También conocido con el seudónimo de «El Barroquista», Miguel Ángel Cajigal es historiador del arte y divulgador cultural. Autor del libro Otra historia de la música. En esta entrevista una mirada única sobre la evolución de la música, compartiendo su experiencia profesional, su proceso creativo y su visión para acercar la cultura al público de manera accesible y rigurosa.
Entre notas, partituras y obras maestras, Miguel Ángel Cajigal Vera (A Coruña, 1975), conocido como «El Barroquista», nos guía por un viaje fascinante por la historia de la música y el arte. En esta entrevista descubrimos los secretos detrás de su libro Otra historia de la música y cómo transforma la investigación cultural en historias que emocionan y enseñan.
Cultura Joven: ¿Por qué decidió ponerse de nombre El Barroquista?
Miguel Ángel Cajigal: En mi caso, fue el nombre el que me encontró a mí. Una vez en una conferencia me plantearon una pregunta sobre la Edad Media y, antes de contestar, especifiqué que yo no soy “medievalista”, sino más bien “barroquista”. Lo dije sin pensar y la gente se rio bastante. Años después, cuando empecé mi actividad divulgativa, elegí precisamente esa palabra porque pretendía divulgar, sobre todo, la época barroca. Un compañero, experto en marketing, me dijo que era una buena marca, que no la cambiase porque era sonora y reconocible. Y le hice caso.
«En el ámbito musical se confunden el periodismo y la crítica, que son dos cosas muy diferentes»- Miguel Ángel Cajigal Vera
C.J: ¿Cómo fue el proceso de escribir su último libro, Otra historia de la música?
M.A.C: Especialmente laborioso, porque el trabajo sobre sonidos es más complejo que sobre imágenes. En mis anteriores libros, sobre artes visuales y arquitectura, respectivamente, puedo guiar la mirada de la gente que me lee a través de imágenes, pero hacerlo con música es más complicado. Para empezar, porque la capacidad de atención auditiva varía muchísimo de una persona a otra y requiere de cierta paciencia y algo de hábito de escucha. La decisión de incluir una playlist en el libro fue crucial para mí, porque me permite poner a disposición de mis lectores los sonidos de referencia de los que hablo en el texto.
C.J: ¿Cómo ve el periodismo musical?
M.A.C: Me da la sensación de que, con demasiada frecuencia, en el ámbito musical se confunden el periodismo y la crítica, que son dos cosas muy diferentes. Normalmente leo prensa en español, inglés e italiano y veo grandes diferencias. En general, el periodismo musical en castellano, salvo excepciones, se vuelve hacia lo publicitario con demasiada frecuencia y el criterio en que se fundamenta son las filias y fobias de quien lo escriba en cada caso.
C.J: ¿Cómo definiría lo que es “buena literatura”?
M.A.C: No sé si estoy capacitado para definir la buena literatura. Como con el arte, la arquitectura y la música, que son más mis negociados, creo que depende mucho del objetivo que te planteas con esa pieza literaria. Una buena novela policiaca, por ejemplo, no necesariamente tiene por qué tener pinceladas de “alta literatura” y, sin embargo, funcionar perfectamente para lo que está concebida. Por otro lado, tiendo a entender como buena literatura aquella que busca una calidad en la forma y la estructura, y no solo la que “engancha”, pero estoy lejos de ser un experto.
C.J: ¿Algún autor que le inspire especialmente? ¿Ha cambiado su estilo desde su primer libro
hasta ahora?
M.A.C: Me fijo mucho en Mary Beard, aunque estoy muy lejos de su maestría. Como comunicadora cultural, me parece la que mejor logra el equilibrio difícil entre rigor y tono accesible. Creo que con cada uno de mis libros he intentado depurar un poco mi estilo a la hora de comunicar. En el caso de este último, la verdad es que estoy muy satisfecho con el resultado. Como decía anteriormente, hablar de historia de la música supone un reto añadido para explicar cosas que no se captan con la vista y que, muchas veces, no son fáciles de percibir. En este sentido, creo que mi estilo se ha vuelto un poco más conciso.
C.J: ¿Esperaba alguna recepción en particular al publicar?
M.A.C: Cuando empecé a escribir libros de divulgación, además sobre temas que no son fáciles ni mainstream, me preocupaba mucho no ser entendido. Al final, mi forma de divulgar se basa mucho en intentar llegar a la gente que me lee a pensamientos que seguramente no se ha planteado antes, pero no deja de ser un reto complicado. Sin embargo, debo decir que la recepción ha sido estupenda y veo que mucha gente me sigue en ese camino que trazo en los libros.

C.J: ¿Se lanzaría a explorar otros estilos literarios?
M.A.C: Le tengo un enorme respeto a la literatura. Incluso a veces me cuesta percibirme como escritor, aunque ya llevo tres libros, tengo otros en proyecto, y se han vendido francamente bien. Para los futuros proyectos ya barajo ideas diferentes a la trilogía Otra historia, porque soy muy inquieto y me gusta cambiar de juego. Ahora toca ver la viabilidad de esas propuestas, que espero que interesen a la gente.
C.J: ¿Algún consejo para quien empieza a escribir?
M.A.C: En mi caso lo más difícil fue saber qué quería contar. Me parece que hay mucha gente que se lanza a escribir sin tener claro este aspecto que, para mí, desde luego, fue fundamental. Así que ése sería mi consejo: encuentra aquello que realmente quieras contar.
C.J: ¿Desde su perspectiva, qué diferencia encuentra entre ser divulgador cultural y periodista cultural?
M.A.C: Aunque puedo equivocarme, percibo que una parte grande del periodismo cultural está muy atada a la actualidad, aunque creo que esto no debería ser así. Como comunicador, la actualidad también me condiciona, sobre todo en las plataformas digitales, donde solo si aciertas con una tendencia obtienes una cierta visibilidad, ya que los contenidos culturales están altamente penalizados desde hace tiempo por los algoritmos de las redes sociales. Pero, por otro lado, como se ve en mis libros, tengo un margen para contar historias que no son necesariamente de actualidad que no veo que sea fácil de encontrar en el periodismo cultural.
C.J: ¿Qué piensa sobre la inteligencia artificial en la creación artística?
M.A.C: La IA ha cambiado ya la historia de la humanidad y lo hará de muchas formas en los próximos años. Desde el punto de vista creativo, la interacción entre mente humana y mente sintética ya está dando frutos interesantes, pero al mismo tiempo genera una cantidad ingente de ruido creativo: materiales y contenidos de ínfima calidad, que se están convirtiendo en estándar en redes sociales porque, literalmente, las inundan. Quizás esto sea una especie de pubertad de la IA, donde se exagere mucho su uso, para luego llegar a una situación más comedida. Pero, de momento, creo que la inmensa mayoría de lo que se crea con inteligencia artificial generativa es francamente mediocre, por no decir abiertamente malo.
