El Festival de Cortos de Bogotá reúne/conecta del 1 al 8 de diciembre películas, creadores y públicos de Colombia, España y Francia
¿Qué pasa cuando una película hecha en España encuentra público al otro lado del Atlántico? ¿O cuando un cortometraje colombiano viaja a Europa y regresa con nuevas miradas? Esa es parte de la apuesta de la 24ª edición de BOGOSHORTS, el Festival de Cortos de Bogotá, que este año refuerza sus conexiones internacionales y pone a España en un lugar destacado de su programación.
Del 1 al 8 de diciembre, el encuentro cinematográfico propone una serie de intercambios con otros encuentros cinematográficos. Entre ellos destaca NEXOS, una colaboración que cumple seis años junto al Aguilar Film Festival, en España, y que busca dar visibilidad al cine dirigido por mujeres a ambos lados del océano. La idea es sencilla, pero potente: que las películas no se queden en el lugar donde nacieron y puedan encontrar nuevas audiencias.
Cinco formas de contar el mundo
Este año, cinco cineastas españolas llegan a Bogotá con historias que exploran el cuerpo, el deseo, la ausencia y la memoria. No hay una única manera de acercarse a estos temas: cada cortometraje propone su propio universo y demuestra la variedad de voces que atraviesan el cine contemporáneo hecho por mujeres.
En Lo que te falta, Sara Bermejo sigue a una mujer que, después de varias operaciones, se enfrenta a una cuenta atrás ligada a un amor del pasado. La maleza, de la joven directora Martina Rodríguez, se adentra en la obsesión de una escultora que intenta reconstruir el rostro de una niña fallecida. Por su parte, Fantasy Land, de Aitana Ahrens, convierte el encuentro entre dos jóvenes en una experiencia que se mueve entre lo cotidiano y lo fantástico.
La ausencia también atraviesa Principio de incendio sobre paisaje desierto, de Avelina Prat, quien vuelve al cortometraje después de dirigir los largometrajes Vasil y Una quinta portuguesa. A su vez, Saltar, ensayo documental de Lía Lugilde, aborda el suicidio desde las dimensiones física y simbólica del salto.
Más que reunir películas bajo una misma etiqueta, esta selección abre una ventana a distintas formas de narrar y experimentar el mundo. Y lo interesante es que la travesía no termina en Bogotá: una nueva selección de directoras colombianas viajará a Aguilar de Campoo, manteniendo vivo el intercambio entre ambos festivales.
Del drama a la comedia
La conexión con España no llega sola. BOGOSHORTS también renueva su colaboración con Humor en Corto, festival vasco, se celebra en Arrigorriaga (Bizkaia) y que lleva 25 años explorando las posibilidades de la comedia. Su selección reúne historias de distintos países que demuestran que el humor puede servir para incomodar, cuestionar el poder y darle la vuelta a situaciones aparentemente normales.
En Bus, de André Balbuena, una discusión por un asiento en el transporte público termina desatando el caos en Lima. Le dérapage, de Aurélien Laplace, se mete con el mundo de la política a través de un protagonista que escucha sus propias declaraciones por la radio. Y Tenéis que verlo, de Nacho Solana, convierte la visita de unos amigos a una pareja que acaba de tener un bebé en una situación que se acerca al terror.
La selección confirma que la comedia no tiene por qué limitarse a provocar carcajadas: también puede revelar contradicciones sociales y mostrar lo absurdo de ciertas costumbres.
El cine corto no entiende de fronteras
Las alianzas de BOGOSHORTS recuerdan que el cortometraje puede ser más que una parada fugaz en la carrera de una película. Estos encuentros pueden convertirse en puertas de entrada a otros públicos, nuevas conversaciones y distintas maneras de entender lo que se hace en otros lugares.
Para España, la colaboración con Bogotá ofrece una oportunidad para dar visibilidad a sus cineastas y poner en circulación historias que quizá no llegarían tan fácilmente a las pantallas colombianas. Para el público, es una invitación a descubrir otras voces y comprobar que, aunque las historias nazcan en contextos diferentes, muchas de las preguntas que plantean nos resultan cercanas.
Al final, de eso va también el cine: de mirar desde otros lugares, encontrar puntos en común y dejarse sorprender por historias que, aunque duren apenas unos minutos, pueden acompañarnos mucho después de que termine la proyección.
