La furia de Titane

Titane

Julia Ducournau rompe las reglas con su salvaje película ganadora de la Palma de Oro

El estreno de la película francesa Titane supone un aire fresco para el cine de autor. Una obra audiovisual cargada de metáforas salvajes que consigue que el espectador se quede atónito en su butaca. Titane, de Julia Ducournau (París, 1983), directora de Crudo, se encumbró como la ganadora del último certamen de Cannes. Además de haber obtenido el Premio del Público en el Festival de Toronto.

 El filme supuso una gran sorpresa para la 74 edición del festival de Cannes y no porque se alzara con el preciado galardón, sino por la metedura de pata del director de la película Malcolm X, Spike Lee. El presidente del Jurado Oficial tuvo un percance que se hizo viral en redes al anunciar que Titane se llevaría la Palma de Oro, cuando solo tenía que revelar la primera película vencedora de la gala. 

Julia Ducournau
La ganadora de la Palma de Oro, Julia Ducournau

La tradición de este certamen es anunciar la palma de Oro al final del evento. Tanto los compañeros del cineasta como los asistentes se lo tomaron con una buena dosis de humor. Al finalizar la ceremonia, Spike Lee admitió su error “La he cagado, así de simple”. Esta metedura de pata recuerda al momento en el que Warren Beatty anunció el Oscar a mejor película a La La Land, cuando el trofeo era para Moonlight en 2017.

Dejando de lado este cómico percance, Titane es una de las películas que más expectación está creando en 2021, ya sea por su fotografía, donde destaca el neón y los colores eléctricos como por sus encuadres provocativos. Estas peculiaridades están ligadas a una enrevesada trama que deja a la audiencia con una serie de especulaciones sin saber qué desenlace tendrá el filme.

El empleo del color

El uso de la paleta de colores provoca al espectador una inmersión en la propia trama. Los colores tan llamativos recuerdan a películas como Climax y Lux Aeterna, de Gaspar Noé. Una gama cromática que evoca calidez aún observando escenas de lo más escalofriantes. La banda sonora también juega un papel importante en el desarrollo de los acontecimientos. El repertorio rebosa variedad, desde canciones techno hasta el famoso tema de The Zombies, She´s not there, creando una armonía perfecta con las escenas representadas. 

El personaje principal, Alexia, interpretado por la debutante Agathe Rousselle retrata a lo largo del filme un gran número de problemas sociales, con un profundo proceso de cambio progresivo de la protagonista. Asuntos tan complejos como la autodestrucción, la violencia como forma de expresión, las normas de género, el sentimiento de paternalismo y el fetichismo al metal y los motores. Incluso con un guiño a la novela Christine, como si el coche tuviera vida propia. Todo estructurado bajo la furia interna y temeridad de la protagonista, donde el terror se palpa en el ambiente sin necesidad de recrear cualquier tipo de susto barato.

Portada Titane
Fotografía promocional de Titane

En Titane se pone en duda el concepto de lo normativo a través del viaje que va experimentando Alexia. En los primeros minutos, se reflejan temas como la violencia física y sexual relacionadas con la pérdida completa del autocontrol. Una pérdida que va adentrando al personaje a otros aspectos aún más complejos como la suplantación de identidad, donde se cuestiona la identidad de género. Alexia vive la sexualidad de una forma salvaje, casi biónica, mezclando máquinas y humanos.

El mensaje

La falta de cariño paternal hacía Alexia, desde pequeña, forma parte de una de las claves del mensaje de la película. El hecho de convertirse en madre se transforma en un proceso doloroso y escalofriante en comparación con el sentimiento idílico que adquiere este concepto en la sociedad tradicional. Sin embargo, hace dudar a la audiencia sobre qué es lo que lleva dentro de su vientre, expulsando aceite de motor en vez de sangre. Aquí se encuentra la furia de Titane, para entender su falta de cariño en su metamorfosis hacía un género fluido.

Un tema, tan candente, relacionado con el sentimentalismo paterno enfermizo por parte del otro actor estrella de la película. Vincent Lindon, quien interpreta a Vincent Legrand, es un padre frustrado que no supera la desaparición de su hijo y busca volver a serlo a toda costa. Personaje clave para el desarrollo de otro núcleo de la película, el síndrome del impostor. Vincent acepta a Alexia no como su propio hijo, sino como el Mesías de su reino.

Vincent Lindon en Titane
Vincent Lindon, delante de un espejo, en Titane

La contradicción entre ambos personajes provoca innumerables momentos de tensión, incluso terror, pero también forma los momentos más bellos de la película. Ambos se retroalimentan para ser aceptados y amados. Dos personajes autodestructivos que se complementan a la perfección mostrando una de las relaciones más tóxicas del cine. 

Ducournau crea un vínculo de conexión entre ciencia ficción y conflictos sociales existentes. Un rompecabezas visual que nos cuestiona si Alexia es un ser humano o una especie de ser del futuro. La mezcla de todos los elementos narrados, en un contexto irreal, proyecta un entorno original donde el cine encuentra nuevas vertientes para expresar los problemas más mundanos bajo un aura de fantasía.

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