Dune, una película de referencia para las nuevas generaciones

Denis Villeneuve apuesta por una construcción lenta, pero sublime, del mundo de Dune

En agosto de 1965, Frank Herbert publicaba la primera edición de Dune, una novela de ciencia ficción en la que nos descubría el árido e inhóspito mundo de Arrakis, un planeta tan hermoso como peligroso. A lo largo de sus más de setecientas páginas, Herbert nos presentaba un universo asombroso e intrigante mientras nos sumergía en un complejo entramado político de luchas feudales por el control de un planeta desértico y la explotación de su recurso más preciado, una droga conocida como ‘la especia’.

Cincuenta y cinco años más tarde, en septiembre de 2020, el primer tráiler oficial de la nueva película de Denis Villeneuve prometía lo que no había conseguido la adaptación cinematográfica de David Lynch de 1984: hacer justicia a este clásico de la ciencia ficción y trasladar de manera fidedigna el complicado mundo de Arrakis a la gran pantalla. Tras su estreno el 17 de septiembre de 2021, podemos afirmar que Villeneuve ha cumplido su promesa.

Dune es un reflejo del respeto de su director por la obra original de Herbert. Al dividir la novela en dos entregas, Villeneuve apuesta por la construcción lenta, pero sublime, del mundo de Arrakis y su imperio feudal, formado principalmente por las Grandes Casas, las Bene Gesserit y los Fremen. A través de una ambientación cuidada al detalle, de la que destacan los vestuarios que beben de la tradición árabe y que respetan a su vez las influencias del propio Herbert, y junto con el acompañamiento de la banda sonora a cargo de Hans Zimmer, la producción de Villeneuve consigue transmitir un tono introspectivo y épico –aunque intrínsecamente humano– que conecta directamente con el espectador.

Timothée Chalamet y Zendaya como Paul Atreides y Chani en Dune

La película comienza con una sucesión de imágenes tan impactantes como bellas narradas por la voz de Chani (Zendaya), del poblado de los Fremen, quien se lamenta de la crueldad de los Harkonnen hacia su planeta y se pregunta quiénes serán los futuros opresores de su pueblo. Esta escena inicial introduce el tono de las dos horas y media de filme en el que la permanente dualidad entre la belleza del paisaje desértico de ensueño de Dune y la brutalidad de las máquinas de guerra, las batallas feudales y los gusanos de arena de la sociedad descrita por Herbert es la gran protagonista de la cinta.

De igual manera, sirve como preludio de la gran carga emocional que impregna cada escena de la narración y que proviene de la sofocante situación existencial de su protagonista, Paul Atreides (Timothée Chalamet), heredero de la casa de los Atreides y futuro administrador de la producción y distribución de la especia, quien se enfrenta a un destino para el que no considera estar preparado. Apoyado en sus compañeros de reparto –entre los que se encuentran actores como Jason Momoa, Oscar Isaac, Josh Brolin o Javier Bardem; y con especial referencia a la química que comparte con Rebecca Ferguson, quien interpreta a Jessica, madre de Paul Atreides– Chalamet consigue hacer de la angustia, indecisión y fascinación por Arrakis del protagonista la base de toda la película.

Jason Momoa como Duncan Idaho en Dune

El resultado es una producción que no solo ha contentado a los antiguos fans de la novela, sino que ha conseguido que jóvenes de todo el mundo decidiesen leer este clásico de la ciencia ficción y quedasen posteriormente fascinados por esta nueva adaptación cinematográfica. Si se produce una segunda entrega, solo cabe esperar que consolide la ya creciente idea de que la saga se convierta, con el paso del tiempo, en una película de referencia para las nuevas generaciones de hoy en día. Sea como fuere, desde hoy y para siempre, tanto para los antiguos como para los nuevos fans de la historia, Arrakis, el planeta conocido como Dune, será siempre su hogar.

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