene para la cantante una época de eventos y más trabajo, antes que de lanzar música nueva.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.