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7 abril, 2016 Comentarios (0) Visitas: 1401 Música

La Habitación Roja, indestructibles en la Joy Eslava

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La Habitación Roja en concierto

Fuente: IntroMúsica

“Desde el 98 nunca habíamos tocado un disco entero y además sin que lo conozcáis”. Con este difícil reto se presentó La Habitación Roja en Madrid. Un desafío que logró superar con un concierto lleno de entrega, sentimiento y complicidad con el público.

El grupo valenciano, formado por Jorge Martí (voz y guitarra), Pau Roca (guitarra), Jose Marco (batería), Marc Greenwood (bajo), y Jordi Sapena (guitarra y teclados) volvía a la capital el pasado jueves 31 de marzo en la Joy Eslava con motivo de la presentación de su nuevo álbum, Sagrado Corazón (2016).

Con la voz de Elvis de fondo salió la formación al escenario capitaneada por Jorge Martí, vestido con traje rojo y copazo en mano. Como era de esperar, el grupo comenzó de forma arriesgada con las desconocidas canciones de su nuevo álbum. Temas como L´Albufeira, La vida es muy corta, Sombras en la oscuridad (auténtico temazo) o Al querer mostraron la personalidad del nuevo disco: letras optimistas que invitan a vivir el momento, melodías que incitan al movimiento y canciones propicias para dejarse la voz en conciertos y festivales de verano. En todo momento el vocalista del grupo mostraba la satisfacción con sus nuevas canciones a través gestos de alegría y euforia sobre el escenario, y gritos de “¡Vamos!” para animar a un público expectante por el desconocimiento de las canciones.

“¿Qué tal es escuchar canciones que no habéis oído nunca?”, preguntaba Martí antes de anunciar el primero de los clásicos de la banda que sonaría esa noche, Febrero, levantando así los primeros “Ohhh” de admiración. La complicidad que buscaba el cantante entre las personas del público se hacía palpable en cada cruce de miradas. Con La segunda oportunidad el respetable se iba animando recordando “noches que no querían terminar” hasta llegar a uno de los momentos mágicos del concierto con la canción Taxi a Venus, donde el vocalista, sin guitarra y con micrófono en mano, cantaba moviéndose de un lado a otro del escenario dejando claro su sentir con el tema, hasta el punto de arrodillarse cantando en un gesto propio de emoción por lo que estaba viviendo.

La Habitación Roja

Fuente: IntroMúsica

La vuelta a las canciones del nuevo álbum llegó a través del momento más tierno y familiar de la noche, cuando el cantante dedicó You Gotta Be Cool “a los más jóvenes” y, en particular, a sus dos hijas que se, encontraban por primera vez en un concierto de su padre gracias a la iniciativa #QueremosEntrar. Su esposa, también presente, se llevó también dedicatoria con Volverás a brillar, tema con todas las papeletas de convertirse en un clásico hit popero.

El nuevo disco iba mostrándose en toda su plenitud a través de 24 de marzo, canción triste y preciosa made in La Habitación Roja, y Nuestro momento. Los pies se despegaron del suelo mientras los brazos señalaban el cielo con Voy a hacerte recordar, La moneda en el aire y De cine. Y con Indestructibles la descarga emocional fue exteriorizada con toda una sala cantando casi a capela eso de “Si tú y yo, éramos tan felices”.

LHR en directo

Fuente: IntroMúsica

Entre aplausos abandonó La Habitación Roja el escenario para volver minutos después y tocar Ahora todo es posible, “un homenaje a los que escriben canciones”. Cerraron la presentación del nuevo disco en el concierto con La deriva continental. La tierna y nostálgica Si tú te vas (Magnífica desolación) resucitó la admiración infantil por las estrellas fugaces y El eje del mal cumplió el deseo de todos aquellos veteranos fans de la banda que esperaban uno de los éxitos más míticos.

Con el público entusiasmado y lleno de admiración hacia la banda, Jorge se acercó al borde del escenario con una copa de vino para brindar con el respetable y sentenciar la actuación diciendo “somos La Habitación Roja y esto es lo que hacemos” e interpretando seguidamente Ayer, tema de despedida que provocó una euforia total en la sala que se externalizó con Jorge Martí llevado tumbado a modo de procesión entre la marea que formaba el público, tras la caída sufrida en un intento anterior por llevarle en volandas, que provocó el susto del público y la risa de alguno de la banda. “Casi me matáis, cabrones”, es la frase que el cantante dijo entre risas y tranquilizó a más de uno, generando así una doble ración de euforia y épica para cerrar un concierto de los que el público no quiere que acabe nunca. Un concierto que tan solo es preludio de lo que está por venir en los próximos meses con las nuevas canciones aprendidas y sin dejar ni un solo minuto con el público en silencio.

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