Los alumnos del Máster en Periodismo Cultural del curso 25/26 visitan la sede de la institución en Madrid
El pasado 25 de noviembre, los alumnos del Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo disfrutaron de la oportunidad de conocer la sede principal del Instituto Cervantes, de Madrid. De la mano de Miguel Marañón, jefe del departamento de cultura digital, pudieron conocer la historia tanto del organismo como del edificio, así como entrar en zonas habitualmente cerradas al público.

Fundada en 1991, se trata de una institución pública creada para llevar a cabo una política de promoción de la cultura hispana en el exterior. Para ello, siguen dos líneas: una académica, con el fin de lograr una certificación del español; y otra cultural-bibliotecaria, donde realizan diferentes actividades.
Más allá de Madrid, el Instituto Cervantes cuenta con sedes en los cinco continentes. Además, colaboran con otros organismos, como la Universidad de Buenos Aires (Argentina) o el Instituto Garcilaso de la Vega (Perú), entre muchos otros. A través de la cultura, consiguen establecer relaciones diplomáticas más allá del poder político.
El edificio de las Cariátides, historia madrileña
La visita comenzó en la entrada de la calle Barquillo, donde el filólogo esperaba al alumnado. Una vez reunidos en una pequeña sala, y tras una breve introducción que les permitió conocer el trasfondo del Instituto, empezó el tour.
Para llegar a la primera estancia, había que atravesar la exposición «La mitad del mundo. La mujer en el México indígena. Historias tejidas», un proyecto dividido en cuatro partes y distribuido en diferentes espacios —el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Casa México y el Instituto Cervantes—.




Tras la pausa para admirar las piezas, los alumnos llegaron a la primera sala, donde un equipo trabajaba en la exposición «Aeolia» —inaugurada el jueves 27—. Allí, Marañón les reveló que el lugar donde se encontraban era el antiguo vestíbulo. Y es que, antes de albergar la sede del Instituto, el edificio era el Banco Español del Río de la Plata.
El edificio Cervantes, inaugurado en 1918, fue obra del arquitecto Antonio Palacios —autor del Círculo de Bellas Artes y el Palacio de Cibeles, entre otros—. A finales de los años 40, cuando era la sede del Banco Central, fue ampliado de la mano de Joaquín Otamendi. Aparece entonces la emblemática puerta de las Cariátides.

La iconografía oculta
Las figuras que aparecían por el resto del camino fueron cobrando un gran significado. Las escaleras principales están plasmadas con vidrieras cuya iconografía representa la industria y el comercio —apelando a su carácter financiero—. Lo mismo sucede con la estatua central, donde destaca una cornucopia, el cuerno de la abundancia.
La cristalera principal se encuentra en un salón de reuniones en la quinta planta. Se trata de la sala de cúpula, donde mantienen uno de los elementos presentes desde el primer edificio. La bóveda también contiene símbolos semi-ocultos, como diferentes escudos de comunidades autónomas españolas y de provincias argentinas.



La cámara del legado cultural
Como todo banco que se precie, alberga una imponente caja fuerte —aunque antes no se encontraba donde está ahora—. Es en la planta baja, junto al salón de actos donde se estaba llevando a cabo un laboratorio de bibliotecas, donde se encuentra el tesoro más valioso del edificio: la Caja de las Letras.
En este caso, ya no custodia bienes económicos, sino un depósito de legado cultural de valor incalculable. Marcados con una fecha de entrega y otra de apertura, más de 1800 cajones cobijan la herencia de galeristas, cantantes, periodistas, escritores… Entre los buzones numerados y bautizados, se pueden encontrar frases y versos de autores como Jorge Luis Borges, Gloria Fuertes o Álvaro Cunqueiro.


El legado inaugural fue el de Francisco Ayala, escritor granadino que estuvo en el exilio muchos años y primer Premio Cervantes en dejar su herencia. Lo hizo en 2007, cuando era decano de las letras españolas. A partir del escritor, se empezó una tradición donde todos los premiados dejarían su recuerdo.
Con esta primera visita, ya tradicional desde hace más de una década, los alumnos dieron comienzo al ciclo de salidas culturales que irán narrando en Cultura Joven.
