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Edurne ensayando Amanecer

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Led Zeppelin / Fuente: silodrome.com

Temas inéditos en las nuevas reediciones de Led Zeppelin

23 mayo, 2015 Comentarios (0) Visitas: 2155 Entrevistas, Música

Dorian: “’Diez años y un día’ supone una manera de hacer balance»

Dorian

Hace una década, unos por entonces desconocidos Dorian ocupaban los corazones y las pistas de baile de una generación que, desde el primer momento, convirtió Cualquier otra parte en su himno de cabecera. Desde entonces, muchas serían las canciones que posicionarían a la banda de Barcelona como un referente de la escena electro-pop española, convirtiéndolos en un nombre habitual de los festivales nacionales e Iberoamericanos. Diez años después, Dorian ha decidido recopilar las canciones más significativas de su éxito, pero acordes con su incansable esfuerzo y respeto por sus fans, han ido un paso más allá, regrabando esas canciones desde un nuevo punto de vista. El resultado es Diez años y un día, un excelente trabajo de reinterpretación que mantiene la esencia de los Dorian de siempre. Hablamos con su vocalista, Marc Gili, para conocer todos los detalles de este disco.

Cultura Joven: Con Diez años y un día se conmemoran diez años de carrera, ¿se piensa en algún momento en llegar hasta aquí?
Marc Gili:
En realidad creo que el secreto para que cualquier proyecto dure, bien sea una banda, una empresa o una pareja, es no plantearse nunca las cosas a medio ni largo plazo, sino ir trabajando día a día y disfrutar del camino. El cortoplacismo en estos casos funciona (risas). La verdad es que no, jamás nos habíamos planteado durar ni diez, ni veinte, ni treinta años, pero ya llevamos diez. Lo mejor de todo es que hemos llegado a esos diez años en un momento muy bonito de nuestra amistad y eso es realmente la energía que une al grupo en estos momentos: la amistad, el respeto y la admiración mutua. Yo creo que sin estas tres cosas es imposible que un grupo pueda durar en el tiempo. Bueno, los Ramones no se soportaban pero era un caso aparte (risas), pero sí que creo que el tiempo demuestra que, salvo algunos mastodontes como los Rolling Stones, los grupos que han durado mucho en el tiempo han sido grupos que han seguido siendo muy buenos amigos a lo largo del tiempo y, además, han mantenido una capacidad de sorprenderse los unos a los otros a lo largo de ese tiempo. Creo que Dorian reúne estas condiciones y que queda grupo para rato. Los inicios de la carrera de la banda fueron bastante duros, sobre todo los primeros cuatro o cinco años, nos costó mucho que el grupo recibiera atención y empezamos a remar desde muy muy abajo en la escena española. Muy muy abajo. Por lo tanto, nunca nos habíamos planteado ni tener éxito ni no tenerlo, simplemente íbamos picando piedra cada día, seguros de lo que estábamos haciendo, trabajando con pasión, y eso es algo que ha ido llegando luego con el tiempo. Todo fue mucho más ingenuo.

CJ: Echando la vista atrás, ¿hay alguna decisión de la que arrepentirse?
MG:
Arrepentirnos de decisiones… (piensa) Si te digo la verdad, no. Creo que hemos hecho algunas cosas mejor y algunas cosas peor, pero las decisiones que hemos ido tomando a lo largo del tiempo creo que las volvería a tomar ahora mismo.

«Opino que el verdadero drama de que se haya propagado la piratería, o el no consumo de música pagada en los últimos años, lo están pagando y lo van a pagar las bandas nuevas»

CJ: ¿Cómo ha cambiado el negocio musical desde los inicios?
MG:
Sacamos nuestro primer disco, que se llamaba 10.000 Metrópolis, en un momento en el que empezaba a haber una crisis en la industria musical muy fuerte con el tema de la piratería, pero todavía flotaba el barco, y poquito a poquito hemos ido asistiendo a los cambios de tendencias, en los gustos del público, al resurgimiento del vinilo, por ejemplo, del que somos grandes defensores, ahora el mundo del streaming… Bueno, todo va cambiando cada año. Tú como músico lo que haces es intentar sacar las mejores canciones en cada disco, grabarlas lo mejor posible, meterle toda tu alma y luego, como cada dos años cambia todo, que la gente lo escuche como quiera, pero que lo escuche. Digamos que los músicos nos hemos relajado ya mucho con todo esto, porque ha cambiado muchísimo en los últimos diez años todo el asunto. Opino que el verdadero drama de que se haya propagado la piratería, o el no consumo de música pagada en los últimos años, lo están pagando y lo van a pagar las bandas nuevas, el nuevo talento, porque las discográficas no tienen dinero para apostar por ellos, y esto sí creo que es un drama. ¿Cuántos chicos y chicas han montado su primera banda y se están desalentando porque nadie tiene dinero para apostar por ellos? Es algo que nos tendríamos que plantear, y es importante apoyar, sobre todo, a los sellos independientes, a las bandas que empiezan. Si te mola un grupo, cómprate el disco.

CJ: Diez años y un día ofrece una visión más madura de los temas más conocidos. ¿Regrabar las canciones en lugar de ofrecer un recopilatorio convencional responde a una necesidad personal de mostrar esa madurez?
MG: En efecto, es así. Diez años y un día supone una manera de hacer balance de lo que ha sido la carrera del grupo desde los Dorian de hoy. Es decir, si hubiésemos sacado un recopilatorio estaríamos haciendo balance de la carrera del grupo en cada época: en 2004 grabamos Solar, etc. Pero ¿qué nos interesaba a nosotros? Nos interesaba vernos a nosotros mismos en el espejo de Dorian desde nuestra perspectiva de hoy. Entonces, hemos reinventado, regrabado, reelaborado y reestructurado estas canciones desde la perspectiva de un grupo que, efectivamente, ha madurado, que ha aprendido cosas en el camino, y hemos vuelto a descubrir estas canciones. Grabar este disco ha sido una aventura musical extraordinaria, creo que es el disco más apasionante que hemos grabado nunca. Hemos usado un montón de instrumentos que jamás habíamos metido antes: cuerdas, vientos, clavicordios, theremines, el ronroco, que es un instrumento que queremos reivindicar mucho en este disco porque es muy desconocido en Europa. Es un instrumento del norte de Argentina y originario de Bolivia, de cuerda, de la familia de los charangos. Hemos usado percusiones de todo tipo. En definitiva, ha sido una aventura musical espiritual de primer grado. Ahora estamos trabajando para transmitir eso en directo, estamos trabajando en el espectáculo con un total de nueve músicos encima del escenario, así que vamos a montar una película interesante.

Dorian

CJ: Precisamente esta era una de las dudas que surgen al escuchar el disco. ¿Cómo se traslada esto al directo?
MG: Como puedes imaginar esto va a ser la ruina, pero la verdad es que el disco ha quedado muy bien y había que hacerle justicia en directo, y hemos decidido hacer el esfuerzo económico, humano y logístico de trasladarle al público lo que hay en ese disco. En lugar de hacer algo, digamos, adaptado lo que haremos es presentar un formato potente: nueve músicos encima del escenario con cuerdas, con percusiones, músicos de apoyo… Va a ser un espectáculo muy muy bonito.

CJ: ¿Algo más aparte de la instrumentación?
MG: Sí, vamos a hacer una escenografía especial como ya hicimos en el anterior gira, la de La velocidad del vacío. Vamos a adaptarla, tanto al formato de los escenarios de festivales como al de sala.

CJ: Gran parte de las fechas confirmadas para la gira de presentación del disco son en algunos de los festivales más importantes del país, en los que Dorian es ya un nombre habitual. ¿Cómo se afronta esto a la hora de preparar la gira?
MG: Hay muchos festivales tanto en España, como ahora también en Latinoamérica, que ya saben que Dorian tiene un público amplio en estos momentos y que, además, el grupo lo da todo cada noche esté cansado o no esté cansado. De alguna manera, supongo que los programadores de festivales consideran que es una apuesta segura y en la que se puede confiar, tanto a nivel de la empatía de la banda en los conciertos como del espectáculo. En el caso de este nuevo disco y este nuevo espectáculo a mí me ha sorprendido hasta qué punto los programadores han confiado en la banda sin haber escuchado nada, porque muchas veces son negociaciones que empiezan en otoño, y sin haber escuchado lo que estábamos preparando, solo con nuestra palabra y con explicarles en lo que estábamos metidos, todos dijeron sí a pies juntillas, porque saben que el grupo en cada disco intenta aportar un poco más. Y hasta ahora así ha sido y estamos súper felices y contentos de poder tener la gira que vamos a tener este año. Y, además, nos sentimos unos privilegiados por poder tenerla.

CJ: ¿Se adaptarán a este formato otras canciones que se han quedado fuera del disco?
MG: Sí. Bueno, en esta gira vamos a adoptar un formato híbrido. Vamos a tener momentos acústicos e íntimos con cuerdas, pero también momentos muy eléctricos y donde vamos a sacar los sintetizadores, las guitarras eléctricas y el baile. Por lo tanto, le vamos a plantear al público un viaje musical que va a tener todo tipo de momentos, canciones puro reflejo de lo que es Diez años y un día, pero también momentos de los Dorian de siempre.

CJ: De las once canciones incluidas en Diez años y un día, sólo dos (Solar y Cualquier otra parte) pertenecen a los dos primeros discos (10.000 Metrópolis y El futuro no es de nadie). ¿Cuál ha sido el criterio para elegir las canciones? ¿Ha sido difícil alcanzar un consenso?
MG: A ver, nos habría gustado meter más de los dos primeros discos. Para mí se han quedado en el tintero, por ejemplo, la de Tan lejos de ti o la de Te echamos de menos, lo que pasa es que fuera de España las canciones más conocidas del grupo pertenecen a La ciudad subterránea y La velocidad del vacío, sobre todo, entonces el hecho de tener que compaginar todos estos distintos territorios nos hizo tomar la decisión de no incorporar tantas canciones de los dos primeros discos. Aunque no descartamos que pueda salir suelta alguna a lo largo del año, porque nos hemos quedado con las ganas.

«Con respecto a Latinoamérica deberíamos ser más observadores, más humildes y más curiosos»

CJ: Respecto al comentario de que fuera de España se conoce más los dos últimos discos, en estos diez años, además de alcanzar un gran éxito en nuestro país, también ha ocurrido lo mismo en hispanoamérica. ¿Es cierto que desde allí se mira más lo que ocurre en España que al contrario?
MG: Por desgracia sí. Creo que los españoles con respecto a Latinoamérica deberíamos ser más observadores, más humildes y más curiosos, porque están pasando cosas muy interesantes a nivel cultural, musical, humano y político. Digamos que hay una cierta posición etnocéntrica de España con respecto a Latinoamérica, que se lleva repitiendo desde la conquista, que creo que nos mantiene con los ojos cerrados ante las grandezas que tienen muchos países del continente y que eso es una cosa que se cura viajando. Los españoles tenemos que ser más humildes.

CJ: En el disco hay dos colaboraciones, la de Santi Balmes (Love of Lesbian), en Los amigos que perdí, y la de Marion Sosa, en El temblor. ¿Qué ha supuesto trabajar con ellos?
MG: Ha sido muy cómodo. A Love of Lesbian los conocemos desde hace, bueno, ni se sabe ya, desde que Dorian éramos maqueteros; ellos ya tenían algún disco en el mercado. A Marion la conocimos a través de la banda mexicana Zoe, que son muy amigos nuestros y es una banda muy importante en Latinoamérica. Y claro, a base de ir haciendo viajes allí, acabamos haciendo muchos amigos con los que estamos en contacto permanente. Marion es una de ellas, una chica que tiene muchísimo talento y que este año se va a estrenar con un proyecto que se llama Love la Fame, muy guay, un proyecto folk en español, un poco en la onda de Natalia Lafourcade. Entonces han sido un par de colaboraciones muy cómodas y divertidas. Con Santi nos lo pasamos super bien grabando Los amigos que perdí, porque es una canción que le va bastante al pelo, y al mismo tiempo ya sabíamos que era una colaboración que iba a funcionar muy bien porque tenemos tesituras vocales que se complementan muy bien. Eso lo comprobamos en un concierto conjunto que hicimos en la sala Razzmatazz hace unos meses, donde salí a cantar con ellos la de Allí donde solíamos gritar y fue un momento muy emocionante, donde hubo una simbiosis muy fuerte. Dije, ¡hostia, esto tenemos que repetirlo! Y él estuvo de acuerdo. Y ahí está, ahí queda eso.

CJ: En una de las nuevas canciones, Ara, se habla de la crisis de la actual clase política. ¿Cómo ven Dorian este nuevo despertar de la conciencia política que parece se está empezando a desarrollar en la sociedad?
MG: Pensamos que estamos en España ahora mismo en un momento muy interesante políticamente hablando. El patio hace cinco años estaba apolillado y ahora está revuelto, y a mí me encanta ver el patio revuelto, y ver que se están sacudiendo los cimientos de un edificio que tenía aluminosis, que era el de la política española. Así que muy a favor de todos los cambios que está habiendo, incluso están teniendo éxito algunos partidos de centro derecha con los que yo no comulgo pero que me parece bien que estén ahí, como Ciudatans. Aunque no es mi tendencia política, me gusta que haya cosas nuevas, caras nuevas, y que los que han estado durante 30-35 años creyéndose que esto iba a ser para siempre se les mueva la silla. Creo que nos espera un gran año en España que podría provocar otros grandes movimientos sísmicos políticos en el resto de Europa, con lo cual después de diez años en los cuales la política ha estado más bien aburrida, anquilosada y al servicio de unos pocos, es posible que ahora consigamos que, por primera vez en décadas, la política empiece a estar de nuevo del lado de la gente. A ver qué pasa.

CJ: El disco se ha grabado durante varios meses en cinco estudios diferentes entre Barcelona y México. ¿Cómo ha influido esto en el sonido final?
MG: Influye mucho en una cosa muy positiva, que corre el aire entre tú y las canciones. Si tú lo grabas todo en dos meses en un mismo estudio, y no sales de ahí, y tienes la rutina, y todo hay que hacerlo porque hay que entregarlo en tal fecha, y solo estás en ese sitio y se acabó, al final acabas en un tubo mental. En cambio, si vas yendo de aquí para allá, dejas una canción, la retomas en otro sitio porque hay que grabar las cuerdas ahí, vas resituándote respecto a las canciones con más distancia y con más aire entre tú y ellas, y vas viendo el resultado final de una forma más objetiva. Y eso creo que ha sido muy positivo para un disco tan complicado de hacer como este, porque han sido cuatro meses de trabajo más cinco meses previos de preparación. Con respecto a México, ahí se han grabado todas las cuerdas del disco y los vientos, y ha sido una experiencia muy muy bonita, porque ya conocíamos a ese equipo de gente, son músicos de clásica que están muy acostumbrados a hacer bandas sonoras y también a tocar el formato del pop y el rock. Ya habíamos grabado con ellos en nuestro anterior disco las cuerdas de la canción El temblor y de Las palabras, de modo que ya los conocíamos bien.

CJ: Aunque 2015 estará ocupado por la gira de presentación de Diez años y un día, ¿podemos esperar nuevas canciones pronto?
MG: Tenemos material, pero creo que después de esta gira, que va a ser muy intensa y va a pasar por bastantes países, lo que haremos será un merecido descanso, porque llevamos ya casi once años en los cuales prácticamente no hemos parado. Creo que lo que vamos a hacer es una resituación, como diría Nacho Vegas.

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