El artista puertorriqueño protagonizó el show del descanso con una actuación mayoritariamente en español, repleta de referencias culturales y mensajes de orgullo e inclusión
Bad Bunny fue el gran protagonista del espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl, firmando una actuación histórica que combinó música, cultura y reivindicación identitaria ante millones de espectadores en todo el mundo. El artista se convirtió en el primer latino en encabezar el show cantando principalmente en español, marcando un hito en uno de los eventos televisivos más seguidos a nivel global .
Un espectáculo con sello puertorriqueño
Durante los aproximadamente 13 minutos que duró la actuación, Bad Bunny, ofreció un recorrido dinámico y enérgico por algunos de sus temas más conocidos, como Tití Me Preguntó, Yo Perreo Sola o El Apagón, enlazados en un medley que mantuvo un ritmo constante y una fuerte conexión con el público. Cada canción estuvo acompañada de una puesta en escena pensada al detalle, que reforzó el mensaje y la identidad artística del cantante.
El espectáculo estuvo claramente marcado por referencias a Puerto Rico y a la cultura latina, no solo a través de la música, sino también en el diseño visual y escénico. Las coreografías combinaron pasos urbanos con movimientos inspirados en ritmos caribeños, mientras que la escenografía incorporó elementos simbólicos que aludían a la historia, la identidad y la realidad social de la isla. El vestuario, los colores y la iluminación reforzaron ese imaginario cultural, convirtiendo el escenario en un espacio de celebración y reivindicación.
De este modo, la actuación trascendió el mero entretenimiento para convertirse en una declaración cultural, en la que el cantante utilizó uno de los mayores escaparates mediáticos del mundo para visibilizar la música latina y reafirmar su identidad en un contexto global.
Invitados sorpresa y momentos destacados
El espectáculo contó además con la participación de artistas invitados como Lady Gaga y Ricky Martin, cuyas apariciones sorpresa fueron recibidas con entusiasmo tanto por el público presente en el estadio como por los espectadores que seguían la retransmisión desde sus casas. Lady Gaga se unió a la actuación en uno de los momentos más comentados de la noche, aportando una energía distinta y un contraste estilístico que enriqueció el desarrollo del show. Por su parte, Ricky Martin sumó un componente especialmente emotivo, reforzando el vínculo con la música latina y conectando distintas generaciones de artistas y espectadores.
Estas colaboraciones no solo añadieron espectacularidad, sino que también subrayaron el carácter global e inclusivo de la propuesta. La combinación de estilos, trayectorias y lenguajes musicales aportó variedad al espectáculo y amplió su alcance internacional. La presencia de ambos artistas contribuyó a crear algunos de los instantes más memorables de la noche, elevando la intensidad emocional del show y consolidando la actuación de Bad Bunny como una celebración colectiva de la música y la cultura en un escenario de alcance mundial.
Reacciones y debate tras la actuación
La actuación de Bad Bunny fue recibida con entusiasmo por gran parte del público y la crítica, que destacaron su impacto cultural y su apuesta por la diversidad. Sin embargo, también generó debate en algunos sectores, especialmente en torno al uso predominante del español y a la carga simbólica del espectáculo, lo que reavivó conversaciones sobre representación e inclusión en grandes eventos internacionales.
Entre las reacciones más comentadas estuvo la del presidente de Estados Unidos Donald Trump, quien criticó duramente el espectáculo en sus redes sociales. En una publicación en Truth Social , Trump calificó la actuación como “absolutamente terrible” y “una de los peores de la historia”, señalando que “no tiene sentido” y que sería una afrenta a lo que él considera la grandeza del país. Además, aseguró que la música en español no representaba los estándares de éxito, creatividad o excelencia artística, y llegó a calificar partes de la puesta en escena como “repugnantes”, especialmente teniendo en cuenta que los niños estaban viendo el espectáculo.
Un hito para la música latina
Más allá de la polémica, el show del medio tiempo de la Super Bowl protagonizado por Bad Bunny ya se perfila como uno de los más significativos de los últimos años. Su actuación no solo consolidó su estatus como figura global, sino que también reafirmó la presencia de la música latina en los escenarios más influyentes del mundo, rompiendo barreras lingüísticas y culturales.
