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MICROCOSMOS DE DESEOS

PARA QUIEN NO SE CONFORMA CON PORNOGRAFÍA

9 mayo, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1718 Letras

MI ÚLTIMO SUSPIRO

“Al aproximarse mi último suspiro, imagino con frecuencia una última broma. Hago llamar a aquellos de mis viejos amigos que son ateos convencidos como yo. Entristecidos, se colocan alrededor de mi lecho. Llega entonces un sacerdote al que yo he mandado llamar. Con gran escándalo de mis amigos, me confieso, pido la absolución de todos mis pecados y recibo la Extremaunción. Después de lo cual, me vuelvo y muero. Pero, ¿se tendrán fuerzas para bromear en ese momento?”

 

Esto es lo que se preguntaba Luis Buñuel al final del libro Mi último suspiro, libro en el que Jean-Claude Carriére recoge la voz y palabras del director de cine español. “No soy un hombre de letras” -dice Buñuel-, por ello, su amigo le ayudó a escribir todos sus recuerdos, publicados en 1982: desde su infancia en Zaragoza y en Calanda en donde ya destacaba su personalidad y rebeldía natural, hasta su estancia por la Residencia de Estudiantes en donde conoció a sus grandes amigos Lorca y Dalí. Destacan sus locuras llevadas a cabo en el grupo surrealista, sus continuas contradicciones, el relato de las atrocidades de la Guerra Civil, sus actividades en el exilio… Son muchas las anécdotas que relata, entre ellas destaca su mala relación con Gala, la mujer de Dalí, con la que nunca congenió, pero es que no se puede decir que “te repugnan las mujeres con los muslos separados”, sin estar seguro de que la mujer que está enfrente no tiene precisamente esa cualidad.

Dicen que París es la ciudad del amor y fue allí en donde despertó su amor por el cine, comenzando su andadura por este arte, eso sí, siempre acompañado del desparpajo y humor que le caracterizan. Así, nos cuenta con una mirada irónica pero al mismo tiempo objetiva y cercana sus viajes a Hollywood, las dificultades para subsistir, su acercamiento a la industria del cine y las anécdotas de las numerosas películas que rodó:Un perro andaluz. Luis Buñuel.

Un perro andaluz, cuyo guion fue escrito en poco menos de una semana, fue fruto de la unión de dos sueños: el de Salvador Dalí y el del propio Buñuel. La película fue rodada en París en el año 29 y fue financiada por la madre de Buñuel. Su éxito fue similar al escándalo que produjo, debido a la provocación que esta suponía.

Los escándalos acompañaron a Buñuel a lo largo de toda su carrera, por ello en La Edad de Oro nos demuestra que no hay nada tan revolucionario como el amor loco y rebelde que abrasa y consume a todo aquel que lo siente.

Como les ocurrió a las obras más valientes y arriesgadas de Buñuel, Los Olvidados fue inicialmente un fracaso comercial, debido a la indignación que desató en ciertos sectores de la sociedad la visión miserable y tercermundista que el director ofrece de la ciudad de México. En Susana muestra la estupidez de los hombres ante la mujer. El ángel exterminador responde a una de sus constantes que él mismo sintetiza: “Lo que veo es un grupo de personas que no pueden hacer lo que quieren hacer: salir de una habitación. Imposibilidad inexplicable de satisfacer un sencillo deseo. Eso ocurre a menudo en mis películas”.

Ángel exterminador. Buñuel.

Ese deseo imposible se puede apreciar también en Viridiana, película que se rodó en España en 1961 y surgió a raíz de una fantasía erótica de Buñuel. La censura en esa etapa era algo inevitable, pero esto no iba a impedirle transmitir el deseo y la provocación que él quería mostrar. Por ello, modificó un primer final, que la censura rechazó, en el que simplemente Viridiana llamaba a la puerta de su primo. La puerta se abría, ella entraba, y la puerta volvía a cerrarse. Y propuso otro que sugiere intencionadamente una relación trilateral: Viridiana se une a una partida de cartas entre su primo y otra mujer, que es su amante.

La obra de Buñuel no ha estado exenta de polémica y críticas. Así, con un conocimiento del ser humano verdaderamente profundo, plasmó las numerosas contradicciones que acompañan a los seres humanos a lo largo de toda la vida. Con su cine creó un mundo complejo y personal que se condensa en este fantástico libro en donde muestra su espíritu indomable, sus tremendas ganas de vivir y exprimir cada segundo, cada minuto, cada oportunidad que se presente…

Todas sus palabras están llenas de ternura, de fino humor, de amor por la vida, de miedo a perder esa memoria plagada de anécdotas y recuerdos… No faltan las reflexiones filosóficas, el análisis de sus relaciones personales con un sinfín de personajes conocidos, las críticas a sus propias películas, el rechazo a todo tipo de violencia, sus manías y gustos…Viridiana. Luis Buñuel

El maestro de Calanda conservó su ironía y sentido del humor hasta en su lecho de muerte, como él mismo indica: “Al aproximarse mi último suspiro, imagino con frecuencia una última broma. Hago llamar a aquellos de mis viejos amigos que son ateos convencidos como yo. Entristecidos, se colocan alrededor de mi lecho. Llega entonces un sacerdote al que yo he mandado llamar. Con gran escándalo de mis amigos, me confieso, pido la absolución de todos mis pecados y recibo la Extremaunción. Después de lo cual, me vuelvo y muero”.

En Mi último suspiro Jean-Claude Carriére recuerda la vida, la personalidad y los métodos de trabajo del hombre que le dictó sus memorias y con el que aprendió que “seguimos sin resolver cómo tratar al que es diferente”, y fue precisamente esa diferencia lo que marcó la vida y obra de Luis Buñuel.

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