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Comida japonesa en un bunker

De ruta por las tradicionales torrijas

6 abril, 2014 Comentarios (0) Visitas: 1501 Miscelánea

Gran arquitectura con medios pequeños

arquitectura

El mundo está totalmente  globalizado y aún así, pese a los recursos que se han utilizado para unificar al globo terráqueo, este permanece aún separado en la mayoría de aspectos puesto que, con el paso del tiempo, aparecen diferencias irreconciliables que lo convierten en un entorno donde se hace difícil la igualdad plena. Cada zona se adapta a los cambios de una forma, por eso se hace complicada la convivencia y los últimos años no hacen sino intensificar esta tendencia separatista a nivel general. Las sociedades de medio globo terráqueo discuten con la otra mitad en casi todos los temas, la arquitectura no es una excepción y mientras en América y Oriente Próximo se esfuerzan por construir la octava maravilla del género, en otros lugares, especialmkente en la misma China,  cobra cada día más fama el fenómeno conocido como Ave Fénix, igual que este animal es famoso por resurgir de sus cenizas, los impulsores de esta nueva tendencia apuestan por edificar los mejores edificios, o piezas con los materiales más humildes y pintorescos.Anna Heringuer

Este fenómeno Fénix ya apuntaba maneras hace dos años, cuando el chino Wang Shu ganó el premio Pritzker, lo que significó un reconocimiento y homenaje a todos aquellos arquitectos que realizan su trabajo levantando muros de restos utilizados para edificar otros proyectos. Un ejemplo de esto es el ilustre Museo de Historia de Ningbo, que nació a partir de la unión de piezas sobrantes. Sigue la misma línea el Pritzker de este año, recogido por Shigueru Ban, en cuya obra la sostenibilidad no es un concepto, sino un hecho, según palabras del jurado. Lo mismo ocurre con el premio ArcVision, que se entrega a grandes genios de la construcción, la finalista más destacada fue Anna Heringuer, que creó una escuela de barro y bambú en Bangladesh para su trabajo fin de grado y desde entonces solo usa materiales y técnicas autóctonos y ya se ha convertido en profesora honoraria de la Cátedra Unesco de Arquitectura de Tierraconstruccion

Esta nueva moda también lucha por abrirse paso en España. Aquí algunos que siguen el camino son, por ejemplo, la pareja compuesta por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, que se hicieron con el galardón Fard por dejar de pintar y remozar los muros exteriores de su vivienda en La Clota. Otro ejemplo es el de una casa sacada de los escombros de una semejante en Cilleros, un pueblo de Extremadura. Esta es una residencia cuya autoría se atribuye a la compañía Arquitectura G y que une en perfecto equilibrio la disposición de muros gruesos junto a algunas partes más finas, además de la plantación de un abedul en el exterior que proporcionará luz en verano y primavera y sombra en otoño e invierno. Una muestra de aprovechamiento de la materia, de economía de lugar, de aportación de soluciones tan ingeniosas como útiles. Ya hay un cliente interesado en su compra por 66000 euros. Esto marca el inicio de una nueva era en el sector arquitectónico, que se renueva y cambia su concepto primigenio para reciclarse, pero que a la par recupera el interés público por sus raíces, un intento por mantenerse en auge. rita

Este fenómeno se expande también a los medios impresos, como demuestra la salida a mercado de la revista especializada Rita, dirigida por Arturo Franco, entendido del tema que lo que busca es encontrar una arquitectura ejemplar en vez de esperar a que esta llegue a sus estudios. Habla sobre obras que hay que vivir y no estudiar.

 

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