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Los 10 mejores videojuegos del 2014

Nosotros Roscón, y en Europa, ¿qué comen?

3 enero, 2015 Comentarios (0) Visitas: 4661 Comer y viajar, Galería

Los juguetes que marcaron los ’90

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Se acerca la gran fecha, la noche de los Reyes Magos. Un par de zapatos, calcetines, un libro, un perfume, un jersey de rombos… Hay cosas que no cambian, pero ¿qué nos decís de los juguetes de este siglo? Una máquina para fabricar tu propia funda de móvil, helicópteros teledirigidos por un reloj, tablets para niños…

Mucha innovación se cuela entre los últimos juguetes de 2014, pero… ¿Quién no recuerda esos juguetes que, sin mucha tecnología, consiguieron marcar los 90 y hacer más que feliz a una generación entera? Si estás entre los 20 y los 30 años, sabrás de lo que hablamos. Aquí os dejamos una lista con los 10 juguetes más populares de la década de los 90. No podemos poner todos los regalos que triunfaron durante esos años pero…  ¡Admitimos más sugerencias! ¡Hagamos la lista más completa entre todos!

  • Robot Emilio: Era algo así como el primo español de R2D2. Medía 67 centímetros, traía refrescos en su bandeja y se movía por radiocontrol. Una maravilla para esa época, vamos. Todos lo quisimos en algún momento y lo pedimos en nuestras cartas a los Reyes Magos, pero la verdad es que muy pocos fueron los afortunados que pudieron abrirlo debajo del árbol. Y es que, como decía el anuncio, Emilio no es un robot, es tu nuevo amigo y el nuevo guardián de tu habitación.
  • Alfanova: Lo presentaban como: Un divertido set de alfarería con el que aprender a diseñar tus propias creaciones en arcilla de una manera fácil y entretenida. ¿Fácil? ¿Hemos oído bien? No sabemos vosotros, pero en Cultura Joven hemos llegado a la conclusión de que lo más bonito y artístico que salió de alfanova fue un cenicero que, por cierto, duró muy poco en el salón de casa. Sea como fuere, nos encantaba juguetear y ensuciarnos con la arcilla. Eso sí, a l@s madres/padres no les hacía tanta gracia tener que limpiar todo luego…
  • Tragabolas: Tenía poco de estrategia. Aquí ganaba el más rápido. Cuatro jugadores que competían por ser el que más bolas tragara con su hipopótamo de color rosa, verde, amarillo o azul. Una competición que duraba apenas unos segundos, pero conseguía poner nerviosísimo, desde 1978 (año de su creación), al más tranquilo de la casa.
  • Quién es quién: Creado en los años 80, seguía y sigue siendo, uno de los preferidos de niños y mayores. Este sí que tenía algo más de estrategia… Había que escoger bien la pregunta para poder “bajar” los máximos personajes posibles. ¿Tiene gafas? ¿Tiene bigote? ¿Lleva gorro? ¿Quién no recuerda a aquel calvito, gordito, de gafas redondas y patillas blancas? ¿O a aquella señora de boca de piñón con gafas azules y un sombrero muy trendy lleno de flores?
  • Tamagotchi: Su nombre, compuesto por los términos japoneses tamago (huevo) y tomodachi (amigo), ya lo indicaba: Se trataba de un huevo que iba a convertirse en nuestro amigo. Una mini pantalla en la que nacía y se desarrollaba una mascota a la que teníamos que cuidar, alimentar, limpiar y entretener. Y todo ello, con tan solo tres botones (aceptar, cancelar, seleccionar). Bandai abrió la caja de pandora y consiguió que, ya en los 90, en las clases sonaran notificaciones, no de whatsapp, sino de mascotas que se habían hecho caca y necesitaban una limpieza inmediata, si no… se pondrían tristes, les entraría el hambre y morirían y… ¡otra vez vuelta a empezar!
  • Lego Playmobil: He aquí una excepción. Y es que, a pesar de haber triunfado en los 90, estos dos juguetes no tienen fecha de caducidad: PlayMobil ha celebrado este año su 40 aniversario y Lego cumplió 80 años en 2012. Así que hay que asumir que ni uno ni otro son descubrimientos de los niños de los 90, sino que llevaban años y años triunfando en todas las casas. Siempre ha habido bandos si hablamos de estos dos grandes imperios. Es algo así como Windows y Apple o Coca-Cola y Pepsi; eternas batallas con eternos argumentos, pero con fieles seguidores. Eso sí, ambos tenían una cosa en común: Siempre, cuando más lo necesitabas, faltaba una pieza determinante para terminar ese súper coche, castillo, nave o chalet que habías estado construyendo durante toda la mañana.
  • Cocodrilo Sacamuelas: La tensión se podía cortar cuando agarrabas con las pinzas el diente del cocodrilo y pensabas: Ay madre como sea ésta la muela mala y salga el cocodrilo disparado hacia mí... Y efectivamente, como agarraras el diente malo… ¡susto al canto!
  • La Herencia de Tía Agata: El objetivo de este juego de mesa era reunir la mayor cantidad de bolsas de dinero antes de que el reloj marcara la medianoche, evitando caer en las trampas que escondía la casa de tía Agata: escaleras que se caen, chimeneas que giran, armaduras que se mueven o jabalís que se descuelgan de la pared. Una aventura llena de intriga y suspense que lograba reunir en torno a la mesa tanto a mayores como pequeños.
  • PipiMax: Puede que no todos hayamos tenido este juguete, pero apostamos a que casi todos tenemos en la cabeza esa cancioncilla que acompañaba al spot publicitario. No sabemos si fue éxito de ventas, pero ha conseguido que pase el tiempo que pase no nos olvidemos de aquel perro que, a pesar de ir a “dos por hora”, nos encantaba pasear con él y apretar esa correa que hacía que Max hiciera lo que mejor sabía hacer; pipí.
  • Furby: Estos pequeños seres con orejas grandes, pico y ojos saltones, están viviendo su segunda juventud. Y es que Furby ha conseguido ser de nuevo TT en 2014. Ahora tienen personalidad propia y puedes controlarlos con la Tablet o el dispositivo móvil. Una reinvención de aquellos furbys que, en cuanto apagabas la luz, te despertaban con esa vocecilla gritando: ¡MI MIEDO, MI MIEDO!
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