Aprovechando los últimos versos del famoso soneto de Quevedo: “Su cuerpo dejará, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado”, se puede apreciar cómo, desde hace siglos, el mundo se mueve en torno a dos elementos: el
El verano hay que buscarlo entre estas hojas, abriendo el poemario en cualquier página. Por ejemplo, por 'Septiembre, 24', con “la fatiga en los párpados, la irrealidad de un mundo que crepita sonámbulo por la hipnosis del sol”. O quizás, por 'Octubre,