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Joaquín: » En el cine hay que atreverse»

Joaquín Butrón, director del corto Solo

Conversamos con el director peruano sobre el origen de la idea, el proceso creativo detrás de su cortometraje Solo y los desafíos de filmar emociones sin recurrir al artificio. Una charla sobre cine, silencios y el poder de las imágenes para decir lo que las palabras no alcanzan.

Hay historias que nacen del ruido, y otras, del silencio. Solo, el cortometraje dirigido por Joaquín Butrón, (Perú,2000) pertenece a las segundas. En apenas unos minutos, Butrón condensa una reflexión sobre la soledad contemporánea, la fragilidad emocional y la búsqueda de sentido en un mundo hiperconectado que, paradójicamente, aísla. Con una puesta en escena contenida y una mirada profundamente humana, el director construye un retrato íntimo y reconocible de lo que significa estar literal y simbólicamente solo.

Cultura Joven: ¿Cómo surgió la idea del corto?

Joaquín Butrón: La historia de Solo comenzó hace bastante tiempo, cuando todavía estudiaba en Perú. Fue el primer corto que dirigí en mi vida. Todo surgió a partir de una asignatura universitaria en la que debíamos desarrollar un guion con vistas a convertirlo en un proyecto de fin de carrera. Tuve como profesora a Rosario García-Montero, una directora y guionista peruana muy reconocida, que me ayudó a pulir la idea. Quería hablar de mis miedos más profundos, especialmente el miedo a la muerte y a la pérdida de conciencia.
El guion quedó guardado durante años hasta que vine a España a terminar mis estudios. Aquí conocí a Lucía Pareja y a Adela Zajac, y les propuse hacer realidad aquel viejo proyecto. Ninguno de nosotros tenía experiencia profesional, pero sí muchas ganas. Nos lanzamos a hacerlo, casi sin recursos, solo con ilusión y convicción.

El cine también es hacer un Excel viendo cuánto gastas, cuánto necesitas, cómo lo vas a financiar- Joaquín Butrón

C.J: ¿Cómo fue el proceso de producción?

J.B: [Empieza a prepararse un cigarro] Como toda producción audiovisual, todo empieza con una idea. Contacté con Adela para la parte de producción y con Elías Silva, un director de fotografía peruano con mucho talento. Poco a poco formamos un equipo con compañeros de la universidad. Éramos jóvenes, con mucha energía y poca experiencia, pero sabíamos que queríamos hacerlo bien.
El presupuesto fue nuestro mayor reto. Necesitábamos unos 3.000 o 3.500 euros para cubrir alquileres, equipos y localizaciones. La universidad Europea nos aportó algunos materiales pero no eran suficientes. Tuvimos que organizar eventos, hicimos fiestas para recaudar fondos y trabajamos todo lo que pudimos hasta conseguirlo. Cuando finalmente logramos reunir el dinero, nos lanzamos a rodar con todo lo que teníamos.

El equipo de Solo, unido por la pasión y la intuición. Fuente: Joaquín Butrón

C.J: ¿ Qué recuerda del rodaje?

J.B: [Comienza a fumar] Fue intenso. Era la primera vez que dirigía algo semiprofesional, y aunque había tenido experiencia previa en equipos de cámara para largometrajes, dirigir implicaba otra responsabilidad. Tuvimos muchos imprevistos: errores de continuidad, cambios de última hora, detalles que no habíamos previsto, como un tatuaje que rompía la credibilidad entre dos actores que interpretaban al mismo personaje en diferentes edades.
Aprendimos a improvisar, a resolver sobre la marcha y a no rendirnos. Rodamos en tres días y, a pesar del cansancio y los problemas técnicos, todos sentimos que habíamos aprendido más que en cualquier clase.

C.J: ¿Y el montaje?

J.B: [Resopla] El montaje fue casi tan duro como el rodaje. Editar tu propio trabajo es difícil porque te cuesta ser objetivo. Por eso conté con la ayuda de dos amigos, Diego Uceda y Fernando Corredoira, que aportaron miradas distintas. Juntos hicimos las primeras versiones y luego el corto pasó por más de doce montajes hasta llegar a la versión final.Lucía Pareja, una de las productoras, también estuvo muy involucrada en la postproducción. Fue un proceso largo, de ajustes minuciosos, pero finalmente logramos algo de lo que nos sentimos orgullosos.

C.J: El corto ha tenido muy buena recepción en festivales. ¿Se lo esperaba?

J.B: Sabía que habíamos hecho un buen trabajo, aunque con muchos errores. Lo importante era haberlo terminado. Cuando lo presentamos en el festival de cortometrajes de la Universidad Europea, ganamos el primer premio. Después, Solo se ha proyectado en el Festival de Cine de la Universidad de Lima y en el Memorable Film Festival de Madrid. Ver que la gente conecta con la historia y valora el esfuerzo es la mejor recompensa.

C.J: ¿Qué ha surgido después de Solo?

J.B: A raíz del corto, decidimos formar un grupo de trabajo que poco a poco se ha convertido en una productora en ciernes. No está registrada oficialmente aún, pero funciona como una familia creativa. Con el mismo equipo —Lucía Pareja, Adela Zajac, Elías Silva, Alberto Ramos, Luis Gil y Matías Ilizarbe— hemos rodado dos nuevos cortometrajes: Umbra e Inti.
Umbra se estrenará próximamente y esperamos que recorra varios festivales. Cada proyecto nos enseña algo nuevo y nos acerca un poco más a la profesionalización.

C.J: ¿Qué consejo daría a quienes quieren iniciarse en el cine?

J.B: Que se atrevan. Todos tenemos sueños, pero la diferencia está en dar el paso. Yo llegué a España con un guion bajo el brazo y muchas dudas, y hoy estoy haciendo lo que siempre quise. Si te detienes a pensar demasiado en lo que puede salir mal, no avanzas. Hay que planificar, sí, pero también lanzarse.
Y algo más: el cine es un arte colectivo. No se llega lejos solo. Tener un equipo en el que confíes y que crea en ti es fundamental. Solo existe gracias a la gente que confió en mí cuando ni siquiera yo estaba seguro de que fuera posible.

En el making of de Solo no hay focos de estudio ni grandes presupuestos, solo un grupo de jóvenes que se aferran a una historia. Fuente: Joaquín Butrón

C.J: ¿Qué le ha enseñado esta experiencia?

J.B: Que el presupuesto no es una excusa. Siempre hay formas de levantar un proyecto, aunque sea pequeño. Lo importante es la creatividad, la gestión y las ganas. También he aprendido que el cine no es solo arte, sino también organización, Excel, planificación y negociación.
Lo más gratificante es ver cómo lo que empezó como un trabajo universitario hoy tiene vida propia. Solo fue el inicio de algo, y lo que viene —con Umbra e Inti— promete ser todavía más grande.

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