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Bienvenidos al sur

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21 marzo, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1250 Cine y Televisión

HUGH MARTIN YA CELEBRA LA NAVIDAD EN EL CIELO

Atentos a la escena: Judy Garland le canta un villancico a Margaret O’Brian, su hermana en la ficción, en el marco de una ventana. La mira con franqueza, con sus enormes y complacientes ojos llorosos de siempre, y le dice “happy golden days” con la inocencia de aquellos que creen que, realmente, cualquier tiempo pasado fue siempre mejor. Tal vez esa imagen es una de las últimas que pasaron por la cabeza del compositor de aquella canción, un Hugh Martin que nos dejaba la semana pasada a los 96 años casi de puntillas, como vivió.

La canción era ‘Have yourself a merry little Christmas’, aparecía en la película Cita en San Louis y ha sido interpretada desde el estreno de la misma, en 1944, por artistas tan diversos como Frank Sinatra o Christina Aguilera. Sin embargo, la letra de aquella canción navideña que inspiró y dio fuerzas a los soldados americanos que combatían en Europa en la Segunda Gran Guerra, no siempre fue tan esperanzadora. Martin y su compañero artístico, Ralph Blaine, la concibieron como un rosario de expresiones tristes de una hermana hacia otra ante su inevitable partida de San Louis. En la letra había frases tan duras como “puede ser tu última Navidad”. Cuando Judy Garland la leyó se negó a cantarla y con razón. Aquel instrumento de tortura con notas musicales no se le podía cantar a O’Brian, una niña pequeña, sin que cualquier espectador pensase que la Garland era un monstruo. Martin accedió a cambiarla y parió una de las canciones inmortales del folclore norteamericano. No fue la única. En aquel rodaje en el que Garland y el director Vincente Minnelli se conocieron y se enamoraron también nacieron, además de Liza Minnelli, ‘The boy next door’ y ‘The trolley song’. Martin es, por tanto, el inventor oficial de la expresión ‘vecinito de al lado’ y el responsable de que cada vez que miramos la añeja fotografía de algún tranvía nos pongamos a tararear “clang, clang, clang with the trolley”.

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Tras su participación en Cita en San Louis acometió más hazañas artísticas en su vida. Fue nominado para los premios Tony en cuatro ocasiones y acompañó a Judy Garland en muchas de sus actuaciones, viviendo en primera persona los demonios internos que minaron la carrera y la vida de la estrella. Una de ellas, en el Palace de Broadway en 1951 fue la más memorable para ese niño prodigio que había empezado a amar la música a los seis años. Hazañas aparte, su nombre quedará siempre unido, irremediablemente, a la canción del tranvía y a ese villancico con sabor a eternidad. Prueben a escucharla, como hacían los protagonistas de El Padrino o el pequeño de Solo en Casa, entre otros muchos personajes cinematográficos. Cuando Garland dice “next year all our troubles will be out of sight” captura la tristeza melancólica de la Navidad y también su alegría. Es la única canción que habla de la incertidumbre que todo ser humano vive en el mes de diciembre; la mezcla de esperanza y miedo hacia el año que va a comenzar, la confortable reconciliación con una época que termina y el anhelo temeroso por otra que empieza. Esa ambivalencia es la que convierte a la canción en una de las mejores de la historia, y a ‘Cita en San Louis’ en una obra maestra entre los musicales de la Metro Goldwyn Mayer. Ese es el sentimiento que nos hace querer viajar a esos “happy golden days” a los que canta Garland y en los que Hugh Martin se quedará, definitivamente, por muchas Navidades que vengan.

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