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3 mayo, 2016 Comentarios (0) Visitas: 2523 Arte, Miscelánea, Sin categoría

Esculturas submarinas: un nuevo reclamo turístico

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Las esculturas submarinas se han convertido en un reclamo turístico para los amantes de las profundidades de mares y océanos, que visitan cada año estos enclaves y que aúnan la diversión del submarinismo con la espectacularidad de un ambiente al que no estamos acostumbrados.

En Cultura Joven hemos querido mostraros las diez esculturas marinas más asombrosas y espectaculares. ¿Quién sabe?, a lo mejor os animáis a bucearlas.

La anfítrite. Esta escultura se encuentra en el Gran Caimán, la isla más grande de las Caimán. La escultura representa a una sirena y se encuentra a unos quince metros de profundidad, lo que hace que no solo buceadores, sino también algún que otro nadador pueda visualizarla.

El guardián del arrecife. Esta escultura está ideada como la pareja natural de la sirena y también se encuentra en la misma región. Dice la leyenda que el buzo que le da un beso a este tritón encontrará la buena suerte.

El Cristo del abismo. No solo seres mitológicos tienen su representación escultórica en los fondos marinos. Si viajamos hasta Portofino, en la Riviera Italiana, a diez metros bajo el mar podemos ver la estatua de un cristo de más de dos metros de altura que sirve como monumento a todos aquellos que perdieron su vida en el mar.

El Cristo de Florida. En Cayo Largo, Estados Unidos, encontramos otro Cristo de brazos abiertos, siendo este la escultura submarina más visitada a día de hoy. Se hicieron tres moldes para este Cristo, el primero se sumergió en el puerto de San Jorge, en la isla caribeña de Granada , en honor de la tripulación de un accidente marítimo. El tercero en el John Pennekamp Coral Reef State Park, también en Cayo Largo.

El Atlas de las Bahamas. Esta escultura submarina es la más grande del mundo, sobrepasado las sesenta toneladas de peso. Se ha convertido en un reclamo turístico para la zona, pero poca gente sabe que su origen es el de concienciar sobre el cuidado del mar y luchar contra la contaminación marina. De ahí que se eligiese a este titán de la mitología grecolatina, que esta vez no sostiene al bola del mundo, sino que sobre sus hombros sustenta todos los mares y océanos de la tierra.

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El Moai de Pascua. En la Isla Chilena de Pascua, conocida por sus grandes cabezas de piedra, encontramos un Moai sumergido. Lo curioso de esta escultura es que no es un original, sino que pertenece al atrezo de una película protagonizada por Kevin Costner: Rapa Nui.

Jacques Cousteau. El famoso investigador marino posee en el arrecife de Villablanca, en Méjico, una escultura que representa su busto. Este punto es muy visitado por muchos submarinistas por sus bellos arrecifes de coral. En el año 2013 y de forma anónima, se deposito la escultura de Jacques Cousteau, convirtiendo el lugar en una ruta de peregrinaje para los buceadores.

La Virgen María y el Niño. En Filipinas, y hasta el 2010, era común la pesca con dinamita y cianuro, lo que contaminaba de forma agresiva el ecosistema marino. Para impedir que estas prácticas pesqueras dejaran de llevarse a cabo, el gobierno decidió sumergir dos estatuas, una de la Virgen María y otra del niño Jesús. No solo se dejaron de usar los agresivos métodos por miedo a causar daño a las esculturas, sino que ahora la zona tiene un nuevo reclamo turístico.

Nautilus. Puede que estemos ante la más espectacular de todas las esculturas marinas, y no solo por su elaboración minuciosa, sino también por su temática. En enero de este mismo año, concluyó un proyecto elaborado por los aficionados al videojuego «League of Legends», que tiene millones de seguidores en todo el mundo. Sumergieron una espectacular escultura que representa a uno de los personajes emblemáticos de este juego en Queensland, Australia.

En la playa de Cesantes, en Vigo, existe un monumento levantado en honor a Julio Verne, que se representa una escena de 20.000 leguas de viaje submarino. Esta escultura no está sumergida del todo, y depende del temporal que haga para que esta esté más o menos descubierta.

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Esperamos que este mundo submarino de esculturas siga creciendo y llevando turistas a sus playas pero respetando el medio ambiente. Y si no, siempre nos quedarán museos acuáticos como el de Cancún, en México, donde el MUSA o Museo Subacuático de Arte de Cancún permite a los visitantes sumergirse en el mar para ver sus más de 500 esculturas. También destacar el futuro museo acuático de Lanzarote.

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