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EL FINAL DEL CHICO QUE VIVIÓ

6 julio, 2011 Comentarios (0) Visitas: 2477 Cine y Televisión

THE SECRET OF KELLS: EL LIBRO QUE ILUMINÓ EL MUNDO

«Viví durante muchos años… entre salmones, ciervos y lobos. Vi a los hombres del norte invadir una isla, destruyéndolo todo en la búsqueda de oro. Vi el sufrimiento y la oscuridad. Y aún así, vi la belleza proveniente del más frágil de los sitios. Vi «El Libro”. El Libro que convirtió las tinieblas… en luz.» El más frágil de los sitios tanto puede tomar la forma de un pergamino como de triacetato de celulosa. Es el caso de The Secret of Kells, película que cuenta la historia de uno de los libros más bellos creados por el hombre, a través de los fotogramas más hermosos e intrincados que han surgido del cine de animación.

En la Irlanda del siglo IX, el Abad Cellach está obsesionado con la construcción de un muro que rodee la Abadía de Kells, con el fin de protegerla de los ataques vikingos que están asolando el país. Un día llega a Kells el monje Aidan, encargado de continuar el Libro de Iona, el libro que iluminará el mundo. Aidan pedirá ayuda para acabar el manuscrito a Brendan, aprendiz de la abadía y sobrino de Cellach. Pero, para ello, tendrá que cruzar por primera vez la muralla de su tío y enfrentarse al mundo exterior.

Aisling y Brendan

Parece que el efectismo, la acción y la espectacularidad facilona se ha puesto de moda en el cine de los últimos años. Productos palomiteros de consumo rápido y fácil olvido para desconectar un rato y pasar rápidamente a lo siguiente. Pero, muy de vez en cuando, llegan a nuestras manos películas valientes que no se dejan impresionar por los titanes del mercado y que se arriesgan a hacer algo diferente. Son todavía más escasas las ocasiones en las que, con un simple soplo, estas películas derrochan belleza, imaginación y magia, de la misma manera que otras derrochan polvo.

Abad Cellach

The Secret of Kells es una película tan bella como el propio manuscrito en la que está basada. De producción irlandesa-franco-belga, estuvo nominada al Oscar en la categoría de Mejor Película de Animación de 2009. El galardón lo acabaría obteniendo Up, otra cinta de belleza indiscutible, pero cuyo encanto reside más en la trama que en el dibujo.

En los últimos tiempos, con cada vez más medios a su alcance, el cine de animación se ha obsesionado en plasmar la realidad tal cual. El imaginario creativo ha perdido fuerza frente a esta nueva tendencia pero, muy de vez en cuando, todavía asoma en el mundo del celuloide. En una época en la que la tecnología amenaza por acabar con las películas dibujadas a mano y pintadas con acuarelas y lápices de colores, pequeñas joyas como The Secret of Kells llegan muy dentro, emocionando y estremeciendo por el camino.

Bosque

Cada fotograma es más hermoso que el anterior; cada secuencia, un regalo para la vista. Y es que los escenarios están dibujados con tanto mimo y detalle como si de las propias hojas de un códice se tratara. Las proporciones no importan; la perspectiva, todavía menos. El debut de Tomm Moore y Nora Twomey se acoge a su propio código, ignorando reglas establecidas para encumbrarse por encima de todas ellas. Con reminiscencias cubistas y barrocas, los fondos se convierten en verdaderas obras de arte, utilizando gran cantidad de recursos sencillos y efectivos que dotan a las escenas de una riqueza visual extraordinaria. Ilustraciones llenas de color que cobran vida y salen de las páginas del libro (e incluso de la pantalla), motivos celtas, marcos compuestos por filigranas en movimiento, copos de nieve dibujados uno a uno con diferentes diseños, sombras que toman forma independientemente de lo que les da vida, composiciones artísticas propias de cuadros y mucha vida interior.

MariposasEl diseño de los personajes destaca por contraste. Es sencillo, dibujado con trazo limpio y geométrico, sin grandes detalles, muy en la línea de Samurai Jack. Los colores de los planos, en un claro referente a la extraordinaria versión de Mulán de Disney, varían en función de lo que se intenta trasmitir. El verde brillante de los bosques, el rojo de la agresividad de los invasores, la oscuridad de la noche, el blanco de la pureza. Aunque, por encima de todas las referencias visuales, sobresale una: el arte indígena tradicional de El ladrón de Bagdad, la obra inacabada de Richard Williams.

La trama no destaca por su complejidad y la cinta termina con un final algo anticlimático y arriesgado, pero todo ello carece de importancia si se evalúa la obra en conjunto. Cada elemento está hilado con el anterior, sin dejar nada al azar y tomando como principal referencia las mitologías celta e irlandesa. Sin embargo, la historia está basada en la realidad. La teoría más aceptada sostiene que el Libro de Kells, el Gran Evangeliario de San Columba, se inició en Iona y se trasladó urgentemente a Kells, tal y como narra la película. Aunque quedó inconcluso, se considera uno de los más suntuosos manuscritos iluminados que han sobrevivido a la Edad Media y quizás el artefacto más valioso de la historia irlandesa. En la actualidad el manuscrito está expuesto permanentemente en la biblioteca del Trinity College de Dublín (Irlanda).

Scriptorium

Aisling, el espíritu del bosque, recibe su nombre de un tipo de poema irlandés, y significa “visión onírica”. En este tipo de composición, el poeta describe la visión de un espíritu de Irlanda que se le aparece en forma de una hermosa mujer que le guía para escribir el poema, de la misma forma que Aisling ayuda a Brendan a lo largo de la película. Pangur Bán, el gato de Aidan, es el nombre de un poema del siglo VIII escrito en irlandés antiguo por un monje, y trata de su gato, Pangur Bán (“Batán Blanco”). Crom Cruach, una deidad irlandesa precristiana, da pie a un paralelismo entre la batalla etérea entre la serpiente y Brendan con el encuentro de Beowulf con la madre de Grendel.

Pangur Bán

Muy en la línea de las películas del Studio Ghibli, The Secret of Kells es una de esas escasas cintas elaboradas a partir de leyendas con pura magia. Unos personajes carismáticos que despiertan ternura, pero que también demuestran crudeza cuando tienen que hacerlo, nos enseñan a trasmitir la cultura como forma de acabar con los miedos. Y, de fondo, la maravillosa banda sonora de Bruno Coulais a un considerable volumen, reforzando esa sensación de que no estamos viendo una película de consumo fácil y encefalograma plano. Sus bellísimas melodías hacen juego con la elegancia visual del film y la propia historia, que se nos narra sobre una base de elaborados ecos celtas. La ilusión se convierte en sueño en la escena en la que Aisling canta para transformar a Pangur Bán en un espíritu, secuencia que emociona incluso más que el resto del metraje, que bien podría haberse alargado un ratito más.

Aisling y Pangur Bán

La realidad se vuelve mágica y envuelve al espectador en su espectacularidad visual y sensitiva, trasladando emociones de manera magistral. The Secret of Kells arroja un mensaje positivo en tiempos de desesperanza e invita a seguir soñando despierto, recordándonos que el sol sigue brillando por encima de las nubes de tormenta y que un simple libro puede iluminar el mundo.

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Año: 2009.
Duración: 75 minutos.
País: Francia, Bélgica, Irlanda.
Género: Animación, fantasía.
Director: Tomm Moore y Nora Twomey.
Intérpretes: Evan McGuire, Christen Mooney, Brendan Gleeson, Mick Lally.

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