El Museo Nacional de Antropología es el escenario en donde la exposición del artista y fotógrafo Miguel Ángel García muestra su obra sobre la opresión negra. En el lugar, podrémos evidenciar un mapa con una treintena de puntos donde rastrear la historia sileciada de los esclavos en Madrid.
La muestra, denominada El gran experimento. ¿El fin de la esclavitud?, es un proyecto artístico que se centra en la reflexión lírica y la instalación artística.
El recorrido se ha construido a patir de una publicación a modo de periódico en la que se incluyen piezas de contexto y un mapa de huellas de la esclavitud en Madrid. Porque sí, en la capital española hubo esclavos.
El gran experimento, abierta al público hasta el 12 de marzo de 2023, hace una llamada a la reflexión sobre el por qué hay una calle bautizada como las Negras y los Negros. Para ello, se recomienda agudizar los sentidos y abrir la mente frente a los sucesos de esclavitud que marcaron a los madrileños.
¡Que no se nos olvide!
Este proyecto, que posee una poderosa apuesta visual, manifiesta las contradicciones que se podrían producir entre los paisajes isleños del índico y el apocalíptico daño infrahumano que una persona le podría causar a otra.
El fotógrafo llama la atención sobre la tardía abolición de la esclavitud, pese a sus prometedores comienzos, pues el poderoso sistema colonial global se resistía a su desaparición. En algunos países, la derogación de las leyes de raigambre esclavista no se ha producido hasta hace poco, y en muchos aún siguen en vigor de facto.
Además de esto, la exposición mostrará una serie de testimonios seleccionados del más del centenar recogidos por Karibu; asociación que ofrece acogida y un lugar de encuentro a los africanos que llegan a la capital española. Se evidenciará de primera mano la magnitud y las implicaciones de ese mercado de seres humanos.
Finalmente, el MNA invita al público a embarcarse en un proceso de reconocimiento de papeles de esos imperios coloniales en el expolio de vidas y el tráfico de humanos en el siglo XVI al XIX.
La esclavitud no vuelve a Madrid, pero la memoria de quienes la vivieron en el pasado sí lo hace, con el objetivo de no repetirlo y no olvidar estos actos.