A través de cinco canciones —cada una con un feat y género diferente—, la cantante reflexiona sobre la nostalgia y reivindica los recuerdos en su EP Verano Saudade
Con el año a punto de acabar, las personas se apuran a dejarlo todo listo y, así, empezar un nuevo ciclo. Judeline lo ha hecho por todo lo alto: siendo la portada de Vogue Spain que abrirá el 2026. Con solo 22 años, ha podido cumplir el sueño de entrar en el club de protagonistas de Vogue, un hito que marcará un antes y un después en su carrera.

Tras más de un año desde Bodhiria, su álbum debut, y con más de cuatro millones de oyentes mensuales, ha sacado un nuevo proyecto. La llegada del invierno no fue un impedimento para que la gaditana sacase Verano Saudade («Anhelo de verano» en castellano).
Juventud, efímero recuerdo
Como una fresca brisa veraniega, el EP es rápido pero robusto. Solo cinco canciones —tres ya salieron entre abril y septiembre— y quince minutos. Pero a Lara (nombre real de la artista), le llegaron para capturar ese instante que transcurre entre estaciones. La nostalgia deja de ser un sentimiento triste para asumir un papel creativo.
VERANO SAUDADE 12/12 pic.twitter.com/tIWbnYq0yR
— judeline (@judeline__) December 7, 2025
Pese a que aún está en la flor de la vida, es consciente de que la juventud es una experiencia breve. A lo largo de sus letras, explora cómo se vive, se ama y se desea aún sabiendo que el paso del tiempo es incontrolable y que, en algún momento, llegará su inevitable final.
Junto a la jovialidad, aparece el carácter de quienes la viven. La rebeldía, el placer y las ganas de vivir cada momento al máximo hacen sus pinceladas en la obra, unos sentimientos que van mutando a medida que el tiempo avanza. Mientras, el mar y la noche se presentan como espacios de libertad.
Un EP sin etiquetas
Se trata de la obra más variopinta de la artista, pues la diversidad se convierte en una de las columnas del proyecto. Cada canción tiene un género y un feat. Nada se repite, consiguiendo que escucharlo se convierta en una experiencia única.
Mi breve juventud es el tema encargado de abrirlo, un afrobeat que mezcla español e inglés. Junto a Pa Salieu, deja clara la premisa del álbum: esa necesidad de vivir plenamente la juventud limitada antes de que termine.
«Otra vez, me escapo de tu habitación
Esta vez me voy a ver nacer el sol
Entiéndeme, es mi primera vez teniendo 22»
Sigue Com vôce y Amaia, una de sus colaboraciones más esperadas, para presentar una bachata melancólica (español/portugués) donde representan una noche que quieren prolongar. El deseo y la ternura aparecen de forma envolvente, buscando una fusión emocional más allá de lo físico.
«Envuélveme, sácame de aquí, llévame
Que vas a quedarte y no te vas, prométeme»
Repite colaboración con Dellafuente —antes en el álbum del granadino con Romero Santo (2024)— con Tiempo pasa. En esta ocasión, dejan la cultura popular andaluza que los unió para reflexionar sobre la aceptación del paso del tiempo. Sin miedo a mirar atrás, atraviesan sus recuerdos hasta asumir que deben seguir avanzando.
«¿Qué más da? No se puede controlar (Oh-oh)
Yo sigo la vida a donde me quiera llevar»
En Piki, Judeline y Sega Bodega olvidan el pasado para centrarse en el ahora sin pensar en que vendrá. Con una melodía más experimental, la historia se narra a través de los cuerpos. Vuelve al espacio nocturno, pero cambiando la fantasía romántica por el placer momentáneo.
«Empieza a conectar y muerdo su collar, así lo quiero
(Ella se sube la falda, yo me puse freaky)»
Cierra con Tu et moi, un funk carioca donde mantiene la última experiencia. Pese a los tres idiomas (español, portugués y francés), la narrativa vuelve a recaer sobre los cuerpos que exploran un deseo sexual intenso.
«No puedo hablar, no salen las palabras
Y el movimiento de mi cuerpo te habla»
En definitiva, cada canción tiene su propio carácter dentro de un álbum donde la mezcla de los temas conjuran una gran combinación que invita a abrazar los recuerdos desde el lado bueno de la nostalgia.
