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MARTES DE MICROPOESÍA OSADA Y EN CIERNES

MÁS ALLÁ DEL PUENTE SUENAN LAS RISAS

22 marzo, 2011 Comentarios (0) Visitas: 1680 Escena

ANIMALARIO VUELVE CON ‘PENUMBRA’

Vuelve Animalario. Y sí, decimos y valoramos el hecho de volver como una acción contundente en su contenido y en su forma. Porque esta compañía con vocación de equipo, que se juntó para volver, eso, para recuperar la esencia de un teatro emborronado y marcado por el mercado, quiso retomar uno en donde el encuentro y la reflexión con el público como interlocutor, que no como espectador (caras opuestas de una misma moneda), se convierte en el objetivo y objeto de unas funciones en las que como ellos mismos dicen `se activa la razón, la emoción, el disfrute y las posibilidades’.

Y con Penumbra, su decimotercer espectáculo, Animalario ha vuelto a sus orígenes. A esos donde el animal, la bestia, sale con mayor contundencia y con más explosión de sensaciones. Una vuelta con evidentes influencias externas como Pinter en su faceta más intimista y Hopper por el ensimismamiento de los personajes. Y qué mejor espacio para cobijarles, que el Matadero de Madrid; el oasis de la cultura contemporánea. PENUMBRA

Bajo el regazo de Andrés Lima, padre y motor del proyecto y de la mano de Juan Mayorga y Juan Cavestany, autores de este texto escueto y a veces oscuro han emprendido este proyecto valiente  por lo arriesgado en sus formas y placentero por lo que conlleva hacer bien y con una gran acogida un trabajo de este cariz y dificultad.

Representada por Luis Bermejo, por una estupenda y en plena forma Nathalie Poza, un Alberto San Juan del que se espera más y un Guillermo Toledo que siendo Penumbra da la sensación de representarse a si mismo, este montaje trasmite y consigue lo que parece su objetivo desde el minuto uno de función; recrear y transmitirnos angustia. Sin duda, un texto en el que la penumbra, como nube grisácea que empaña la visión, en este caso, trastoca el comportamiento de unos personajes que tienden a la contradicción y a la incoherencia y por ende, a la absoluta vehemencia.

Una familia PENUMBRAaparentemente tradicional, al menos en cuanto a sus figuras; un padre, una madre, un niño y los padres de él. Una casa de veraneo y ninguno de ellos con nombre. Únicamente Penumbra es nombrado, existe como tal y no a través de un rol familiar. Todos ellos, en esta casa ‘de playa’ en la que se reúnen y en la que tras años de miedos, mentiras y falsedades ocultas o no tan ocultas, se llegará a un abismo de realidad de la mano de un niño títere en busca de una felicidad plausible y una penumbra que actúa de canal conductor y azote de realidades. Con una escenografía escasa pero altamente eficiente, gracias a Beatriz San Juan, que ha sumergido esta construcción desnuda de tabiques en una nube de plástico blanquecino que se ve sacudida, en los momentos finales, por una violenta tempestad, y una clara tendencia a la mecanización sonora e interpretativa, esta nueva obra de Animalario hace una crítica contundente y drástica a una generación que, al igual que pasó con la retórica de Aristóteles, ha naufragado. Una generación que trata de saber, una generación autómata y conformista, una generación en la que nos planteamos, inclusive, la faceta y los recursos de ser padre y una generación que esperamos impasibles a que nos salven.

Para crear esta atmosfera, cabría resaltar el trabajo de Valentín Álvarez y Pedro Yagüe que con su juego de luces evocando un trasluzpermanente y jugando con la visibilidad, consigue reforzar la angustia, el sentimiento de desvarío y adentrarnos aun más si cabe en la PENUMBRAcondición lumínica en la que se encuentran estos personajes. 

Penumbra hace su trabajo y los espectadores, salen de una sala, al igual que ellos, oscilando entre la confusión y la exquisitez de sensaciones, entre la ensoñación y la pesadilla más abrupta, recordando, sin buscarlo, esa frase de Bécquer en la que decía que «Cuando el tiempo pase y tu me olvides, silencioso vivirás en mí; porque en la penumbra de mis pensamientos, todos los recuerdos me hablarán de ti».

Penumbra en el Matadero de Madrid. Desde el 27 de enero al 03 de abril. Sala 2. Naves del Español. De martes a sábado 20 h. Domingos 18 h. Precio: Entradas 22 €.

Dirección: Andrés Lima
Autor: Juan Mayorga y Juan Cavestany
Actores: Niño: Luis Bermejo Madre: Nathalie Poza Padre: Alberto San Juan Penumbra: Guillermo Toledo
Iluminación: Valentin Álvarez y Pedro Yagüe
Vestuario: Beatriz San Juan
Duración: 1h. 30 min. aprox.
Escenografía: Beatriz San Juan
Espacio sonoro: Nick Powell
Diseño y construcción muñeco Niño: Román y Cia

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