MENU

‘Y ahora… ¡¿qué hacemos?!’, no hay tiempo que perder

Una historia de supervivencia

27 febrero, 2016 Comentarios (0) Visitas: 3419 Escena, Sin categoría

Vuelva usted mañana

vuelvaustedmañana

Irene Cupeiro Conrado debuta como directora de teatro a través de la adaptación de la obra de Mariano José de Larra Vuelva usted mañana. Esta pieza, que gira en torno a la pereza y la falta de iniciativa hacia el trabajo por parte de los distintos escalafones laborales de la población madrileña.

El protagonista de la obra es Fígaro, un periodista que está trabajando en un artículo sobre la pereza, espina dorsal de la trama de esta comedia dramática. Mientras elabora el manuscrito, Fígaro recibe la visita de Sans-Délai, un francés que viene dispuesto a solventar unos trámites burocráticos en siete días. Y es aquí donde empiezan las peripecias de nuestros dos amigos, pues lo que iba a durar siete días, se convierte en una aventura que se dilata en el tiempo durante meses.

La comedia se apoya en la máxima ‘’vuelva usted mañana’’, respuesta que recibe constantemente la pareja ante cualquier eventualidad o actividad que se proponen solventar. Un camarero, un genealogista, un zapatero y otros personajes a los cuales acude Sans-Délai en busca de sus servicios, dejan latente la apatía a la hora de trabajar de los distintos miembros de la cadena laboral, haciendo volver continuamente al día siguiente al visitante francés, que no llega a comprender la dejadez de los españoles.

Vuelva usted mañana es una pieza en tono de sátira que consigue arrancar al público una sonora carcajada en distintos momentos de auge, como el monólogo de ese señorito andaluz que ha venido a la capital para trabajar en la administración, la apatía que transmite el genealogista o en las constantes conversaciones que tienen los protagonistas sobre la ‘’rapidez’’ en la que se trabaja en España. El momento álgido de la obra se produce cuando todos los actores toman el escenario y, a velocidad de vértigo, gritan a Délai: «Vuelva usted mañana».

La obra oculta, a modo de sátira, una crítica absoluta sobre la forma de trabajar de los españoles, que sobreponen su ocio a su propio oficio. Llama poderosamente la atención la atemporalidad del artículo original y de esta obra teatral.

Esta adaptación viene de la mano de la compañía de teatro El Laurel y se representa en el teatro La Usina, un espacio recogido con un aforo limitado, pero que consigue que los actores destaquen y tengan que esforzarse, de manera notable, ante la presencia de un público extremadamente cerca del escenario.

Germán García Sánchez da voz a Fígaro. No debe de ser fácil ponerse en el papel del alter-ego de Larra, pero en esta ocasión lo solventa con soltura, sobre todo, al comienzo y al final de la obra, donde protagoniza dos soliloquios que requieren de la destreza del actor para mantener la atención del público, aunque se echa en falta, en alguna ocasión, una proyección de voz mayor.

Álvaro Subiés es el otro actor destacado de la obra, dando vida a Délai. De alguna manera, es el encargado de enfatizar la desesperación y frustración de una persona que intenta solucionar unas tareas y que, por la falta de iniciativa de terceros, no llegan a solventarse .

La trama sucede en el siglo XIX, y esto se ve reflejado no solo en el atrezo y las vestimentas de los personajes, sino que también se intenta transmitir en la manera de hablar de los mismos. El problema es que en algunos momentos se entremezclan, a modo de gazapo, expresiones de hoy con un lenguaje de la época, lo que puede confundir al espectador.

En definitiva, una obra que nos hará reír y profundizar en la sociedad española del siglo XIX, a través de la adaptación del artículo de Larra, pues “Gran persona debió ser el que llamó pecado mortal a la pereza”.

Tags: ,

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

n