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30 octubre, 2013 Comentarios (0) Visitas: 2171 Arte

El Thyssen sueña con el surrealismo

Mujer ante el espejo (1936, Paul Delvaux)

Mujer ante el espejo (1936, Paul Delvaux)

El mundo de los sueños es un campo de inspiración para escritores, pintores y todo tipo de artistas. Inmerso en este estado de reposo, el ser humano entra en un mundo paralelo en el que todo es posible, en el que nada es juzgado, donde acceder a lo más oscuro y recóndito de su inconsciente. “Un mundo donde no rigen la moral ni la razón”, reza una de las paredes del Thyssen-Bornemisza.

Y es que este museo expone, desde el pasado 8 de octubre y hasta el próximo 12 de enero de 2014, la muestra Surrealismo y sueño. Una colección de 163 obras y siete video instalaciones que proporcionan al espectador una visión de la representación plástica surrealista del sueño, en todos los formatos que este movimiento artístico del siglo XX trató: pintura, dibujo, obra gráfica, collage, objetos, esculturas, fotografía y cine.

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar (Salvador Dalí, 1944)

Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar (Salvador Dalí, 1944)

El surrealismo se consagra a partir de la publicación del Manifiesto Surrealista de André Breton, en 1924, en el que se establece uno de los términos en torno al que girará todo el movimiento, el automatismo. Tomando las influencias de Sigmund Freud, entre otros, el movimiento parte de una división entre el consciente y el inconsciente y considera que el arte permitiría la comunicación directa del interior del individuo, sin las censuras del consciente, mediante una escritura automática.

El sueño será una fase en la cual el individuo se deja guiar por su inconsciente e incorpora diversos elementos con múltiples significados, que posteriormente se deberán interpretar, siguiendo las ideas psicoanalíticas de Freud. Pero los surrealistas van más allá de los conceptos del padre del psicoanálisis, y consideran el sueño «la otra mitad de la vida… el otro polo, más o menos latente o no completamente explícito, del psiquismo», explica José Jiménez, comisario de la muestra.

A pesar de que numerosas exposiciones han abordado el surrealismo y el mundo de los sueños, Jiménez explica que ésta es la primera vez que la temática surrealismo y sueños se aborda monográficamente y con tal grado de profundidad. Para ello, la exposición no está organizada de manera cronológica, según evolucionó el tratamiento del mundo onírico en el movimiento, sino de acuerdo a la temática que los artistas han dado a los sueños en sus obras: Los que abrieron las vías (de los sueños); Yo es otro; La conversación infinita; Más allá del bien y del mal; Donde todo es posible; El agudo brillo del deseo; Paisajes de una tierra distinta; y Turbaciones irresistibles.

El arte de la conversación (René Magritte, 1963)

El arte de la conversación (René Magritte, 1963)

A lo largo de estas ocho secciones, distribuidas por distintas salas, se observan las obras de Salvador Dalí, René Magritte o Joan Miró, entre muchos otros. Y se percibe la explotación de formatos que lleva a cabo el surrealismo, el primer movimiento con una estética multimedia, en la que, además, el cine goza de un papel fundamental, con obras como El perro andaluz o Recuerda, ambas bajo la influencia de Dalí. Él fue uno de los artistas surrealistas más centrados en los sueños. De hecho, Breton consideraba que su excesiva fijación en estas imágenes podía poner en peligro la credibilidad del movimiento.

La muestra, además, hace gran hincapié en el papel de las mujeres artistas, con un papel protagonista por primera vez en la historia. A pesar de que inicialmente fueron tratadas como mero objeto de deseo, «los varones se fueron encontrando con mujeres de cultura y sensibilidad independientes, que en muchos casos desarrollaron su personalidad creativa en confrontación o distancia con los hombres», explica Jiménez. Claude Cahun, Kay Sage, Dora Maar y así hasta 11 artistas femeninas tienen también presencia en esta exposición.

  • Nocturno (René Magritte, 1925)
    Nocturno (René Magritte, 1925)
  • Este es el color de mis sueños (Joan Miró, 1925)
    Este es el color de mis sueños (Joan Miró, 1925)
  • El geómetra de los sueños (Yves Tanguy, 1935)
    El geómetra de los sueños (Yves Tanguy, 1935)
  • El domingo (Óscar Domínguez, 1935)
    El domingo (Óscar Domínguez, 1935)
  • En la torre del sueño (André Masson, 1938)
    En la torre del sueño (André Masson, 1938)
  • La miel es más dulce que la sangre (Salvador Dalí, 1941)
    La miel es más dulce que la sangre (Salvador Dalí, 1941)
  • Margen de silencio (Kay Sage,1942)
    Margen de silencio (Kay Sage,1942)
  • El templo de la palabra (Leonora Carrington, 1954)
    El templo de la palabra (Leonora Carrington, 1954)
  • Mujer en la noche (Joan Miró, 1973)

 

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