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6 febrero, 2015 Comentarios (0) Visitas: 6769 Entrevistas, Escena

Alexandra Torres: “Me costó entender la vida de una prostituta”

La actriz Alexandra Torres es una de las protagonistas de El Casting para mayores de 18 años. La obra, que nació para ser representada en un antiguo burdel, se estrena este viernes en la sesión golfa del Teatro Arlequín Gran Vía.

La actriz Alexandra Torres en el bar Terral. / Foto: Víctor Barahona

La actriz Alexandra Torres en el bar Terral. / Foto: Víctor Barahona

Alexandra Torres (Castellón, 1988) llegó hace cinco años a Madrid con el objetivo de hacerse un hueco en el mundo de la interpretación. “Fue el 7 de septiembre, siempre me acuerdo por la canción de Mecano”, dice sonriente. Aquel día llovía. “Es curioso, siempre que hago un cambio me llueve”.

Quedo con ella por la mañana. Ayer fue el ensayo general de El casting para mayores de 18 años en el Teatro Arlequín, seis horas de trabajo en las que perfeccionar los últimos detalles. Me dice que está cansada, nerviosa y muy ilusionada. Lleva desde 2013 interpretando a una de las protagonistas de este proyecto ideado por el productor Doriam Sojo, quien decidió convertir en espacio escénico un antiguo y pequeño prostíbulo de Lavapiés: El Burdel a escena. El casting, montaje que inauguró este espacio y que se representa allí desde entonces, se ha convertido en uno de los espectáculos de la cartelera madrileña más valorado por los usuarios de Atrápalo (la popular web de reserva de entradas y ocio).

Ahora, aunque sin abandonar su casa (el Burdel), donde permanecerán los sábados, se trasladan a la sesión golfa (viernes a las 00:45) del Teatro Arlequín. Quién le iba a decir a Alexandra, aquel 7 de septiembre lluvioso, que, cinco años después, se encontraría trabajando como actriz en plena Gran Vía

Cultura Joven: Leyendo la información que existe sobre El casting para mayores de 18 años en internet, descubrimos que todo tiene cierto halo de misterio… ¿Qué nos puedes contar?
Alexandra Torres: Jugamos un poco a eso, porque si desvelamos el secreto que guardamos, el público no se sorprende. Intentamos que lleguen sin saber muy bien a qué van. Solo conocen que El Burdel es un antiguo prostíbulo y que se lo van a pasar muy bien. Saben que es un espectáculo muy íntimo y que van a formar parte de la obra, porque El casting no tiene sentido sin el público. Las protagonistas son tres mujeres que, debido a una serie de circunstancias, se encuentran en un burdel. Y a partir de ahí, no se sabe más… Todo es sorpresa.

«En el Teatro Arlequín los movimientos son más amplios, más sensuales»

CJ: Y ahora, en el Teatro Arlequín, ¿ese intimismo con el espectador y esa sorpresa se va a seguir manteniendo de alguna manera? ¿Qué cambia?
AT: Se van a vender una serie de entradas premium. Es decir, va a haber ocho personas del público que van a estar con nosotras en el escenario. Vamos a jugar con ellos, y ellos con nosotras. Esos espectadores van a vivir en primera persona lo que se desarrolla en la obra. Luego, como hay unas trescientas butacas más, se ha agrandado el formato y la obra es un poco más show. Ahora, es un cabaret a lo grande. Los movimientos son mucho más amplios, más sensuales, lo agrandamos todo más para que se pueda ver mucho mejor.

CJ: ¿Se puede catalogar El casting en algún género?
AT: Yo lo veo como un cabaret. Cantamos, bailamos… Un cabaret tragicómico. Hay mucha comedia, pero, de repente, llega el declive y se ve el drama, los conflictos de cada personaje.

CJ: ¿Quién es tu personaje?
AT: Se llama Merche. Tiene como nombre artístico Linda Lovelace, como la mítica actriz porno de los años 70. Tiene una vida jodida y ha sufrido mucho desde la infancia. Es un personaje duro, pero muy tierno. Tiene su corazoncito… Es muy luchadora, hace todo lo posible por estar bien siempre y por llegar a tener una estabilidad. Quiere estar a gusto consigo misma y con la vida, tener gente que la quiera. Está muy falta de cariño. Al encontrar a las otras dos mujeres (interpretadas por Pilar Minsa y Ainhoa Tato), con las que se siente a gusto, se abre.

CJ: ¿Cómo preparas un personaje de esa dureza?
AT: Al principio, me costó mucho entender la vida de una prostituta. Vi reportajes que mostraban su día a día, cómo se sienten y los sueños que tienen. Ser prostituta no es fácil. Además, una prostituta de calle. Linda no es una prostituta de alto standing, que sería otro personaje. Me esforcé en tener un cuerpo muy dejado, cansado, unos ojos medio caídos. Ella es joven pero está muy cansada. Yo, en cambio, soy muy vivaz, muy nerviosa.

«Al público le encanta oírnos respirar»

CJ: Al comienzo de la obra, cuando el público está sentado con vosotras esperando a que empiece la función, tu personaje aparece con un carácter muy fuerte e incluso borde. ¿Alguien, alguna vez, se ha encarado contigo porque pensaba que eras una espectadora más?
AT: Muchas veces. Yo, desde el principio, estoy con la actitud y el estado. Es un personaje muy chulesco, es la máscara que se pone ante la sociedad. El público me pregunta, se ríe… Yo les hago una mirada cortante o les contesto una bordería. También noto que me miran de reojo, de arriba a abajo. Es ahí cuando siento que me están tratando como a una prostituta.

CJ: ¿Cómo ha cambiado la función y tu trabajo con el personaje desde el estreno (junio de 2013)?
AT: Ha cambiado muchísimo. Al principio, éramos tres actrices que no nos conocíamos y no habíamos trabajado juntas en la vida… Además, como el público forma parte de la obra, hay muchísima improvisación. Se han incorporado muchos gags que no estaban y que han sido aportación del público. También, la improvisación ha hecho que los personajes crezcan brutalmente. Yo, ahora, a Merche la adoro. Creo que nos han dado mucho los personajes. Hay veces que decimos que nos hemos llegado a convertir en ellas. (Ríe)

CJ: Microteatro, La casa de la portera, El Burdel a escena, La pensión de las pulgas, La casa del príncipe, ¿Qué aportan estos espacios innovadores?
AT: La cercanía con los espectadores. En este tipo de obras, el público es el factor clave. Cuando salen de El Burdel,  nos dicen que les encanta el hecho de oírnos respirar. Oír cómo respira una actriz en un momento de angustia. O una respiración feliz y exaltada… Creo que la emoción llega mucho más directa. Eso es lo que engancha, vivirlo en primera persona, formar parte de la vida del personaje.

CJ: A las personas que han ido a ver El Casting a El Burdel, ¿las invitarías a que fueran también al Arlequín?
AT: Por supuesto. Es verdad que la intimidad que hay en El Burdel es difícil traspasarla, pero en el Arlequín van a ver un show. Van a alucinar con lo que se van a encontrar.

CJ: Y a aquellos que vayan por primera vez al Arlequín, ¿les invitarías a ir luego a El Burdel?
AT: Sí. Son dos experiencias diferentes, pero complementarias. Ver ambas propuestas puede ser muy interesante. Es muy curioso, no tiene nada que ver una obra con la otra, pero estamos contando lo mismo.

«Dejamos papel higiénico por el suelo para dar la sensación de que estamos en un burdel asqueroso»

CJ: ¿Lees los comentarios que los espectadores escriben en Atrápalo valorando la obra?
AT: Sí, los leo. ¡Hay muchísimos! Me gusta que digan que es una experiencia única, maravillosa, sorprendente.

CJ: ¿Qué es lo más bonito que has leído?
AT: La palabra “sorprendente” me encanta, porque creo que define muy bien lo que es el espectáculo. Y luego, me agrada mucho que digan que la interpretación es buena. Es lo que más me llena.

CJ: ¿Y lo que menos te ha gustado?
AT: He leído algun comentario en el que se dice que el espacio estaba sucio. Eso forma parte de la obra, lo hacemos intencionadamente. Dejamos papel higiénico por el suelo para dar la sensación de que estamos en un burdel asqueroso. Tampoco me disgusta del todo, porque eso quiere decir que se han fijado… En otros comentarios se meten con Doriam Sojo, que interpreta al chulo del prostíbulo (además de ser el director y productor del espectáculo). Dicen que es muy duro, muy seco… Incluso, ¡hay gente que está esperando a que acabe la función para poner una hoja de reclamaciones! Eso también forma parte del espectáculo, sin chulo no funciona un burdel… Todo suma.

CJ: ¿Cómo fue el casting de El casting?
AT: Mi madre vio en Facebook que se iba a hacer un casting. Me dijo que enviase mi material… Al principio, no quería ir porque pedían que cantásemos, y yo solamente había hecho un poco de canto en la escuela… Al final, mandé mi material y me citaron un domingo por la mañana. ¡Me pareció muy raro que me citasen para un casting un domingo por la mañana! Además,  trabajaba de relaciones públicas por la noche y me acosté tarde el día de antes. No pensaba ir, pero me llamó mi madre por teléfono esa misma mañana… Nunca se pone tan pesada… Al final, me levanté de la cama, me pegué una ducha y me fui. Llegué a un burdel que aún no estaba ni reformado ni nada… Me asusté. Hubo un momento en que dudé si irme, que pensé: “¡qué hago yo aquí!” Pero Doriam explicó con mucho tacto el proyecto. Hice la prueba para los dos papeles, el de Merche y el de Clara. Yo pensaba que me iban a coger para el de Clara (Ainhoa Tato). De hecho, en un principio, me cogieron para ese. Después, al hacer las primeras lecturas, me salió el carácter y la fuerza. Entonces, Doriam decidió cambiar los papeles.

«Esta profesión es una carrera de fondo»

CJ: ¿Qué es lo más duro de una actriz que empieza a hacerse hueco en este mundo?
AT: Es una carrera de fondo. No puedes parar. No te puedes relajar. Yo creo que eso es lo más duro. Si un mes paras, viene otra y te adelanta. Tienes que tener siempre mucha energía y estar haciendo mil cosas. E ir a clases, por supuesto. Por ejemplo, si estoy floja en canto, pues me preparo canto. Tienes que estar preparándote y estudiando siempre. Yo creo que eso es lo más duro…

CJ: ¿Cómo es tú día a día?
AT: Yo trabajo de lunes a domingo. Trabajo por las mañanas a media jornada en el comercio, de dependienta en una tienda. Los viernes y sábados acabo por la tarde a las 16:30, y a las 19:00 ya estoy en El Burdel maquillándome y preparándome para las funciones. Y luego, entre semana, tengo clases. Es un no parar, no tienes descanso ningún día.

CJ: Has sido prenominada como mejor actriz revelación para los premios de la Unión de Actores de este año…
AT: Sí. Somos unas treinta actrices de toda España que hemos hecho trabajos en cine, televisión o teatro. El 9 de febrero salen las nominadas definitivas, solamente tres. Yo me enteré un viernes, después de la función de El casting. Salimos al bar de al lado a tomarnos unas cañas y vino uno de los actores de Creep. Él estaba prenominado y le dí la enhorabuena. Me dijo: “calla, que tú estás prenominada por dos…” “¿Cómo? ¿Perdona?” Yo pensé que me estaba vacilando. Me tocó esperarme hasta el lunes, porque no tenía todavía la clave de acceso a la página de la Unión… Llamé por teléfono y me confirmaron que sí, que estaba prenominada por Cretinos y por El casting. Fue una sorpresa que no me esperaba.

CJ: ¿A quién le darías tú un premio como mejor actor o actriz revelación?
AT: Fui a ver Como gustéis en el CDN y Beatriz Argüello me pareció brutal.

«Nuestra generación llega pisando fuerte»

CJ: Y, a nivel político, ¿le darías un premio revelación a Pablo Iglesias?
AT: Al principio, creía mucho en Pablo Iglesias, lo veía como un salvador. Pero creo que ha ido un poco en declive… Ahora veo que ha perdido un poco las formas. Ya no creo tanto en él. No me gustan las formas que está utilizando.

CJ: ¿Cómo definirías a tu generación?
AT: Nuestro punto fuerte es las ganas de luchar, de trabajar, de hacer cosas nuevas. Eso que dicen de que somos la generación perdida… Mentira. Yo tengo mogollón de amigas que están fuera. Se han ido porque tienen ganas de trabajar, de hacer una vida y de salir adelante. Eso no lo hace una generación perdida, que no quiere hacer nada. La mayoría tenemos una carrera. No es tan fácil, una carrera no te la regalan… Creo que tiene que haber un cambio, y que llegamos pisando muy fuerte. Vamos a hacer muchas cosas mejores que las que había. Por supuesto.

CJ: ¿Hay competitividad en el mundo de la interpretación?
AT: Muchísima. Yo me considero competitiva a muerte. Vengo del deporte. He hecho deporte individual desde los seis años. Soy también muy competitiva conmigo misma. Yo, más que competitiva para joder al otro, me machaco a mí misma. Me comparo. Me encanta Emilio Duro (economista), que trabaja mucho con la motivación. Él dice que si quieres llegar a ser el mejor, copies al que tú consideras el mejor. A mí, por ejemplo, me gusta mucho la actriz Adriana Ugarte. Me gusta su naturalidad, su sencillez. Siempre hace un buen trabajo. Leo las entrevistas que le han hecho para saber de dónde viene, cómo empezó, cómo se prepara… También, por supuesto, admiro a Blanca Portillo, que es un referente del teatro, a Carmen Machi… Yo pensaba, cuando empecé, que a los dieciocho años iba a estar triunfando y que no me iba a bajar del carro. Con el tiempo, te das cuenta de que no es así… Me calmé… Pensé: “Metete en teatro, que es lo que te gusta, lo que siempre has hecho. Ya te llegará la oportunidad”.  Doriam es otro modelo a seguir. Es un currante nato. La verdad es que me gusta mucho trabajar con él, porque aprendes mucho. Te das cuenta de que, en esta profesión, aunque seas actor, no te puedes quedar solo en eso, tienes que ser productor, director, y saber hacer de todo. Y cuanta más gente conozcas, mejor.

«Siempre he tenido muy claro qué es lo que voy a hacer y dónde voy a llegar»

CJ: ¿Qué nos puedes contar de la película A nuestros héroes, dirigida por Álex Quiroga?
AT: El estreno está previsto para este año, aunque todavía no se sabe fecha concreta. Es un proyecto de cine independiente. Álex ha contado la historia de unos personajes que se entrelazan entre ellos. Sus conflictos les llevan a una serie de actos que desencadenan la trama. Está basada en las películas de Alfred Hitchcock, por lo que tiene mucho misterio… La verdad es que la experiencia fue curiosa. Teníamos la base de un personaje, pero, a la hora de grabar, las escenas eran improvisadas. No había un diálogo escrito. La sensación era rara y no sabías si lo hacías bien o mal… Pero bueno, como es improvisación, se supone que lo que en el momento te surge está bien, es un impulso.

CJ: Hace cinco años que llegaste a Madrid, ¿cómo te ves dentro de otros cinco?
AT: Mi objetivo es vivir de esto. Si en tres o cuatro años no lo consigo, me quiero ir fuera. No me veo viviendo toda la vida como ahora… Siempre he tenido muy claro qué es lo que voy a hacer y dónde voy a llegar. No sé cuándo, pero llegaré… ¿Llegar dónde? A veces me digo: «¡¿pero dónde?!» Llegar a conseguir trabajar de lo mío, de la interpretación.

«EL CASTING PARA MAYORES DE 18 AÑOS»

EL CASTINGVIERNES a las 00:45 horas en TEATRO ARLEQUÍN GRAN VÍA

SÁBADOS a las 20:30 horas y 22:30 horas en EL BURDEL A ESCENA

En un sórdido local de Lavapiés se está realizando un particular casting. Se buscan personas con perfil comercial, idiomas y que sepan cantar, para nuevo local de entretenimiento. Las condiciones son 3.000 euros mensuales, residencia y nada de intimidad, ya que durante su estadía en el local, compartirán con los espectadores sus más sinceras emociones, sueños y ambiciones. Música, sexualidad, comedia, drama y baile, son algunos de los elementos de esta obra que muestra las pasiones de tres mujeres encerradas en una jaula de cristal, trasparente como sus ojos y frágiles, como sus almas.

COMPAÑÍA: doriamsOjOproduce / DRAMATURGIA y DIRECIÓN: Doriam Sojo / MAQUILLAJE: Alex Murillo / FOTOGRAFÍA: José Luis Llopis / REPARTO: (por orden de aparición) Alexandra Torres · Ainhoa Tato · Pilar Minsa

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