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10 diciembre, 2014 Comentarios (0) Visitas: 2113 Letras

Todos desean a Louki

Patrick Modiano

Por las inmediaciones de la glorieta L’Odeón, a principios de los años 60 del siglo pasado, estaba el café Le Condé. En el corazón del distrito VI de París. Allí se reunían intelectuales, poetas, artistas, estudiantes y bohemios. Se convertía en el punto de cita de eso que un filósofo sentimental llamaba «la juventud perdida».

En el café de la juventud perdida es una novela de misterio -si, de misterio- del último Nobel de Literatura, Patrick Modiano (premio que recibirá este miércoles 10 de diciembre en una cena de gala en Oslo).  Y, posiblemente, sea esta obra la mejor puerta de entrada a la literatura del escritor francés. Por su brevedad, por su belleza narrativa, por su prosa seductora, por su mirada melancólica y nostálgica.

La novela se construye a través de distintos puntos de vista en torno al personaje de Louki -aunque no es este su verdadero nombre-. Una enigmática muchacha que parecía utilizar Le Condé como refugio, como si quisiera huir de algo. Siempre elegía la entrada más estrecha del café, la que llamaban la puerta de la sombra.

En el café de la juventud perdida

El libro se desarrolla como un puzzle, con cuatro narradores: un joven estudiante de la Escuela de Minas, un detective privado, la propia Louki y, finalmente, un Roland, que no es más nombre real de lo que es Louki.

Louki. Jacqueline. Hija de una trabajadora del Moulin Rouge. De padre desconocido. Una infancia difícil, un matrimonio fracasado y algunas amistades entre los clientes de Le Condé. Todos los personajes, todas las historias confluyen en ella, objeto inalcanzable de deseo.

En el café de la juventud perdida también es un libro sobre el paso del tiempo, la pérdida de la inocencia, la identidad. Louki es un personaje único, que vamos conociendo desde la perspectiva de otros, desentrañando el enigma que esconde.

El título remite a una frase del filósofo revolucionario Guy Debord: À la moitié du chemin de la vraie vie, nous étions environnés d’une sombre mélancolie, qu’ont exprimée tant de mots railleurs et tristes, dans le café de la jeunesse perdue. (“A mitad del camino de la verdadera vida, nos rodeaba una adusta melancolía, que expresaron tantas palabras burlonas y tristes, en el café de la juventud perdida”)

Modiano consigue enganchar al lector, despertar su curiosidad. La descripción que hace del París de los años 50 y principios de los 60 es rica, precisa. Te hace percibir el olor del café, del alcohol, la humedad de las calles. Perderte entre las zonas neutras de la ciudad, esas zonas indeterminadas por donde vagan sus personajes. Donde se esconden para no ser encontrados.

Una novela para ir atando cabos, con calma. Para saborear sin prisas. Una historia ideal para acercarse lentamente a la escritura de Modiano.

Cuando de verdad queremos a una persona hay que aceptar la parte de misterio que hay en ella… Porque por eso es por lo que la queremos, ¿verdad, Roland?

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