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EL HANG Y OTRAS HISTORIAS

Trish Keenan, de Broadcast

EL PRESENTE NUNCA FUE DE TRISH KEENAN

17 enero, 2011 Comentarios (0) Visitas: 854 Música

ROCK AL CUBO EN EL CÍRCULO

Cuando escucho a Toundra me acuerdo de los filósofos griegos. De la importancia que le dieron al poder de la música para influir en el ethos, es decir, en el carácter y las emociones del individuo. Y el viernes pasado, con los pelos de punta y los ojos húmedos, me acordé de ellos más que nunca al oír en directo ‘Magreb’, ‘Bizancio’ y ‘Danubio’. El suelo de la cuarta planta del Círculo de Bellas Artes temblaba cual puente al pasar un camión, por el efecto de doscientas personas que marcaban el ritmo con el pie y miraban casi en trance al escenario, como si encima de él hubiera un becerro de oro.

El Ferrara Fest, enmarcado en el Frontera Círculo, comenzó con Los Cuantos, un interesante grupo de blues rock. El front man, además de poner la voz principal, se divierte sin complejos con la trompeta y los acoples del micro. Mientras, los dos guitarristas crean la base sobre la que se sustenta el pastel y le ponen la guinda con un toque de psicodelia.

Cuando terminaron, la sala quedó con la dosis de energía necesaria para recibir a Toundra. Este cuarteto de rock instrumental se pasea a sus anchas entre la contundencia metalera y el intimismo de una orquesta de cámara. A pesar de la embarullada acústica de la lujosa sala (las columnas de mármol y las lámparas de araña no se mantienen solas, de ahí la cerveza a cinco euros), los madrileños nos hicieron llegar su riqueza armónica. Con sus evocadoras guitarras y una compenetración que parece innata, nos transportaron a esas épocas y lugares remotos capturados en su último disco.

Toundra, durante su actuación en el Frontera Círculo

Cerraron la noche Sou Edipo. Entre los asistentes tenían muchos seguidores y resultaba evidente que eran muy buenos tocando, pero a mí no me sedujeron. Serían las melodías algo aburridas de la voz (quizá las letras eran buenas, pero no se entendían), o el abuso de unos compases tan irregulares que resultaba imposible seguirles el ritmo. De hecho, llevo veinte minutos escuchando una de sus canciones en Myspace y me entran ganas de quemar mi título del conservatorio porque sigo sin saber si lo que oigo es un 7/4, un 5/4 o un compás de amalgama o nada de lo anterior. En fin, seguiré intentándolo hasta que se me acabe la batería del portátil. Si lo consigo, amaré a este grupo.

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