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3 diciembre, 2015 Comentarios (0) Visitas: 2184 Entrevistas, Escena

Ramon Gener: «Una pasión sin compartir no tiene razón de ser»

Ramon Gener es el presentador, productor y director del programa ‘This is Opera’ que actualmente emite La 2 y que termina el próximo 27 de diciembre. Este programa, que se graba en castellano e inglés y se emite en multitud de países alrededor del mundo, busca acercar el mundo de la ópera al público en general siempre con un tono muy ameno y con unas técnicas muy originales. Gener alegre, entusiasta y optimista, empezó su formación como músico estudiando piano en el Conservatorio del Liceo y fue barítono durante algunos años. Al dejar su carrera de cantante descubrió su faceta como divulgador musical, dando charlas a sus amigos. Desde entonces, se ha dedicado a ofrecer conferencias sobre música clásica y la ópera y a participar en programas como ‘This is Opera’ y su predecesor ‘Òpera en Texans’ de TV3. Además, en 2014 publicó su primer libro: Si Beethoven pudiera escucharme, una autobiografía en la que cuenta sus vivencias a través de los pasajes más relevantes de la historia de la música clásica y de la ópera.

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CJ: ¿Cómo se siente al ver tanto apoyo y reconocimiento a ‘This is Opera’?
RG: Estamos encantados de tantos halagos y reconocimientos. Nos encanta que a la gente le guste lo que hacemos.

CJ: Ahora que ‘This is Opera’ acaba su emisión el próximo 27 de diciembre, ¿cuáles son sus próximos proyectos?
RG: Terminé mi trabajo diario con ‘This is Opera’ en agosto y desde septiembre estoy inmerso en la escritura de mi segundo libro, que si todo va bien se publicará en primavera de 2016. Después de esto, me voy a poner a trabajar en otro proyecto de televisión que me hace muchísima ilusión, y espero que pronto se puedan ver los resultados.

CJ: ¿Un nuevo programa? ¿Puede contarnos algo más?
RG: Me temo que no, lo único que puedo decir es que va a ser un programa similar a los que he hecho. Eso sí, no solo va a haber opera, habrá otras muchas cosas, eso es todo lo que te puedo decir.

CJ: Sobre su libro, ¿será tan personal y anecdótico como el primero, en el que a través de la historia de la música clásica y la ópera cuenta la suya propia?
RG: Es como el primero, muy personal, sobre algo que me afecta mucho. Hace un tiempo vi el documental de Amy, ahí ella dice: “yo solo sé escribir canciones de las cosas que me pasan”. Al final me he dado cuenta de que a mí me sucede lo mismo. Yo solo puedo hacer cosas que me afectan, por eso en los programas acabo hablando de cosas que me preocupan, como el paso del tiempo. Yo lo único que sé es explicar las pequeñas cosas que me pasan. Lo maravilloso del tema es que lo que me afecta a mí, que es el contenido de este segundo libro, cualquier persona que lo lea se dará cuenta de que también le afecta muchísimo. Es un libro que te avanzo que tiene que ver con la muerte. Tenía muchas ganas de hablar sobre la muerte, y más o menos va por ahí. ¡Te estoy diciendo muchas cosas! [bromea].

CJ: ¿Por qué un día decidió dedicarse a divulgar?
RG: Si sabes alguna cosa y no eres capaz de ofrecerla a los demás, de compartirla, no sirve de nada saberlo. A mí lo que me llena de alegría, entusiasmo y ganas de levantarme cada día es compartir mis cosas con la gente. Como dice Machado: “En las cuestiones del arte solo sirve lo que se da”, lo que te quedas no sirve para nada. Al final la única satisfacción es compartir lo que tienes con los demás. Por eso, al principio del programa digo “yo tengo una pasión y tal… y compartida es mucho mejor”, y bueno ya no es que compartida sea mejor, es que sin compartir no tiene razón de ser.

«La ópera es la vida, y compartida es más» esa es una de las frases de la cabecera de ‘This is opera’, toda una declaración de intenciones de Gener. Su faceta como divulgador es fruto de la casualidad, como muchas cosas en la vida de este amante de la música. Después de varios años como barítono profesional, Gener comenzó a plantearse su futuro como cantante y decidió retirarse. Tras meses y meses de vivir cual ermitaño, empezó a charlar con sus conocidos sobre ópera en cafeterías, lo que con el tiempo ha desembocado en múltiples ponencias, charlas y apariciones en los medios de comunicación para hablar de lo que más le apasiona, la ópera.

CJ: En cada uno de sus programas se deja la vida y se muestra como si esa obra fuera la más espectacular y emocionante, las risas y los juegos son la tónica general de cada episodio. Incluso en alguna ocasión le han parodiado por esa actitud en los programas de humor de TV3.  ¿Es condición sine qua non para hacer su programa?
RG: Naturalmente tengo mis gustos personales que no voy a desvelar, tengo cosas que me gustan más que otras, pero la única forma de hacer bien mi trabajo es que el día que tengo que hablar de la ópera x, esta es la más maravillosa del mundo. Es el único modo de hacer mi trabajo como dios manda y de respetar a la audiencia. Ellos hacen el esfuerzo de sentarse y ver mi programa, lo menos que puedo hacer por ellos es mostrar toda mi actitud, ilusión y entusiasmo por lo que les estoy contando ese día. unnamed

CJ: Es llamativo que su equipo esté formado por gente ajena al mundo de la ópera ¿eso qué ventajas tiene?
RG: Yo lo que intento hacer es un programa que habla sobre ópera, para toda aquella gente que dice que no le gusta. Y para eso es necesario que la gente que trabaje conmigo sea como las personas a las que yo quiero hablar. Es gente que tiene una visión totalmente nueva, naif, inocente, sobre la ópera. Cuando hacemos un programa sobre La Bohème, todos, absolutamente todos, están escuchándola por primera vez. Es el único modo de hacerlo, ya que si no fuera así, tendrían una visión viciada, prejuiciosa, y ya sabrían que hay que escuchar el aria tal y que en el tercer acto es importante aquel trozo, y esto es algo que a mí no me interesa en absoluto.

CJ: ¿Cree que la ópera debería hacer algo para acercarse al público?
RG: Aquí hay dos tipos de respuesta, la políticamente correcta es sí, y es la que se espera que yo haga. La respuesta que me sale del corazón es no. La gente está muy obsesionada con que hay que hacer algo porque si no la ópera va a morir… Estoy totalmente en contra de esta tesis. No creo que haya que estar preocupado porque vaya o no vaya a desaparecer, como tampoco hay que estarlo por si el público joven va o no. Todo el mundo llega a la ópera cuando tiene que llegar, cuando hace clic. No me preocuparía lo más mínimo de que la ópera pueda desaparecer, es imposible.

CJ: ¿Cómo se puede ayudar a la gente para que consiga hacer ese “clic”?
RG: Yo lo intento, y es lo que hago. Al final la ópera siempre te está hablando de las cosas que son universales, atemporales y que corresponden a todo el mundo y a todas las épocas. Es precisamente por eso que no va a morir. Yo me empeño en explicar esas cosas, porque la ópera es como ir a ver Hamlet o leer El Quijote, Fausto o a Petrarca o a Balzac, son cosas atemporales, universales y totalmente trasversales que nos afectan a todos. Al final lo que intento es decir “si vas, te vas a encontrar con todo esto que te va a hacer pensar, y, además está condimentado con la música de Verdi, Wagner, Puccini… que lo hace todavía mejor”.

CJ:¿Debería haber una mejor educación artística?
RG: Aquí, una vez más, hay dos respuestas, la primera que es la que debería dar es: sí, tiene que haber música en los colegios, del mismo modo que se les enseña quien fue Cervantes o Calderón y son capaces de ubicarlos en una línea de tiempo. Deberían saber quién era Bach, Albéniz, Granados… En eso estoy de acuerdo y creo que debería ser así. Pero soy escéptico, la música igual que la literatura es muy personal, y la relación que establece cada uno es única e individual. La música siempre acaba llamando a tu puerta y al final todos la abrimos. Pero, a veces, por intentar forzarte a que abras la puerta, pues te puedes encontrar con un portazo en la cara [ríe]. Tampoco soy muy partidario de forzar según qué situaciones, todo con mesura acaba llegando.

Gener comenzó desde muy pequeño a estudiar música, pero pasados unos años se ‘rebeló’ y después de batallar con sus padres y maestros, abandonó los estudios musicales. No fue hasta los 18 años cuando un conocido ‘descubrió’ su talento vocal al escucharle de fiesta imitando a Julio Iglesias y le empujó a conocer a la soprano Victoria de los Ángeles. Gracias a una grabación de ópera y unas partituras, de los Ángeles consiguió embaucar a Gener y hacer que esta vez sí, de forma ‘voluntaria’, se dejase absorber por la música clásica.

CJ: Usted abandonó su carrera como barítono profesional por autoexigencia, ¿por qué?
RG: No creo mucho en los horóscopos, pero la gente que si cree y me conoce me dicen “eres virgo”. Se ve que los virgo son muy perfeccionistas, obsesivos, ordenados y muy metódicos. Cuando me emocioné, me enamoré del canto y empecé voluntariamente [a Gener le obligaron a estudiar música de pequeño, pero no volvió al estudio hasta los 18, esta vez de motu propio], vi a los mejores cantantes y quería ser como ellos. Llegó un momento en el que me di cuenta de que eso sería imposible, que por mucho que estudiara no iba a llegar a cantar como yo había llegado a imaginar. Si no puedo hacer una cosa exactamente como lo había imaginado, entonces prefiero no hacerla.

CJ: ¿Puede vivir sin música?
RG: Nadie puede vivir sin música. Unos más y otros menos. Pero al final, a todo el mundo le gusta la música, no existe nadie en el mundo que te diga «no me gusta la música», independientemente de qué tipo. En mi caso personal la música es una parte indispensable, indisoluble, irrenunciable de mi vida. Eso no quiere decir que vaya escuchando música todo el día. Yo escucho muy poca música. A lo mejor hay gente que piensa que cuando voy a correr o en el cochevoy escuchando música. Yo no escucho música cuando voy a correr ni en el coche ni de fondo cuando estoy trabajando, todo eso me horroriza. Cuando escucho, escucho y soy incapaz de oír. Cuando suena la música soy incapaz de seguir, tengo que parar. Yo tengo una relación muy personal y profunda con la música y cuando me pongo, me pongo, ese es mi momento.

Con su discurso transmite alegría, confianza, entusiasmo y serenidad. Tras charlar un rato, descubrimos que como buen cantante tiene dos voces: la grande, que utiliza en su faceta de divulgador, que incluso en algunas ocasiones puede llegar a sonar de forma solemne, y su voz del día a día, más accesible y que hace de este personaje un ser entrañable, sencillo, ni de lejos endiosado. Y es que Ramon Gener quiere ser, y es, solo un hombre que busca poder contar aquellas cosas que más le importan y le afectan a través de su gran pasión, la ópera.

 

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