La nueva película de Nintendo e Illumination apuesta por la épica visual y el fan service, aunque sacrifica profundidad narrativa en favor del entretenimiento familiar
Tres años después de que la primera entrega de Mario Bros. arrasara en la taquilla con más de 1.300 millones de dólares, Illumination y Nintendo vuelven a la carga con una secuela que apuesta por lo más grande, lo más colorido y lo más cósmico. La fiesta de cumpleaños de la Princesa Peach detona una aventura galáctica que lanza a Mario y Luigi al espacio para detener los planes de Bowser Jr. y rescatar a Rosalina. El planteamiento suena épico. Y en gran medida, lo es.
Lo primero que golpea al entrar en sala es la parte visual. La animación es vibrante y llena de imaginación, perfecta para formato IMAX. Los jardines espaciales, los planetas coloridos y las galaxias en miniatura que se popularizaron en el videojuego de 2007 cobran una vida nueva en la gran pantalla, con una paleta de colores que da pelea a cualquier producción de los grandes estudios. Las secuencias de acción son totalmente espectaculares: dinámicas, imaginativas y muy bien coreografiadas. En este ámbito, la película es un espectáculo sin discusión.

El reparto de voces cumple con solvencia. Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Charlie Day y Jack Black repiten en sus papeles, con las incorporaciones de Brie Larson como Rosalina y Donald Glover como Yoshi que se suman al conjunto. La relación entre Bowser y su hijo aporta una dimensión mas emocional e inesperada que la primera entrega no se atrevió a explorar. La banda sonora de Brian Tyler, que rescata y rearregla los temas orquestales del videojuego original, es probablemente uno de los mayores aciertos de la película: envolvente, nostálgica y emocionante.
Precisamente, la nostalgia es la gran arma y el gran dilema de esta película. Super Mario Galaxy se siente mucho más cercana a los videojuegos que su predecesora, y eso tiene dos caras. Por un lado, la pantalla está permanentemente cargada de referencias: poderes, habilidades, mundos y melodías reconocibles de distintos juegos de la franquicia. Para quienes crecieron con el mando de juego en la mano, cada guiño es un regalo, una pequeña descarga de memoria afectiva que los hace sentir parte de la historia. Por el otro, quienes lleguen al cine sin esa mochila emocional podrían sentir que la trama es escasa, que los protagonistas quedan algo relegados y que la estructura narrativa es más desordenada de lo esperado. Hay menos historia, menos desarrollo de personajes y, en ocasiones, la película parece una recopilación de easter eggs inflada con nostalgia y animación deslumbrante más que una narración con peso propio.
La película mantiene constantemente la impresión de ser una sucesión de momentos destacados propios de un videojuego, enlazando distintas subtramas con agilidad y, aunque logra entretener en todo momento, a la vez deja una cierta sensación de superficialidad. Sin embargo, hay que ser justos con su propósito: esta película no está diseñada para el análisis académico, sino para el disfrute compartido. Está hecha para los niños que descubren a Mario por primera vez y para los adultos que alguna vez se quedaron despiertos hasta tarde intentando alcanzar una estrella en la galaxia. Para ese público, funciona de maravilla.
Mención aparte merece la aparición de personajes de otras franquicias de Nintendo: Fox McCloud, de Star Fox; los Pikmin, Mr. Game & Watch, R.O.B. y la nave de Samus son cameos que han encendido la imaginación de los fans. La pregunta que flota en el aire al salir del cine es inevitable: ¿está Nintendo construyendo su propio universo cinematográfico al estilo del MCU de Marvel? ¿Veremos algún día una película de Super Smash Bros.? Por ahora son especulaciones, pero la semilla está plantada con mucho cuidado.
El fin de semana de apertura acumuló 130 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, y más de 372 millones a nivel global, consolidándose como el estreno más taquillero del año. Las familias han dado su veredicto con la billetera.
Si Mario Bros. ha sido parte de tu vida, si recuerdas cada mundo, cada melodía y cada poder de estos juegos, no lo dudes: ve al cine. Vas a pasar un rato excelente. Super Mario Galaxy: La película tiene sus limitaciones narrativas, pero es una celebración generosa y emocionante de todo lo que esta franquicia representa. Y para verla en familia, pocas opciones mejores esta temporada.
