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10 noviembre, 2017 Comentarios (0) Visitas: 230 Arte y Moda

Del tebeo al cómic: 100 años de historia en España

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¿Cómo se puede llenar un embalse en tiempos de sequía? Esa era la preocupación de Protasio, un hombre rico dueño de uno de ellos que veía cómo la falta de lluvia iba a arruinar su vida. Al final encontró la solución. Decidió pasear un pollo asado delante de una fila de hombres hambrientos situados en el borde de la presa, que tenían conectada una manguera a su garganta.

La escena pertenece al número 49 de la revista Pulgarcito, publicado en 1949. Concretamente a una historia de Carpanta titulada ¡Oh, los embalses!, una denuncia mordaz a la hambruna de la época que, contra todo pronóstico, pasó la censura del régimen franquista.  “La fuerza que tiene el tebeo como medio de comunicación reivindicativo no la tienen otros medios. Los tebeos abren una ventana al mundo siempre”, afirma Antoni Guiral, comisario de la exposición “Historietas del tebeo. 1917 – 1977”.

Como esta, numerosas historias forman parte de esta retrospectiva que hasta el 4 de febrero el museo ABC dedica al tebeo. Una muestra que, por primera vez, reúne a Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Superlópez, El Capitán Trueno, las hermanas Gilda, Esther, Carpanta, el botones Sacarino o la familia Ulises, entre muchos otros. Sesenta años de creación que describen la idiosincrasia de nuestro país, a través de escenas de humor, aventuras o románticas.  “No es fácil hacer una exposición de estas características. Todo esto es posible gracias a los coleccionistas y autores que han cedido los originales”, cuenta el comisario. Veintidós en total, que han unido fuerzas para “recordar que aquí hubo algo que se llamaba tebeo, que es parte de nuestro patrimonio artístico y que forma parte de la educación sentimental y cultural de millones de españoles”.

Portada del tebeo del Capitán Trueno

Nº 119 de El Capitán Trueno publicado el 12 de enero de 1959

Tres letras que formaron un término

El origen de la exposición se remonta a hace 100 años, con el nacimiento de la revista TBO, de carácter infantil y juvenil. A pesar de que no fue el primer tebeo, pues Dominguín existía dos años antes, Guiral ha decidido comenzar en 1917 porque la aceptación de esta revista entre el público juvenil de la época llevó consigo que se empezara a denominar a las historietas gráficas como tebeos. De ahí en adelante esta forma de expresión se consolidó y se convirtió en un referente. Fue una gran época para la industria, con publicaciones que llegaron a superar los 300.000 ejemplares cada semana, cifra a la que muchas revistas de hoy en día no llegan. “Si hablamos de autores con libertad que además pueden publicar de forma bastante regular, sin duda, la edad de oro es esta. Pero si nos referimos a una industria potente que dé trabajo a mucha gente, ahora no es un buen momento”, explica.

Sí lo es, sin embargo, para la proliferación de mujeres en el ámbito de la novela gráfica. Ellas, las grandes olvidadas, también tuvieron su importancia desde la aparición del tebeo y, por ello, tienen su espacio en la selección de Guiral. Autoras clave en la historieta sentimental como Purita Campos, María Pascual, Rosa Garcerán, Marika Vila, Trini Tinturé o Carme Barberá, además de otras más reivindicativas como Montse Clavé o María Claret unen sus nombres en esta exposición a los archiconocidos Francisco Ibáñez, Víctor Mora, Jesús Blasco, José Escobar o Manuel Gago, entre otros. “Ellas aportan dibujos con una estética muy personal y de calidad por lo que sí que he tenido claro que tenían que estar”, asegura el comisario. Aunque añade: “Para mí no hay diferencias entre hombres y mujeres. Son todos creadores”.

Extracto del tebeo Patty's World

Extracto de la pág. 18 del nº 35 de Patty’s World, de Purita Campos, publicado el 10 de octubre de 1981

En la muestra también hay lugar para los tebeos de agencia, empresas creadas por los propios autores en el extranjero donde podían formarse mejor y ganar más dinero que en España; así como para los tebeos “oficiales”, financiados directamente por el régimen político del momento o por instituciones religiosas, algunos con un claro carácter doctrinario como Flechas y Pelayos.

Además, se pueden encontrar también ejemplares inéditos y de gran relevancia, como la séptima página de una historieta de Ibáñez titulada El doctor Esparadrapo y su ayudante Gazapo de la cual se pensaba que solo existían seis, pues fueron las que se publicaron en su momento, o el original de la primera página publicada de la familia Ulises.  No obstante, para Guiral todas y cada una de las obras expuestas suponen “un motivo de orgullo”, ya que “representan el trabajo de una persona que ha creído en lo que estaba haciendo”.

Las últimas pertenecen a 1977, año en el que aparece la revista Tótem, que publica cómics para adultos, originarios de Francia, Italia o Sudamérica. A partir de ese momento, la palabra cómic absorbió al tebeo, que evocaba a los años pasados que se querían olvidar. De pronto vivíamos en otra época. Éramos más modernos, más interesantes. Pero, en el fondo, seguimos leyendo tebeos.

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