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EL CINE Y EL MUNDO MODERNO

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LA VIDA DE IAN CURTIS SIEMPRE INTERESA

1 junio, 2010 Comentarios (0) Visitas: 926 Cine y Televisión

TORERO

La fuerza del cine radica en enseñarnos parte de la realidad que nos rodea. El mundo del toro, tan cerca y tan lejos, es sin duda una de esas realidades. Lejana por incomprendida y postergada a las minorías. Cercana por su unión histórica y cultural, por su arte y trapío. El mundo del cine y el del toro han estado unidos a lo largo de su historia, quizás porque ambos tienen algo de mágico, de emocionante. Y quizás también por el glamour que rodea sendos ambientes.

No hablaremos aquí de Ernest Hemingway, Ava Gardner, Orson Welles y el resto de conocidísimas figuras que se nombran siempre que se entremezclan el mundo artístico y el taurino. Aquí hablaremos de esa otra parte, de la parte más emotiva, más festiva y más taurina. La mezcla entre el cine y el toreo tiene su mejor exponente en una película documental donde los sentimientos, miedos y emociones de un matador quedan reflejados a través de la pantalla. El film, como no podía ser de otro modo, lleva por título Torero.

No se trata una película taurina al uso, sino mucho más que eso. La soledad, el miedo y la liturgia aparecen reflejados en la cinta, que de la mano de Luis Procuna, diestro mexicano que tomó la alternativa allá por los años cuarenta, nos muestra la vida, miserias y éxitos de un torero.

Todo comienza una soleada tarde en la que Procuna alcanza un lucimiento excepcional en su último toro y, a pesar de que no había estado a la altura en los dos anteriores, la prensa mexicana ensalza su figura hasta el extremo. Sin embargo, la estampa de la muerte, el miedo al toro y a la próxima corrida aparecen ante Procuna.

Rumbo al ruedo, el matador recuerda toda su vida: desde su infancia, orígenes humildes y sus comienzos en el mundo taurino hasta el momento en el que ahora se encuentra. La actitud del hombre ante el toro, los rituales a la hora de vestirse y el miedo al público y su actitud son sentimientos que el diestro refleja en la película. Procuna aparece aquí como un actor espontáneo y verosímil que traduce las pasiones del toro en mera armonía frente a la cámara.

El resto de los actores son en su mayoría gente del pueblo, así como la familia y allegados de Procuna. Sin embargo, Carlos Velo, el director de la película documental, introduce imágenes muy explícitas con las que consigue mostrar de forma fidedigna y creíble el ambiente popular que rodea el mundo taurino. Canciones populares y pasodobles de la época aparecen en el film aportando naturalidad y viveza. Planos cortos, movimientos de cámara basados en la profundidad y cantidad de picados y contrapicados ayudan a engrandecer y acercar la figura del diestro a los espectadores.

En definitiva, una película en la que se refleja no sólo la vida y artes de un torero, sino también sus sentimientos y emociones, sus miedos y debilidades. La mezcla de imágenes reales, extraídas de las corridas que Procuna realizó por México, junto con las impresiones y declaraciones del torero, hacen de esta cinta un resultado perfecto. Y es que en ella se nos presenta el mundo del toreo sí, pero también la parte humana del mismo. Una obra de arte del cine y un arte en forma de obra taurina conjugan sin duda lo que se puede denominar como arte en mayúsculas.

Año: 1956
Duración: 80 minutos
País: México
Género: Documental
Director: Carlos Velo
Intérpretes: Luis Procuna, Ángel Procuna, Consuelo de Procuna, Flor Procuna

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