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Carmina Burana en los Teatros del Canal

16 enero, 2015 Comentarios (0) Visitas: 2972 Escena

La magia de la Fura dels Baus

Carmina Burana

Se apagan las luces. La luna sale al escenario para sacar al teatro de la oscuridad. El coro (mujeres a la izquierda y hombres a la derecha), con el rostro tan blanco como las túnicas que visten y los ojos cubiertos de pintura negra entonan:

“O Fortuna, velut luna statu variabilis”

(O fortuna, eres variable como la luna)

Con este canto a la diosa romana de la Suerte comienza la obra más popular de Carl Orff, escrita sobre unos textos del siglo XIII que tratan sobre el placer de vivir, el vino, el amor y las mujeres.

Las entradas para el Carmina Burana que La Fura dels Baus trae este fin de semana (16, 17 y 18 de enero) a la Sala Roja de los Teatros del Canal llevan días agotadas. La ocasión lo merece. Carlus Padrissa, director artístico de la rompedora compañía catalana, ha concebido un espectáculo vibrante y con gran fuerza escénica, interpretado en directo por la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid (ORCAM) y el Joven Coro de la Comunidad de Madrid (JORCAM).

Junto a la orquesta y coros, los solistas Toni Marsol (barítono), Vasily Khoroshev (contratenor) y Amparo Navarro (soprano) actúan y cantan en el escenario, entre el público, acostados, en el aire, colgados de una grúa o incluso dentro del agua.

Carmina BuranaSe trata de música clásica pero con una puesta en escena nada tradicional que busca acercar la ópera a un público más joven. La escenografía, sustentada en tres ejes (tierra, mar y aire) es, sencillamente, espectacular. Un cilindro de tul de diez metros de diámetro preside el escenario envolviendo literalmente a la orquesta. Sobre él, se proyectan las imágenes que ilustran la obra de principio a fin: Una luna gigante, el deshielo, cascadas, éxtasis floral, una vendimia en directo, vino, agua y fuego.

La Fura dels Baus ha concebido una cantata sensorial que juega con el oído, la vista y el olfato del espectador. Porque los efectos especiales no son solo lumínicos y sonoros, sino también aromáticos. El espectáculo está concebido para empaparse de fiesta (incluso literalmente). Estos artistas cumplen así con el sueño del compositor que subtituló la obra original como Canciones profanas para cantantes y coro, para ser cantadas junto a instrumentos e imágenes mágicas.

Durante algo más de una hora cerca de 150 artistas se encargan de aportar esa magia a los versos en latín, alemán y provenzal antiguo de esta cantata. Un canto a la vida dividido en cuatro partes que se suceden sin descanso: la Fortuna, la Primavera, la Taberna y el Amor.

Carmina Burana transmite una filosofía rebelde, crítica de las normas eclesiásticas, que nos aleja del cielo para acercarnos al paraíso terrenal. Más que una obra para ver, es una obra para sentir. Una ópera provocadora y explícita para celebrar el amor y el placer.

Haz clic aquí para ver la galería de imágenes del ensayo general de Carmina Burana.

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