En su cuarto álbum de estudio, A$AP Rocky se acomoda en el peso de sus propias expectativas, entregándose a los placeres de las tendencias de la industria
Es posible que A$AP Rocky esté en el punto más extraño de su carrera. En los ochos años que ha estado sin sacar álbum no es que se haya mantenido precisamente fuera del foco mediático en ningún momento. Para empezar, Don´t Be Dumb supuestamente lleva hecho años y ha sido retrasado en numerosas ocasiones desde el inicio de esta década. Pero es que entre medias de estas demoras, formó una familia con Rihanna, estuvo envuelto en un juicio por desencadenar un tiroteo y el mismísimo Donald Trump rogó en un tweet que lo liberaran cuando fue arrestado en Suecia en 2019.
Don´t Be Dumb llega en un momento bastante extraño para un rapero que ya no es tan relevante como solía serlo. Rocky fue el artista por excelencia durante la primera década de los 2010. Manejaba un gusto tremendo a la hora de estructurar canciones y de fusionar el cloud rap con el rap de la costa este. Así mismo lo definía él en lo que es para un servidor su mejor canción “LVL”: This is Boom Bap mixed with new raps. Además, a día de hoy varios de sus lanzamientos como LIVE.LOVE.A$AP (2011) y LONG.LIVE.A$AP (2013), están considerados de forma bastante amplia como clásicos modernos.
MÁS HYPE QUE CREATIVIDAD
Don´t Be Dumb está lleno de luces y sombras, pero hay algo que por desgracia es una constante a lo largo de su duración: lo mal mezcladas que están la mayoría de las canciones. Un lanzamiento con tanto dinero detrás y que carga la mayoría de su peso en que sus beats de trap retumben como terremotos, no le debería de faltar tanta fuerza en los mismos. Ejemplos de esto son la confusa STFU o AIR FORCE (BLACK DEMARCO) canción que no parece encontrarse a sí misma en ningún momento.
Rocky divaga mucho en su enfoque, en unos intentos de originalidad que no llegan a culminar. Esto pasa en PUNK ROCKY, que de punk tiene lo mismo que una canción de Taylor Swift. También en ROBBERY con Doechii, en la que ambos rapean de forma glamurosa sobre un flojísimo beat de free jazz. En la primera mitad de DON´T BE DUMB / TRIP BABY encontramos una de las mejores instrumentales del proyecto. Por momentos, esta recuerda al A$AP Rocky de sus primeros trabajos, espacioso, lírico y con una fluidez tremenda, pero la segunda mitad es abrupta, caótica y decepcionante viniendo de una primera parte tan sentimental.
Los mejores momentos del álbum transcurren en su mayoría en su primera mitad. Rocky hace lo que mejor se le da, mezclando la psicodelia y el minimalismo, con beats de trap más clásicos. Aunque nunca llega a profundizar demasiado en las letras, esto no se llega a ver en ningún momento como un ejercicio de vaguería. Todo va cargado de gracia y de una frescura marca de la casa que ya se echaba de menos. El graciosísimo y agresivo diss a Drake en STOLE YA FLOW, el swag que desprende en NO TRESPASSING o la increíble carta de presentación que es ORDER OF PROTECTION con un fenomenal manejo del tiempo en su progresión y sus flows melódicos, son algunos de los highlights que uno busca cuando pulsa el play en un LP de A$AP Rocky.
Escuchando HELICOPTER y STOP SNITCHING uno no puede evitar preguntarse el qué hubiera sido de este disco si ese nivel de contenido en las letras, y de solidez y potencia en la producción se hubiera mantenido a lo largo de todo el tracklist. Con Don´t Be Dumb A$AP Rocky se acomoda en el peso de su propio hype, entregándose al placer de a las tendencias de la industria en vez de hacer como había hecho siempre: ser un maestro en coger esas mismas tendencias y reinventarlas a su gusto para hacer algo revolucionario.
