‘Die my love’: una madre se abandona a la locura

Jennifer Lawrence y Robert Pattinson, en una escena de la boda de Die My Love

Lynne Ramsay ilustra la depresión posparto con una joven aislada en el ámbito rural estadounidense en medio de una relación caótica

La directora escocesa Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin, 2011; En realidad, nunca estuviste aquí, 2017) presenta en su nueva película, Die my love, a Grace y Jackson (Jennifer Lawrence y Robert Pattinson), una pareja que se muda a una casa perdida en la América profunda. Tras tener un hijo, Grace abandona la escritura de su novela para cuidar del bebé, mientras Jackson trabaja fuera todo el día. La trama se basa en el libro Mátate, amor, de la escritora argentina Ariana Harwicz, en el que la protagonista acaba sumergida en una depresión posparto y narra cómo va empeorando su estado mental.

La clave es que los problemas de la pareja empiezan nada más mudarse a una casa que no es la opción preferida por Grace. Jackson no escucha su opinión, y esta falta de comunicación inicia la mayoría de desafíos para la relación.

A partir de ahí, el metraje sigue exclusivamente el punto de vista de Grace, pues lo que más se muestra es su día a día. Los sentimientos e historias de los demás personajes se expresan en los diálogos, en las escenas en las que interactúan con la protagonista.

El diálogo es reducido, y la historia se intuye con la sucesión de las escenas. Cuando sí hay diálogo, este se limita a unas líneas muy directas en las que los personajes dicen exactamente lo que quieren decir.

Espiral hacia el caos

Lawrence encarna los problemas emocionales de Grace a través del lenguaje corporal, comportamientos erráticos y frases directas y cargadas de emociones. Los primeros planos a su cara, sin necesidad de decir nada, son suficientes para entender lo que ocurre en su cabeza.

Lo mismo sucede con Pattinson, que retrata con precisión la impotencia, la confusión y el hastío del novio de Grace. Por otro lado, al no enfocarse la trama en sus pensamientos, no hay escenas de Jackson en solitario y no se sabe qué hace exactamente cuando no están juntos.

Teaser de ‘Die My Love’. // Fuente: Mubi.

No hay demasiado movimiento de cámara, menos en aquellas en las que se demuestra el caos o la pasión. Se utilizaron muchos cortes bruscos para representar el frenesí, como un momento en el que Grace aparece inmóvil y en la siguiente escena atraviesa una puerta de cristal, destrozándola.

Esta atmósfera de locura también se visualiza con el desenfoque del fondo y la distorsión de la luz alrededor de la actriz. Hay escenas estáticas en las que ella es el elemento central y el paisaje a su alrededor sufre alteraciones poco naturales en la luz.

Durante el día, parece que el principal punto de luz es el sol, pero aún así no transmite tranquilidad. En las escenas nocturnas el ambiente es frío y azulado, lo que casa con la tristeza y la falta de sueño de Grace.

Jennifer Lawrence en una escena de Die My Love
Jennifer Lawrence en una escena de ‘Die My Love’. // Fuente: IMDB.

Las escenas donde se ve una posible infidelidad de Grace son extrañas, pues suceden con un desconocido con el que apenas habla. Estos son los momentos donde menos palabras hay, por lo que su interpretación es ambigua, ya que podrían ser incluso fantasías de la protagonista.

En suma, Die My Love es una película que enseña más que cuenta, con una muy buena elección de reparto y un ritmo lento que no impide que sucedan cosas. Tiene cierto toque de misterio que complica saber con exactitud cada pensamiento de Grace o el por qué de algunos de sus actos, aunque, en general, es fácil empatizar con ella.

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