MENU

El Gospel vuelve a «casa» por Navidad

ACDC

Todo lo que un melómano no puede perderse en...

23 diciembre, 2014 Comentarios (0) Visitas: 1823 Música

Fiesta de invierno de Ediciones Chelsea

Cooper Fiesta Ediciones Chelsea

Ediciones Chelsea es el último proyecto del siempre inquieto Álex Díaz, más conocido por su faceta musical como líder de Los Flechazos durante los 90 y actualmente de Cooper. Esta última aventura tiene como objetivo la publicación de libros donde diferentes artistas, a través de anécdotas, recortes de periódico o entrevistas recuperan la historia de sus respectivos grupos. Para ello ha querido rodearse de los amigos con los que ha compartido escenario tantos años en el circuito musical de este país, como Xoel López, Francisco Nixon o Fernando Pardo entre otros. 

Como un regalo anticipado de Navidad, varios de los protagonistas de estos libros se reunían en la madrileña sala Ocho y medio el día 19 de diciembre para dar lugar a la primera Fiesta de Invierno de Ediciones Chelsea. Por primera vez se subían a un mismo escenario Airbag, Francisco Nixon, Lula y Cooper, en un cartel donde lo que menos importaba era la homogeneidad estilística.

La disparidad de estilos -al menos desde un punto de vista tradicional- hacía que el algo más de un centenar de personas allí reunidas se compusiese de un público muy ecléctico: las parkas de los mods destacaban entre las chupas de los punks, contempladas ambas tras los flequillos de los asistentes más pop. Cada uno de ellos tenía ganas de ver a sus ídolos, lo que en algunos momentos desembocó en situaciones algo desagradables, con la voz de parte de los asistentes sobresaliendo por encima de la música de las bandas, de manera muy acusada durante el concierto de Francisco Nixon. Aun así, lo aislado de estos incidentes no conseguía enturbiar una noche donde se quería imponer la diversión.

Fran Nixon Fiesta Ediciones Chelsea

Francisco Nixon, delicadeza y sencillez

Arrancaba la fiesta con el concierto de Francisco Nixon que, a pesar de haber devuelto recientemente la vida a Australian Blonde, aún saca tiempo para regalar a sus fans las canciones de La Costa Brava. Afrontaba el concierto el sólo, con la sonrisa triste y los ojos cansados, después de un año tan intenso. Durante los apenas cuarenta minutos de concierto repasó todos los éxitos que forman parte de la banda sonora de aquellos que alcanzaban la madurez con el comienzo de siglo, como Erasmus borrachas, Adoro a las pijas de mi ciudad, Inditex o Déjese querer por una loca. Contando en todo momento con la complicidad de las primeras filas, quiso terminar su aportación a la fiesta con Hazte camarera y Treinta y tres, en una lección de pop donde las melodías más sencillas sirven para contar historias que, con su poso de realidad, encuentran su identidad en todo aquel que las escucha.

Lula Fiesta Ediciones Chelsea

Lula, rabia y distorsión

La noche seguía con Lula, y las primeras filas rotaban para dar paso a las últimas, donde hasta ese momento se encontraba el sector más punk. Pat Escoín, con su habitual imagen impactante que ya le sirvió para destacar cuando lideraba Los Romeos, desgarraba una guitarra al máximo de distorsión para deleitar a los presentes con canciones que son ya un clásico, como California. Un punk-rock guitarrero, sin adornos que ponía el punto salvaje a la noche. Ni siquiera un par de pequeños errores, probablemente fruto de los nervios, consiguieron estropear un concierto directo y rabioso.

Cooper Fiesta Ediciones Chelsea

Cooper, pop llegado de los años 60

Cooper serían los siguientes, encabezados por el responsable de todo lo que ocurría esa noche en el Ocho y medio. Una legión de mods tomaba posiciones y no pararían de bailar y corear hasta el final del concierto. De nuevo, debido al escaso tiempo con el que contaba cada banda, el repertorio de los leoneses se componía de los temas más destacados de su carrera, como Arizona, El círculo polar o la celebrada Hyde Park. Hubo tiempo sin embargo para la presentación de uno de los últimos temas grabados por el grupo, Hipster, manteniendo su estilo pop años 60 tan característico. El cierre sería para el ya clásico Rabia, que ponía a bailar a todos los presentes y que servía para demostrar que Cooper siguen tan en forma como el primer día.

Airbag Fiesta Ediciones Chelsea

Airbag, el punk-pop más divertido

De manera consciente clausuraban la noche Airbag, pues es conocido el efecto de descontrol que los de Estepona provocan entre el público. Marky Ramone dijo en una ocasión que Airbag son el mejor grupo de punk-pop ramoniano que había visto nunca, y la energía con la que empezaban su tema Voy a acabar con el invierno hacía comprender por qué. Con un «¡Feliz Navidad!» dedicaban al público su canción Buscando los regalos de Navidad, lo que fue suficiente para que tuviera lugar el primer crowdsurfing y el confeti empezara a llenar las cabezas de los asistentes. Temática surf, de amor adolescente y de películas de terror se sucedían en éxitos como 22, Spoiler, Cómics y pósters, Buscando la ola perfecta o Elena, mientras que en la pista el pogo se hacía cada vez más y más intenso. Con Ahí viene la decepción se intuía el final del concierto, hasta que Adolfo Díaz -cantante y guitarrista de la banda- confesaba: «durante la prueba de sonido hemos vivido un momento mágico y queremos repetir a ver si sale». Pisaba entonces el escenario Alex Díaz, el maestro de ceremonias, con el que tocarían La chica de Mel, éxito indiscutible de Los Flechazos y que los andaluces ya habían versionado en su disco 16 Versiones Y Rarezas Para Norbert & Cali. Inmejorable broche para culminar una fiesta en la que, alejada de etiquetas, la música se convertía en protagonista indiscutible.

Tags: , , , ,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

n