Son muchas las autoras que se han escondido tras un sobrenombre a lo largo de la historia de la literatura internacional, entre ellas se encuentra una autora cuya trágica vida ha dejado uno de los legados más importantes para las letras
Bajo el nombre Victoria Lucas, La Campana de cristal llegó por primera vez a librerías en Inglaterra el 14 de enero de 1963. Victoria Lucas, por supuesto, servía como seudónimo de la poeta y escritora Sylvia Plath, nacida el 27 de octubre de 1932.
Currer, Ellis y Acton Bell, George Eliot y George Sand son solo algunos de los seudónimos usados por las grandes escritoras de la historia de la literatura. La simple naturaleza del sobrenombre está firmemente unida con el feminismo, y su uso a menudo está vinculado a la necesidad de esconderse tras un alter ego masculino. Sin embargo, la decisión de Plath dista claramente de estos motivos, eligiendo para su seudónimo un nombre de mujer, no obstante, la complejidad de sus motivos habla tanto de su novela como de su carácter.
La campana de cristal es coloquialmente conocida como una novela semibiográfica, y de forma algo más académica, tildada como una roman à clef. “Mi heroína sería yo misma, aunque disfrazada. Se llamaría Elaine. Elaine. Conté las letras con los dedos. Esther también tenía seis letras. Parecía un buen presagio”, dice su protagonista a mitad del libro, como sabemos, Sylvia, también tiene seis letras.

La novela femenina juvenil
Plath comenzó a escribir la novela en 1961 bajo la financiación de la editorial Heinemann, que, sin embargo, tras leer su producto, la tachó de inmadura y juvenil y le retiró tanto la financiación como la promesa de publicar con ellos. Aunque la novela fuese claramente autobiográfica, a Plath no le importaba en absoluto el efecto que esta pudiese tener en los personajes de su vida que aparecen representados en ella, con la excepción de su madre. Entonces, aunque la novela fuese escrita al completo en verano de 1961, su publicación no llegó hasta dos años después, exclusivamente en Inglaterra.
Aunque Plath no quisiese su nombre como autora por el efecto que pudiese tener en su madre, sí que era su deseo que la cualidad biográfica de la novela fuese obvia, y en su primer borrador, en vez de Esther Greenwood, tanto el nombre de su protagonista y, autora era Victoria Lucas. Sin embargo, la editorial también preocupada por las consecuencias que una novela autobiografica pudiese traer, le obligó a cambiarlo, pese a sus protestas, Plath acabó sustituyendo el nombre, para apellidar a su protagonista con el nombre de su abuela materna, “Greenwood”.
En cuanto al origen del seudónimo Victoria Lucas, hay un gran número de teorías alrededor del tema. Algunas dicen que venía de amigos o familiares cercanos, sin embargo una de ellas, quizás la más anecdótica y en línea con el libro venía de su amigo de la universidad William Sterling, que afirmó que Victoria Lucas era el nombre en el DNI falso que usaba para entrar en los bares como menor de edad en su tiempo como universitaria en Boston.

Boston, Cambridge y Nueva York
Plath asistió al Smith College, no lejos de su lugar de nacimiento en Jamaica Plain, Boston, Massachusetts. Nació la hija mayor del matrimonio entre Aurelia Schobert Plath y el profesor alemán Otto Plath que falleció cuando Sylvia tenía tan solo 8 años. Como relata La campana de cristal, comenzó a estudiar literatura inglesa en la universidad en 1951 y durante el verano del 52, pasó las vacaciones como becaria de la revista Mademoiselle en Nueva York, cuyos eventos marcan el comienzo de la novela.
Sus publicaciones de poesía y relatos, que comenzó a escribir con 8 años, fueron objeto de galardones y cumplidos a lo largo de toda su adolescencia hasta conseguirle una beca Fulbright para estudiar en Cambridge después de su graduación con honores de Smith College. En el Newnham College de Cambridge continuó sus estudios de literatura inglesa y conoció a su marido, el poeta Ted Hughes.
Un año después, cuando volvió como profesora al Smith College, comenzó a escribir su primera colección de poemas El coloso, que publicó en 1960 tras volver a Inglaterra con Hughes y tener con él a su primera hija, Frieda Rebecca.
Plath ha sido considerada una de las cultivadoras del género de la escritura confesional, por ello mismo, su insistencia en mantener la naturaleza autobiográfica de La campana de cristal cobra sentido y legitima los temas que discute como problemas reales y serios para las mujeres, posiblemente intentando evitar que se tildase de ficción juvenil y se le restase importancia a los asuntos tratados. Pese a que el nombre de la protagonista se cambiase, Plath mantuvo la dedicatoria del libro para “Elizabeth y David” que se refería a su amiga Elizabeth Sigmund y su marido David Compton.

Fitzroy Road
Un mes antes de la publicación de la novela, Plath se mudó ,junto a sus dos hijos, al 23 de Fitzroy Road en Londres, una ubicación que le hacía especial ilusión, puesto que había sido la casa del poeta y dramaturgo irlandés W.B. Yeats y consideró un buen augurio después de comenzar su divorcio de Hughes por la infidelidad de este. Durante esta época, Plath tuvo un punto álgido de creatividad y escribió una gran cantidad de poemas de estilo confesional dejando atrás las restricciones que había tenido en su escritura en el pasado y demostrando una libertad más amplia en cuanto a su poesía.
La mañana del 11 de febrero de 1963, Plath les preparó el desayuno a sus hijos y dejó una nota, posiblemente para su vecina, diciendo que avisasen al Dr. Horde. Tras sellar las puertas de la cocina, se asfixió con el gas proveniente del horno.
Ted Hughes, junto con su hermana Olwyn, que conocidamente odiaba a Plath llegando hasta llamarla un monstruo, fueron los encargados de editar su legado personal y, a pesar de los deseos de la escritora, publicaron La campana de cristal bajo su nombre real en Estados Unidos en 1971 aprovechando la celebridad de Plath como poeta. Además, en la primera edición, la dedicatoria a David y a Elizabeth fue omitida, según esta última, como estrategia de Hughes para que la prensa no contactara con los amigos íntimos de Plath. Tras las fervientes quejas de la amiga de la escritora, la dedicatoria fue recuperada e impresa en las siguientes ediciones de la novela.
Su legado
Pese al claro conflicto editorial que se refleja en la obra publicada tras su muerte, el tiempo ha sacado a la luz la lucha colectiva de los amigos íntimos de Plath y sus fervientes lectoras en contra de Hughes y de su explotación de la obra de Plath. Una crítica que no solo ha sido verbalizada sino que ha llegado hasta el punto de acciones contra la palabra “Hughes” en la tumba de la escritora.
Los poemas que escribió antes de su muerte se publicaron en una colección póstuma titulada Ariel y en 1982 fue la primera poeta en ganar el Premio Pulitzer de Poesía póstumo por sus Poemas Completos. La Campana de Cristal vendió millones de copias y es considerada una de las mejores novelas del siglo 20. Única y exclusivamente por su propio mérito y la rompedora sinceridad de sus palabras, el legado de Sylvia Plath vive hasta hoy.
