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7 mayo, 2018 Comentarios (0) Visitas: 205 Arte y Moda, Cine y Televisión

‘Memoria de Luz’, un viaje al pasado a través del séptimo arte

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Con motivo del 30 aniversario de la Filmoteca de Valencia, el Instituto Cervantes, en colaboración con la Generalitat Valenciana y el Institut Valencià de Cultura, ha organizado una exposición que lleva por título Memoria de Luz y que podrá visitarse hasta el próximo 3 de junio. La muestra pretende hacer un recorrido cronológico por la historia del cine español desde la invención del cinematógrafo hasta la conformación de la industria audiovisual valenciana, y se sirve para ello de una gran cantidad de documentación tanto gráfica como fílmica.

Un techo de guirnaldas de luces amarillas nos transporta al pasado y hace que, durante unos minutos, seamos parte de ese público curioso y ávido de espectáculos populares que visitaba ferias, exposiciones universales, teatros de variedades o de zarzuela, espacios donde comenzaba a aflorar el sueño de la libertad, la posibilidad de sentir y de vivir otras vidas materializadas en imágenes en movimiento. Bajo las luces, un sinfín de tipografías y colores brillantes conforman los carteles y programas de mano que, en soportes de madera o custodiados por marcos de cristal, anuncian títulos de películas y erigen a figuras como Sara Montiel o Lola Flores como auténticos mitos del momento. A partir de 62 carteles se puede ver la evolución en una litografía que, al principio consistía en la reproducción de un fotograma de la cinta, como se puede ver, por ejemplo, en Pepita Jiménez, y conforme transcurren los años la imaginación de los artistas va dando lugar a obras de arte originales como el cartel del film Te sigo esperando, protagonizado por Libertad Lamarque y Arturo de Cordova o el de Un cuerpo de mujer, que presenta a la cubana Mª Antonieta Pons con un traje típico de la isla y, tras ella, la silueta de una mujer de espaldas.

 

Carteles exposición 'Memoria de Luz' en el Instituto Cervantes de Madrid

Carteles exposición ‘Memoria de Luz’

 

A cada lado de ese espacio central luminoso y muy colorido se pueden encontrar dos salas. La primera de ellas, situada a la derecha, rinde homenaje a Francisco Canet y a Gori Muñoz, dos escenógrafos clave en el cine español que se formaron durante la Segunda República y se vieron obligados a encontrar su lugar en la industria en una España azotada por la posguerra. Francisco Canet trabajó con Neville, Buñuel, García-Berlanga o Bardem, entre otros, y fue responsable de películas como Bienvenido Mr. Marshall (1952), Muerte de un ciclista (1955) o Viridiana (1961). Y Gori Muñoz, valenciano exiliado en Argentina, continuó su carrera como pintor y ceramista y se convirtió en uno de los escenógrafos más reconocidos del cine argentino con películas como Canción de Cuna (1941) o Amor prohibido (1958), entre otras muchas.

Lo más curioso de esta sala son los bocetos hechos en acuarela que se encuentran en sus paredes y que nos permiten adentrarnos en bares vacíos, calles desérticas, paisajes surrealistas y tiendas de ropa de largometrajes como Oro Blanco o Native Son. Las suaves pinceladas de los artistas recuerdan el carácter onírico y sutil que parece embargar al séptimo arte –muchas veces calificado como fábrica de sueños-, pero que contrasta con la minuciosidad y exactitud que revelan las anotaciones, los cálculos o el plan de producción de Bienvenido Mr. Marshall situado en una vitrina cercana. Y, enfrente de ella, como observando atentamente todos los pasos previos, se halla la materialización de los trabajos cinematográficos restaurados por la Filmoteca Valenciana. Así, en una pantalla se proyectan fragmentos de películas de ficción y documentales con una duración total de 38 minutos en los que vemos desfilar el juego de seducción de una pareja de falleros o la alegría de un grupo de personas montando en bicicleta.

 

Bocetos de escenografías de la exposición 'Memoria de Luz' del Instituto Cervantes

Bocetos de escenografía

 

La última sala de Memoria de Luz se dedica a la filmoteca, la entidad que almacena archivos e historias y hace posible que el cine perviva hasta nuestros días. En este último tramo podemos encontrar revistas que siguen editándose en la actualidad como Fotogramas y otras, como Nuevo Cinema, que corrieron peor suerte, novelas cinematográficas que relataban el argumento de las películas y vivieron su época de esplendor en las décadas de los veinte y treinta, y cartas manuscritas o telegrafiadas entre Ricardo Muñoz Suay, el fundador de la filmoteca valenciana, y cineastas e intelectuales del momento de la talla de Max Aub, Luis Buñuel, Antonio Bardem, Rafael Alberti, Juan Goytisolo o Román Gubern.

Por último, como colofón a la muestra, detrás del espacio principal donde se exponen los carteles, se encuentran tres proyectores de películas que datan de entre 1920 y 1950. Los aparatos desembocan en una pantalla donde se reproducen fragmentos de películas internacionales, de autores conocidos y desconocidos, en las que se aprecian tintados que varían desde el verde al morado. Dichos fragmentos, al igual que todas las esquirlas que forman parte de la industria cinematográfica y que recoge Memoria de Luz, nos hablan de un arte con vocación de espejo, un arte universal que, sin necesidad siquiera de pedir permiso, llega a los rincones más ocultos del ser humano y conforma nuestro reflejo.

 

Proyector exposición 'Memoria de Luz' en el Instituto Cervantes de Madrid

Proyector exposición ‘Memoria de Luz’

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