Con motivo del Día de la Mujer, dedicamos este artículo a la cineasta iraní-estadounidense que decidió mezclar el thriller western con una vampiresa skater
Ana Lily Amirpour nació en una localidad costera de Reino Unido, Margate, el 25 de julio de 1976. Es cáncer. Sus padres responden a los nombres de Mina y Vahdatyar, ambos apellidados Amirpour. Este apellido proviene del persa y significa “descendiente de noble”. Es difícil saber si ese es el caso de la cineasta, ya que apenas hay información sobre ella en internet.
A lo mejor, su biografía se encuentra en algún libro de algún festival, o por lo menos así debería ser. Sus películas han sido seleccionadas y premiadas en importantes festivales como el Festival Internacional de Cine de Vanecia o el BFI London Film Festival y presente en premios como los Gotham Awards. Lo único encontrado en torno a ella que—más o menos—profundiza en su vida y trayectoria está en la web del Festival de Sitges, al que acudió en 2021 para inaugurarlo con una de sus películas.

La cineasta, de ascendencia iraní, fue criada en Miami y realizó el high-school en California. Cuando llegó el momento de estudiar una carrera, ella, obviamente, eligió biología, en la UC Santa Barbara. Pero, por suerte para todos los que han tenido la fortuna de ver su cine, al año dejó la rama de las ciencias, realizando un giro de ciento ochenta grados a las artes. Decidió estudiar pintura y escultura en la San Francisco State University para, posteriormente, estudiar guion en la UCLA School Theater, Film and Televisión.
Amirpour es guionista y directora de sus propios proyectos. Que se tenga registro, sus primeras piezas son una serie de cortometrajes producidos en 2009. Años después, aunque continuó haciendo cortometrajes, rodó su primera película, Una chica vuelve a casa sola de noche (2014).
Esta película es un oasis para los críticos más voraces en cuanto al cine actual; es un punto en la boca para las personas que dicen que las mujeres no hacen buen cine —y añaden— porque no son capaces de ello; es un caramelo para cualquier cinéfilo; y una pieza maravillosa para cualquier espectador/a.
La película se ubica en una ciudad solitaria y desolada de Irán. La protagonista es una joven silenciosa que suele volver a su casa en skate y tiene un gato. Además, es una vampiresa. Preferimos no decir nada más y, si pueden, veánla.
Desde entonces, ha dirigido videoclips, episodios sueltos de series y ha dado al mundo dos obras maestras más, Amor carnal (2016) y Mona Lisa y la luna de sangre (2021). Además, en 2022 publicó un libro titulado Sent from my slimy brains, el cual nace de su teléfono. Como ella misma dijo “son básicamente mis notas personales para mí misma sacadas de mi móvil. Con fecha más antigua del 2016”.

