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9 diciembre, 2014 Comentarios (0) Visitas: 2545 Escena, Noticias

Noche de monólogos en el Costello Club

Manu Górriz actuando en la sala Costello

Manu Górriz subido al escenario del Costello Club (Twitterpic de @ComedyCentralES)

El 3 de diciembre el Costello Club abrió por primera vez sus puertas a las risas. La conocida sala del número 10 de la calle Caballero de Gracia estrenó los primeros monólogos de Comedy Central España LIVE. Este evento tan especial lo lleva a cabo el canal Comedy Central para promocionar a sus cómicos en directo, una oferta que permite a los monologuistas más veteranos y a las nuevas incorporaciones subirse a la plataforma del Costello Club, con la intención de pulir sus textos antes de llevarlos a la televisión. Con esto, los cómicos actúan en primicia para el público, quien se reirá antes que nadie con las puyas, observaciones, críticas y quejas que más tarde aparecerán en el programa Central de Cómicos.

Cultura Joven estuvo en el Costello Club, cerca de la Gran Vía, y pudo disfrutar de una pequeña muestra de la comedia más potente de la actualidad con la compañía de tres monologuistas ya consagrados en Comedy Central: Manu Górriz, con su peculiar modo de ver el mundo y su poca confianza en el ser humano; el humor ácido y negro de Denny Horror, y la excesiva crítica social y política de Fernando Moraño. Y, cómo olvidar, a quien presenta todo este evento: el también cómico, Iggy Rubín, con su monólogo lleno de energía y con gags de temas a la vez cotidianos, como las relaciones de pareja, y controvertidos, como ETA. Sin más dilación, adentrémonos en el mundo de la comedia de stand-up con estos tres artistas, que fueron los primeros en abrir la veda de las risas en la sala Costello.

El primero en aparecer en el escenario fue el maestro de ceremonias, Iggy Rubín, madrileño que, mientras estaba estudiando, ganó un concurso de monólogos en la Universidad Politécnica de Madrid. Rubín nos deleitó con unos minutos en los que habló de la desprestigiada Blackberry, las relaciones de pareja o situaciones más que curiosas que le han sucedido en el metro. En un tono dicharachero y de buen rollo, pasó a presentar al primer cómico de la noche: Manu Górriz, valenciano que empezó su carrera como ‘generador de risas’ en 2010 y cuya fama comenzó a subir como la espuma a partir de obtener el segundo premio en un concurso de monólogos de la Sala Ópera.

Górriz inició su monólogo con sus ‘personas que me dan asco’, muestra habitual de su poca confianza en el género humano, entre las que entran las dependientas de las tiendas tipo Zara, las chicas que atienden en el banco o los abuelos que actualizan la cartilla todos los días. El stand up está lleno de temas cotidianos con los que todos nos podemos relacionar y contado de una manera divertida, incluso un poco cínica, que hace la actuación muy rica y graciosa. Continuó con temas como la curiosa versión del hundimiento del Costa Concordia, comportamientos típicos de su padre o la manera especial de su madre de colocar el chándal de gimnasia ‘plastificado’ y totalmente antiestético, que te obligaban a llevar en el colegio. Esta variación y diversidad de temas tan cotidianos como las dependientas de Zara o los abuelos que actualizan la cartilla de forma compulsiva, hacen del stand up de Manu Górriz algo entretenido y con una forma de contarlo muy amena y natural, quien supo conquistar al público desde el primer momento.


Después de diez minutos de descanso, apareció de nuevo Iggy Rubín con una breve intervención sobre las parejas y las novias, que daba paso al siguiente cómico un poco más oscuro que el anterior: Denny Horror, un gallego que considera que la comedia en vivo es como un ARTE, con ilimitadas posibilidades y matices. Horror da comienzo a su monólogo arrancando fuerte: una comparación entre Bin Laden y Stephen Hawking, que deja muy claro el humor negro y ácido que le suele caracterizar en sus actuaciones. Continúo su representación burlándose de sí mismo, tocando temas tan polémicos como los judíos -especialmente Anna Frank- o el cristianismo. Un monólogo envuelto en un pesimismo y un estilo que, según Denny, está “a medio camino entre la pedantería y la imbecilidad”, cargado de crítica y reflexiones sombrías sobre la religión, la muerte o temas más banales como las películas de terror o los problemas con la novia. En general, fue un monólogo gracioso, lleno de humor made in Denny Horror, negro, ácido y un poco brusco algunas veces, pero tratado siempre desde el chascarrillo y desde su propia personalidad oscura y desaliñada, como demostró con su barba de peregrino.

Tras la pausa, regresó Iggy Rubín introduciendo al último cómico de la noche: Fernando Moraño, un barcelonés que participa de forma activa en la plataforma de manifestación 15M, a través del programa radiofónico Bipartidos de Risa de Ágora Sol Radio. Sus actuaciones destacan por centrarse completamente en críticas sociales y políticas, como se pudo observar en su intervención, donde se metió de lleno con la iglesia, más concretamente, con las denominadas sectas del Opus Dei o los Legionarios de Cristo. También, sin mantener una diversidad de temas como sus compañeros, Moraño prosiguió con las críticas hacia la Cienciología en Estados Unidos y el famoso clan de La Familia, liderada por Charles Manson. Su estilo de comedia se define por ser incisivo y realista, creando polémica por los escenarios que pisa. A diferencia de los anteriores cómicos, Fernando Moraño decidió focalizarse en los temas de religión y sectas, para después finalizar su representación con un repaso por algunas famosas obras de arte como El Grito de Munch, Las Meninas de Velázquez o una de las Pinturas negras de Goya, Saturno devorando a un hijo.

Como conclusión, la noche estuvo llena de risas, diversión y, cómo no, polémica. Hubo varias chicas que decidieron irse de la sala por las excesivas críticas de Fernando Moraño. Pero, es lo de siempre, no a todo el mundo le sienta bien todo tipo de humor, ¿verdad? Donde hay cómicos, siempre hay algún tipo de controversia. Además, lo importante es que fuimos los afortunados en presenciar los textos de los monólogos, antes de ser grabados en Comedy Central. Queda inaugurado el Costello Club como lugar en donde las carcajadas y la polémica van cogidas de la mano.

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