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29 febrero, 2016 Comentarios (0) Visitas: 2045 Cine y Televisión

¡A la quinta va la vencida! DiCaprio gana el Oscar a mejor actor

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El Oscar, ese pequeño hombrecillo dorado tan valorado y escurridizo entre los dioses de la meca del cine. Paul Newman y Geraldine Page estuvieron nominados siete veces antes de llevárselo. Richard Burton fue candidato otras tantas, sin llegar a obtenerlo nunca. Alfred Hitchcock optó cinco veces al premio y se tuvo que conformar con el honorífico. Martin Scorsese y Kate Winslet se lo llevaron a la sexta, y Julianne Moore, la ganadora del Oscar a mejor actriz en 2015, a la quinta. Pero si hay alguien que ha sufrido los continuos desplantes de la ansiada estatuilla en las dos últimas décadas, ese ha sido Leonardo DiCaprio (Los Ángeles, 1974). Es ahora, 28 de febrero de 2016, después de vérselas con una osa enrabietada, cuando el consagrado intérprete se ha ganado el favor de los académicos. El renacido le ha valido su primer Oscar por su quinta nominación; ya optó al premio a mejor actor principal por El aviador, Diamante de sangre y El lobo de Wall Street, y a actor de reparto por ¿A quién ama Gilbert Grape?. Por fin se ha alzado con el galardón, pero no es la primera vez que se lo merece. Ni la segunda. Ni la tercera. A continuación, saldamos cuentas con la Academia, repasando lo que podemos llamar «los hercúleos doce trabajos de DiCaprio».

1. ¿A quién ama Gilbert Grape? (Lasse Hallström, 1993)

Hace unos días, Johnny Depp confesaba en una entrevista que “torturó” a un jovencísimo Leonardo DiCaprio durante el rodaje de la película ¿A quién ama Gilbert Grape?. Al parecer, DiCaprio “estaba siempre hablando de videojuegos” y el ahora pirata Jack Sparrow se negó a compartir su tabaco con él. Sea como fuere, de poco le sirvió a Depp la “tortura”, ya que el adicto a las consolas lo eclipsó por completo en pantalla. En la película, un DiCaprio de 18 años interpretaba al hermano menor con un ligero retraso mental de una familia atípica. El pequeño Arnie Grape le valió al novato pero talentoso intérprete su primera nominación al Oscar en la categoría de mejor actor de reparto y hubiera sido un justo ganador. Finalmente, la Academia optó por premiar a Tommy Lee Jones por El fugitivo (1993), en el que sería uno de los Oscar más criticados de la década de los 90.

 

2. Titanic (James Cameron, 1997)

En 1997, Jack, Rose y su historia de amor exprés de apenas tres días conquistaron a millones de personas en todo el mundo, con un éxito sin precedentes. Pero Titanic no fue únicamente aquella producción donde dos amantes se hundían en las profundidades del océano Atlántico tras la colisión del “barco más grande del mundo” contra un iceberg. Titanic también supuso el comienzo de la entrañable amistad de DiCaprio con Kate Winslet y de la incomprensible enemistad entre el actor y la Academia. La obra de James Cameron obtuvo 91 galardones y once premios Oscar, entre ellos los de mejor película, director y banda sonora. DiCaprio ni siquiera vio su nombre en la lista de nominados, por lo que decidió no acudir a la ceremonia. Y, para colmo, ahora Winslet admite que Jack podría haber sobrevivido porque “obviamente… ¡Sí cabía en la tabla!”. Sin tabla y sin nominación a los Oscar, al menos ese odioso iceberg dio un decisivo primer empujón a la carrera meteórica del actor.

 

3. Atrápame si puedes (Steven Spielberg, 2002)

El actor que Steven Spielberg quería para interpretar a Frank Abagnale Jr. era un viejo conocido de DiCaprio, Johnny Depp, pero finalmente fue el californiano quien obtuvo el papel. Su alianza con Spielberg volvió a reconciliar al intérprete con el público y la crítica, tras los sonoros fracasos de El hombre de la máscara de hierro (1998) y La playa (2000). En los años sesenta, el joven Abagnale Jr. desvió 2,5 millones de dólares y figuró en las listas del FBI como uno de los diez individuos más buscados de Estados Unidos. Este ingenioso estafador a la fuga, que lo mismo se hacía pasar por piloto de avión que por médico, para desesperación de Tom Hanks, sacó el lado más canalla y caradura del actor. A pesar de su brillante interpretación del avaricioso y camaleónico farsante que tejió una red de mentiras alrededor de su vida, DiCaprio se tuvo que conformar con la nominación al Globo de Oro.

 

4. El aviador (Martin Scorsese, 2004)

El aviador, además de representar una de las oportunidades más claras del actor para reconciliarse con el preciado hombrecillo dorado, consolidó el tándem formado por Martin Scorsese y DiCaprio dos años después de Gangs of New York (2002). Fue el propio Robert De Niro, otro de los incondicionales del director, quien presentó, por aquel entonces, a Scorsese a un joven DiCaprio. El actor se implicó tanto en esta película sobre el megalómano empresario Howard Hughes, que incluso la produjo. DiCaprio volvió a interpretar con perfecta determinación a un personaje obsesionado por cumplir su sueño. El aviador fue la película más nominada en los Oscar (once, incluyendo mejor película, director y actor), pero Scorsese tuvo que ver cómo Clint Eastwood le arrebataba el premio a mejor director y película con Million Dollar Baby. DiCaprio, por su parte, sufrió otro duro revés por parte de los académicos, que se decidieron por Jamie Fox en Ray. Menos mal que el Globo de Oro que ganó semanas antes amortiguó la caída.

 

5. Diamantes de sangre (Edward Zwick, 2006)

2007 fue el año en el que DiCaprio estuvo nominado doblemente en los Globos de Oro por Diamantes de sangre e Infiltrados. La primera le valió también la nominación al Oscar por tercera vez. Pero la autenticidad del complicado acento afrikáner no fue suficiente para llevarse el premio a casa. En Diamantes de sangre, de Edward Zwick, dio vida a Danny Archer, un carismático contrabandista de diamantes de Rodesia, que participó en la guerra civil de Sierra Leona y se vio envuelto en la problemática que afecta a los niños soldado en el continente africano. Como decía Archer, «E.E.A., Esto. Es. África». El actor fue capaz de empatizar con este traficante de joyas sin escrúpulos y de humanizarlo de cara al espectador, una ardua tarea que desempeñó con habilidad. Lástima que Forest Whitaker le robara la estatuilla por El último rey de Escocia.

 

6. Infiltrados (Martin Scorsese, 2006)

Ese mismo año también lo intentó con Infiltrados, una obra maestra firmada por Scorsese. Si algo se le da bien al cineasta neoyorquino son las películas de mafia, como ya demostró en Uno de los nuestros (1990), y más con el envidiable reparto del que se rodeó en su nueva producción. Esta vez no estaba De Niro, pero con el gran trabajo de Jack Nicholson, Matt Damon, Mark Whalberg y el propio DiCaprio, tampoco se lo echaba de menos. Infiltrados rompió la mala racha del director en los Oscar, aunque no la de su protagonista, que ni siquiera recibió una nominación por el papel de Bill Costigan. A pesar de todo, el personaje de este joven policía encubierto en una organización de mafia irlandesa de Boston comandada por el temible Frank Costello, le valió una vez más el reconocimiento de crítica y público. El nombre de DiCaprio como cabeza de cartel ya era sinónimo de calidad. Sin embargo, aquel 25 de febrero de 2007 era la noche de Scorsese, la noche en la que la Academia de Hollywood le entregaba por primera vez el Oscar a mejor director, además de otros tres premios que incluían el de mejor película.

 

7. Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008)

Déjà vu. La historia se repetía. 11 años después de Titanic, Kate Winslet y DiCaprio se reencontraban, con la química intacta. Casi una década después, interpretaban a una pareja en apuros. 11 años después, DiCaprio entraba en la lista de nominados al Globo de Oro, pero no conseguía ni una mísera nominación al Oscar. Tampoco Sam Mendes rompía la maldición. Tanto DiCaprio como Winslet estaban sublimes en sus interpretaciones de Frank y April, un matrimonio acomodado en plena crisis. DiCaprio interpretó con solidez el papel de marido enamorado que ve cómo su vida conyugal se derrumba a causa de lo que es su realidad y lo que pudo haber sido. Después de todo, lo de que Jack Dawson no subiera a aquella tabla 11 años antes no fue tan mala idea, visto como avanzó la parábola de la decepción de la América de los 50 tan acertadamente reflejada en esta producción. Pero ni con esta brillante actuación convenció a la exigente e incomprensible Academia.

 

8. Origen (Christopher Nolan, 2010)

“Los sueños parecen reales cuando los tenemos. Solo cuando despertamos nos damos cuenta de que algo no cuadra”, le decía DiCaprio a Ellen Page en Origen. Esta es una película compleja, hipnótica, que se adentra en ese mundo de los sueños a través de una peonza en movimiento y la canción de la francesa Edith Piaf, Non, je ne regrette rien. En esta espectacular y arriesgada producción de Christopher Nolan, DiCaprio se metió en la piel de Dom Cobb, un ladrón que sonsacaba los secretos del subconsciente durante el sueño. Nolan quería al californiano para el papel y no barajó otros nombres. Nadie mejor que él para interpretar con autenticidad y entrega a un personaje obcecado, cerebral, egoísta y sumamente ambicioso. El actor leyó varios libros del creador del psicoanálisis Sigmund Freud semanas antes del rodaje. Sin embargo, los académicos dejaron de lado una posible nominación para el intérprete y se limitaron a premiar cuatro categorías técnicas del film. Puede que no les gustara el ambiguo final…

 

9. J. Edgar (Clint Eastwood, 2011)

Un año más tarde, DiCaprio volvería a cambiar de registro por completo, pero eso sí, junto a otro de los grandes, Clint Eastwood. Las malas lenguas aseguraron en su día que la relación entre el actor y el director no era del todo fluida debido a la falta de pautas directoriales. Puede que por ello, J. Edgar esté lejos de ser una de las mejores películas de Eastwood. Sin embargo, la interpretación de DiCaprio como el controvertido primer director del FBI, J. Edgar Hoover, es digna de mención… Y de reconocimiento. Por no hablar de su caracterización, por la cual el actor llevaba un moldeado de yeso sobre la cara, lentillas, un aparato de dientes y una prótesis nasal. Incluso llegó a arrancarse pelo por encima de la frente para que el cuero cabelludo falso pareciera más real. Todo era poco para mimetizarse con el personaje. Finalmente, su entrega solo le valió otra nominación a los Globos de Oro. En los Oscar, una vez más, ni siquiera formó parte de la lista de nominados.

 

10. Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012)

Trabajar con Tarantino en Django desencadenado también supuso un reto para el actor. La dinámica anárquica del director, a quien le gusta probar ideas nuevas en cada toma, no fue terreno fértil para la profesionalidad estricta de DiCaprio y puso a prueba su paciencia en más de una ocasión. Afortunadamente, solventaron sus diferencias. Y es que para dar vida a un salvaje terrateniente esclavista como Calvin Candie, que se mueve en la fina línea entre el horror y el humor, se necesita compenetración entre director y actor. El intérprete se metió tanto en el personaje que llegó a cortarse la mano con un vaso en medio de una secuencia. Su sublime trabajo de villano de western sangriento se ganó las alabanzas de crítica y público una vez más, y así se lo reconoció la nominación al Globo de Oro como actor de reparto junto a Christoph Waltz. Finalmente, el austriaco fue el que se llevó el premio, al igual que el Oscar, donde DiCaprio volvió a ser el gran olvidado en las listas.

 

11. El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

Si por Tarantino se cortó la mano, ¿cómo no iba a lesionarse por Scorsese? Una de las escenas clave de El lobo de Wall Street, en la que un drogado DiCaprio se arrastraba por el suelo hasta su Lamborghini, llevó al actor a tener que contratar los servicios de un quiropráctico después del rodaje. Ya solo por esa secuencia, merecía ganar el Oscar. En su quinta colaboración con su director fetiche, el californiano se metía en la piel de Jordan Belfort, su papel más salvaje y mejor valorado hasta la fecha. Belfort era un corredor de bolsa neoyorquino que a los 26 años se hizo multimillonario y fue enviado a prisión por manipulación del mercado de valores y lavado de dinero, entre otros cargos. Esta película de ritmo trepidante, con escenas de drogas, sexo y dinero, supuso el regreso de los mejores Scorsese y DiCaprio. Sin embargo, a pesar de ganar el Globo de Oro a mejor actor en comedia y estar nominado en los Premios de la Academia, Matthew McConaughey le robó el hombrecillo dorado por Dallas Buyers Club. DiCaprio consiguió vender el «condenado bolígrafo» al público, pero no a los académicos. Eso sí, fue el rey de los memes.

 

12. El renacido (Alejandro G. Iñárritu, 2015)

Y, justo cuando creíamos haber visto a un Leonardo DiCaprio insuperable, llega El renacido, donde se vuelve a dejar arrastrar por los suelos. Alejandro G. Iñárritu bien lo vale. Así, el actor que no pudo con una hipotermia, logra ahora resistir la furiosa embestida de una osa con muy mala leche. Esta vez da vida a Hugh Glass, un trapero del siglo XIX que sobrevive a las graves heridas del plantígrado, al invierno más brutal, a las flechas de los nativos y hasta a una caída mortal desde lo alto de una montaña; todo para vengarse del hombre que lo abandonó. En su interpretación más extrema y difícil, con apenas diálogo, DiCaprio se mete en ríos helados ataviado con una piel de alce que pesa 45 kilos cuando se moja y come hígado de bisonte crudo, algo insólito para un vegetariano como él. Este esfuerzo se ha visto recompensado este domingo con un Oscar que el mundo entero deseaba más que el propio actor. Como curiosidad, DiCaprio rechazó el papel de Steve Jobs para poder rodar El renacido. ¿Una corazonada?

 

A esta lista de títulos se le unen otros como Diario de un rebelde (1995), Red de mentiras (2008), Shutter Island (2010) o El gran Gatsby (2013). No todas las interpretaciones mencionadas fueron las mejores de cada año, aunque sí eran dignas de nominación y más de una debió haberle valido ya el hombrecillo dorado. Ahora, por fin, DiCaprio puede “fardar” de Oscar gracias a El renacido. Esta cinta también le ha reportado el Globo de Oro, el prestigioso Premio del Sindicato de Actores (SAG) y el Bafta. Pero para alguien que ha trabajado con Woody Allen, Danny Boyle, Ridley Scott, Steven Spielberg, Christopher Nolan, Alejandro G. Iñarritú o Clint Eastwood. Alguien que se ha convertido en el mejor aliado de Martin Scorsese. Para alguien tan consolidado en ese Olimpo cinematográfico llamado Hollywood, la estatuilla es prácticamente lo de menos. Seguro que pronto nos sorprende con otra magistral interpretación, probablemente dirigida por Scorsese en la película Devil in the White City. Bendito iceberg…

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