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24 enero, 2012 Comentarios (0) Visitas: 1020 Arte

Cosas pequeñas en salas grandes

Una exposición no es lo bastante rompedora si no logra que al menos uno de sus visitantes se incline con atención sobre un enchufe convencido de que también es una obra del artista. El británico Martin Creed consigue eso y más, con Cosas, un recorrido por sus veinte años de carrera que salpica las paredes de la sala Alcalá 31 con gotas de humor y realidad. Nada más entrar, un poco a la izquierda, espera la primera pieza, en un sencillo marco que cuelga a media altura en la pared. Es una lámina estampada con el siguiente texto: “Algo pequeñito, justo al entrar, ni muy arriba ni muy abajo”.

Unos pasos más adelante, un matrimonio rodea, todavía algo incrédulo, una vitrina que guarda, como un tesoro, una hoja de papel reducida a una bola, mientras la voz de una guía resuena en los altos techos de la sala: “A Creed le encanta el concepto de dejar la mente en blanco”.

Y, ciertamente, uno abandona el lugar con la sensación de que Creed, que también tiene un grupo de música, no busca barbas atusadas, ceños fruncidos ni sesudos debates sobre qué es el arte. Su objetivo es mucho más simple: desnudar la realidad, envasarla al vacío y exponerla en esta muestra, que a veces se parece al lineal de un supermercado donde cada cual debe decidir si compra o no. Y tanto el como el no han de ser rápidos, viscerales.

Martin Creed Work 1236Crédito: www.martincreed.com

 

Si se opta por comprar, habrá que hacerlo con el sentido del humor suficiente para recoger el guante que Creed  nos lanza. El mismo que necesitamos cuando nos obliga a acercarnos mucho a la pared para descubrir que lo que dice esa diminuta tipografía que él ha escrito no es más que “Algo en la mitad de la pared”.

Dicen que ese sentido del humor resulta “algo absurdo”. Pues bien, si es así, absurda es también la realidad, porque lo único que ha hecho el inglés ha sido elegir unas cuantas de todas las cosas pequeñas que rondan por el mundo -interesantes o no- y colocarlas en una sala grande. Como el que mira el mundo a través de un papel enrollado en busca del detalle definitivo.

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