El espectáculo de la WWE golpea fuerte en Madrid

Seth Rollins saludando al público desde el cuadrilátero
Seth Rollins (campeón intercontinental)
Seth Rollins saludando al público desde el cuadrilátero
Seth Rollins (campeón intercontinental)

La WWE (World Wrestling Entertainment), empresa de lucha libre más grande del mundo, llegó a España y el WiZink Center de Madrid fue su primer objetivo. Este palacio de deportes iba a acoger a grandes estrellas como Ronda Rousey, un icono de las artes marciales mixtas femeninas que ha firmado con la WWE, poseedora del Campeonato de mujeres de RAW que iba a defender frente a Nikki Bella; Seth Rollins, campeón intercontinental, y Dean Ambrose como aspirante al título, entre muchos otros.

Aunque quizá para muchas personas este espectáculo sea desconocido, no es algo novedoso. Era el año 2007 y una niña de apenas once años veía absorta la televisión. Ante sus ojos un hombre enmascarado llamado Rey Misterio (1,58cm) se estaba peleando en un ring con un gigante, o al menos así lo llamaban, apodado el Gran Khlai (2,16m), ¿cómo iba a acabar bien eso? Después de puñetazos, patadas, saltos acrobáticos en los que el luchador mexicano era experto, lo que era obvio ocurrió, el grande pudo con el pequeño.

Sin embargo, apareció un tercer hombre de entre bastidores, Batista, mucho más corpulento que Rey Misterio, pero sin llegar a la altura del gigante. En un cerrar y abrir de ojos ya tenía al Gran Khali contra la lona y estaba abrazando a su amigo enmascarado que yacía casi inconsciente en el suelo. Aquella niña quedó alucinada con lo que allí veía y, lo que  no era capaz ni de imaginar, es que casi diez años después iba a estar presenciando combates de ese tipo en vivo y en directo.

El espectáculo estaba previsto que comenzase a las siete de la tarde, pero desde horas antes niños y adultos hacían cola para acceder al recinto a disfrutar de la fiesta. A la entrada, como en casi todos los eventos, se producían cacheos y revisiones de mochilas o bolsos por el bienestar de todos. Incluso, un niño tuvo que abrir la pancarta de más de tres metros de ancho que había elaborado manualmente para animar a uno de sus ídolos porque la mujer de seguridad quería cerciorase de que no había nada dentro, «ya está, puedes entrar con ella» le dijo.

Es curioso cómo el público que acude a este tipo de eventos es tan amplio y variado, como el propio Seth Rollins afirmó «la razón por la que tenemos tantos fans es porque el wrestling apela a todos los niveles. No necesitas hablar una determinada lengua, tener un color de piel concreto, una preferencia sexual o cosas así. Cualquier persona de cualquier edad puede verlo, pueden entretenerse, a un nivel más profundo o superficial, y esa es la belleza de esto».

Esta unión de diferentes tipos de personas de la que hablaba el campeón horas antes, pudo apreciarse cuando, al sonar la canción ‘Catch your Breath’ de CFO$, los cientos de personas que había allí presentes se incorporaron para gritar, corear y levantar los brazos al ritmo del tema. Y es que, este sonido indicaba que el primer luchador, Finn Balor, iba a hacer su entrada. Resultaba curioso y bonito a la vez ver a niñas gritar de emoción al mismo tiempo que hombres, que podrían superar la edad de mi padre (51 años), se abalanzaban contra las vallas buscando la posibilidad de que esa superestrella les chocase la mano.

Bobby Lashley golpeando a Finn Balor contra la esquina del ring
Finn Balor y Bobby Lashley

En cuanto terminó el primer combate, en el que Finn Balor consiguió derrotar a Bobby Lashley, el luchador Elias, sentado en el cuadrilátero e iluminado con un foco desde arriba como si de una estrella del rock se tratase, comenzó a tocar diversas canciones con su guitarra animando al público a unirse a él. Sus compañeras salieron del backstage para acompañarle, ya que después les tocaría pelear.

Las luchadoras de la WWE venían entusiasmadas del evento de WWE Evolution celebrado una semana antes, el primer evento de pago exclusivo de mujeres de la historia de la compañía. «Es un gran impacto que las mujeres tengan su propio pay per view dedicado a ellas porque trabajamos muy duro. Han sido muchos años y un camino muy largo y creo que es algo muy boninto», opinaba la luchadora Sasha Banks antes de los combates.

En Madrid se pudo apreciar todo ese poder femenino y diversidad de la que también habló Alexa Bliss previamente. «Cada chica tiene su propio background, su propia personalidad, y podemos mostrar que las mujeres también somos fuertes y podemos entretener«. Finalmente, el equipo de Bayley, Dana Brooke, Sasha Banks y Nia Jax venció a The Riott Squad (Ruby Riott, Liv Morgan & Sarah Logan) y Alicia Fox, junto con el apoyo de Alexa Bliss.

El combate entre las divas de la WWE en Madrid
El combate entre las divas de la WWE

Por lo general, todas las personas que acuden a este tipo de eventos buscan disfrutar de un espectáculo casi único, sentir en vivo y en directo algo que el resto del año solo pueden ver a través de la televisión o en internet. Los típicos comentarios aludiendo a la falsedad de esos combates allí no se escuchan, a nadie le importa si realmente los luchadores propinan los golpes con toda su fuerza porque aquello es mucho más.

La lucha libre profesional es una performance que mezcla distintas disciplinas de combate y artes escénicas para hacer una representación de combates cuerpo a cuerpo. Entonces, si las peleas no son reales ¿dónde está la gracia? En el wrestling cobra mucha más importancia el espectáculo. Dentro del ring hay drama, hay enemistades forjadas desde hace años, hay grandes amistades, como en el caso de Batista y Rey Misterio, hay traiciones… tiene su parte de teatro y eso es lo que lo hace diferente.

A lo largo de la noche se fueron sucediendo los diferentes combates que había anunciados, entre abucheos y gritos de euforia dependiendo del luchador que saliese a escena. Jinder Mahal, Dolph Ziggler, Apollo, Braun Strowman… todos recibían el aliento del público, de una u otra manera.

Uno de los combates más esperados de la noche era el de Ronda Rousey, campeona olímpica en 2008, contra Nikki Bella. Rousey ha sido una gran apuesta por parte de la WWE y resulta curioso ver cómo sigue peleando con un atuendo más propio del MMA que del wrestling. Aunque el combate fuese breve permitió a los allí presentes apreciar de primera mano el poder de ‘Rowdy’, como algunos la llaman, y saber por qué es tan aclamada. Tras someter a Bella a una de sus conocidas llaves consiguió revalidar el título con un estallido de aplausos y gritos por parte del público.


El enfrentamiento final de la noche debía ser entre Seth Rollins, campeón intercontinental, y el que hasta hacía poco había sido su compañero, Dean Ambrose. Sin embargo, éste último no apareció, así que en sustitución se presentó Baron Corbin. El público no parecía muy entusiasmado, esperaban ver a Dean Ambrose, un chico en las gradas comentaba ‘cada vez que veo una sombra en las escaleras me creo que es él’. El combate terminó con Seth Rollins vencedor y no había ni rastro de Ambrose, pero este luchador es conocido por aparecer en el momento indicado así que, cuando el campeón estaba exhausto celebrando su victoria, su antiguo amigo apareció por la espalda para comenzar a golpearle contra la lona. A esta ansiada aparición se le fueron sumando inesperadamente todos los luchadores, incluso Matt Hardy que no había combatido ese día salió en escena, convirtiendo aquello en un todos contra todos en el cuadrilátero, llegando incluso a ser más de diez.

El espectáculo terminó por todo lo alto, todas las personas comentaban lo increíble e inesperado que había sido el final y se dirigían, poco a poco, hacia el exterior del recinto, con una parada previa que parecía casi hasta obligatoria en el puesto de merchandising. Esa niña que veía los combates con once años quizá ya no era tan pequeña, pero con veintitrés se sentía igual de emocionada que entonces. Quizá no había visto a Batista o Rey Misterio, pero sí que había disfrutado de un espectáculo con el que llevaba años soñando.

Bárbara Castro Noriega

Intento de periodista nacida en un lugar entre el mar y la montaña. Estoy en ese curioso punto en el que se apreciar una película de Spielberg pero también un combate de la WWE.

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