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13 diciembre, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1070 Cine y Televisión

El poder de las mujeres

A veces lo infinitamente pequeño da a la luz algo extraordinario. A veces la esperanza, o la ilusión que haya todavía en el mundo la posibilidad de mejorarse se convierte en una realidad, pero una realidad cinematográfica. Es lo que nos enseña la película La fuente de las mujeres, dirigida por Radu Mihaileanu y Alain-Michel Blanc, y presentada en el Festival de Cannes 2011.

 La historia está ambientada en un pequeño pueblo entre el norte de África y Oriente Medio. Allí la tradición impone que las mujeres vayan a buscar el agua a una fuente que surge en lo alto de la montaña, porque «el agua es para la casa y la mujer tiene que ir a buscarla».

Las mujeres, hartas de un oficio tan fatigoso y guiadas por la joven Leila (Leila Bekhti), deciden rebelarse y luchar por sus derechos. ¿Y cual mejor manera hay para que los hombre escuchen la voz y los deseos de sus esposas, si no haciendo una huelga de amor?

Radu Mihaileanu parte de esa idea para analizar y describir una comunidad islámica todavía muy vinculada a las tradiciones del pasado. Representa una sociedad en que la mujer está totalmente sometida al poder de los hombres y en que la lectura está prohibida porque los libros representan la perdición, el mal, el diablo. Los libros pueden ser causa de pensamientos, de nuevas ideas que dan vida, como en este caso, a una verdadera revolución. La lucha de las mujeres no está dirigida directamente a los hombres sino a la mentalidad de una comunidad entera que ellos representan.

El director rumano sabe combinar en la película tragedia y comedia, regalándonos un personaje como la vieja carabina (protagonizada por la actriz argelina Biyouna), una mujer fuerte e independiente que da una pincelada de humor a toda la historia. La música de Armand Amar acompaña la mayoría de las escenas, en las cuales a los diálogos se alternan canciones y danzas de sabor oriental. Las protagonistas cantan que «la fuente divina de las mujeres no es el agua, la fuente de las mujeres es el amor». Pero ¿no será demasiado utópica la revolución femenina que nos propone el director rumano con esta película?

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